Carta de motivación: modelo en Word y guía paso a paso
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Documento de Word con el esqueleto de una carta formal: encabezado con tus datos, bloque del destinatario, línea de asunto, tres párrafos vacíos con instrucciones y despedida. El texto de la carta lo escribes tú siguiendo la guía de esta página.
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Una carta de motivación es un documento de una página, escrito por ti, que explica por qué quieres entrar en un programa, una organización o un puesto concreto y qué relación hay entre tu trayectoria y lo que allí se hace. No repite el currículum: lo interpreta. Se pide sobre todo en admisiones de máster y doctorado, becas, programas de movilidad como Erasmus+, procesos de voluntariado y organismos internacionales, y también en candidaturas laborales que la nombran así en vez de carta de presentación. La estructura que funciona tiene seis bloques: encabezado, saludo al destinatario, apertura con la solicitud concreta, encaje con lo que se pide, aportación demostrada con hechos y cierre con un siguiente paso.
Para qué sirve de verdad y cuándo te la piden
La confusión más extendida es tratar la carta de motivación como una versión adornada del currículum. No lo es. El currículum es una lista ordenada de hechos comprobables: dónde estudiaste, dónde trabajaste, qué herramientas manejas y desde cuándo. La carta es lo contrario: escoge tres o cuatro de esos hechos, los conecta entre sí y explica adónde te llevan. Quien lee tu expediente ya sabe que hiciste el grado en tal universidad; lo que no puede saber es por qué después de terminarlo pasaste dos años en un laboratorio de análisis de datos y ahora quieres un máster en salud pública. Ese hilo lo pones tú, y es exactamente el material de la carta.
Hay una consecuencia práctica muy directa de esa definición. Si tu carta se puede leer entera cambiando el nombre de la universidad o de la empresa por otro cualquiera, no está haciendo su trabajo: es relleno ocupando el sitio de un argumento. Una carta útil solo sirve para un destino, el que estás solicitando. Para los demás habrá que reescribir al menos la mitad.
La prueba rápida: tapa con el dedo el nombre del programa y el de la institución. Si el texto sigue teniendo sentido tal cual para cualquier otra solicitud, todavía no has escrito una carta de motivación, has rellenado una plantilla.
Los escenarios en los que te la van a pedir son bastante reconocibles. En admisiones de máster universitario y de MBA es documento obligatorio en la mayoría de las solicitudes, junto al expediente y al currículum, y en programas con más demanda que plazas es el criterio que desempata entre expedientes parecidos. En convocatorias de becas —de estudio, de investigación, de movilidad— suele haber un apartado específico llamado «carta de motivación» o «declaración de intenciones» con un límite de palabras. En programas de movilidad internacional, la carta viaja con el acuerdo de estudios y explica qué vas a cursar en destino. En voluntariado y en organizaciones sin ánimo de lucro es la pieza principal, porque no hay un puesto retribuido que justifique el interés. Y en el mercado laboral aparece con este nombre sobre todo en empresas de matriz francesa, alemana o de países nórdicos, donde lettre de motivation y Motivationsschreiben son la denominación normal de lo que en España llamamos carta de presentación.
Carta de motivación, carta de presentación y carta de recomendación no son lo mismo
Los tres nombres se confunden a diario y describen documentos con autor, extensión y finalidad distintos. Merece la pena tenerlos separados antes de escribir una línea, porque preparar el documento equivocado es una forma silenciosa de quedarse fuera de un proceso.
| Documento | Quién la firma | Sobre qué gira | Dónde se pide | Extensión |
|---|---|---|---|---|
| Carta de motivación | Tú, la persona candidata | Por qué ese programa o esa organización y hacia dónde vas | Máster, beca, doctorado, movilidad, voluntariado, empleo en entornos europeos | 400-600 palabras |
| Carta de presentación | Tú, la persona candidata | Encaje entre lo que sabes hacer y lo que pide una oferta | Candidatura laboral, acompañando al currículum | 250-350 palabras |
| Carta de recomendación | Un tercero: profesor, antiguo responsable, cliente | Cómo trabajas, visto desde fuera | Admisiones, becas y algunos procesos de selección | 300-500 palabras |
Si lo que necesitas es acompañar tu currículum en una candidatura de trabajo, la página que te sirve es la de la plantilla de carta de presentación, que desarrolla la versión corta orientada al puesto y la variante para el cuerpo de un correo. Si te han pedido que alguien responda por ti, la plantilla de carta de recomendación explica qué debe incluir quien la firma. Y si el proceso es una solicitud de empleo formal dirigida a una empresa concreta, tienes también la carta de solicitud de empleo. Esta página se ocupa del documento largo y personal: el que justifica una elección.
Qué contiene exactamente el archivo que descargas
Conviene decirlo sin rodeos, porque muchas webs de plantillas no lo hacen. El documento de Word que se descarga arriba es un esqueleto de carta formal, no una carta de motivación ya redactada. Al abrirlo encuentras el encabezado con tus datos entre corchetes, el bloque del destinatario, una línea de asunto, la fórmula de saludo, tres párrafos con instrucciones dentro que indican qué va en cada uno, la despedida y el espacio para la firma. Al pie lleva una línea de atribución al sitio que puedes borrar antes de enviarlo.
Ese esqueleto sirve para lo que sirve: te ahorra montar los márgenes, la jerarquía visual y el orden de los bloques, que es media hora de trabajo con Word y donde se cometen los fallos de maquetación. Lo que no hace es escribir por ti. El contenido de los tres párrafos —que es todo lo que importa en una carta de motivación— sale de esta guía y de tu propia trayectoria. Si esperabas un texto listo para cambiar cuatro palabras y enviar, mejor saberlo antes de descargar: un texto así, además, es justo lo que se detecta con más facilidad en una comisión de admisiones que lee doscientas solicitudes seguidas.
El archivo tampoco incluye una versión en inglés redactada. Si tu convocatoria es en inglés, el esqueleto te vale igual (la estructura formal es la misma), pero el texto lo escribes en el idioma que corresponda y conviene que lo revise alguien con buen nivel.
Estructura de la carta, párrafo a párrafo
Lo que sigue describe qué función cumple cada bloque. Cuando sustituyas el texto de la plantilla sabrás qué estás sustituyendo, y no acabarás con un documento impecable por fuera y hueco por dentro.
Encabezado: tus datos, los justos
Arriba, nombre y apellidos, teléfono, correo electrónico y localidad. Punto. Si estás solicitando un programa académico, puedes añadir tu titulación actual en una línea («Graduada en Biotecnología, Universidad de X»). Lo que no va aquí es el documento de identidad, la dirección postal completa, la fecha de nacimiento ni la nacionalidad, por motivos que se explican más abajo. Usa la misma tipografía y el mismo cuerpo de letra que en tu currículum: cuando los dos documentos se abren seguidos, esa coherencia se nota y transmite orden.
Destinatario y saludo: a una persona, no a un buzón
Debajo, alineado a la izquierda, el nombre de quien la va a leer, su cargo, el departamento y la institución. Encontrar ese nombre suele costar menos de lo que parece: aparece en la propia convocatoria, en la ficha del máster («coordinación académica»), en el directorio del departamento, en la firma del correo desde el que te contestaron o en el buscador de personas de una red profesional filtrando por institución. Si tras ese repaso no aparece nadie, dirígete al órgano: «Estimada Comisión de Admisiones», «Estimado equipo de Selección». Lo que conviene evitar es «A quien corresponda», que delata un documento enviado en serie, y también el saludo demasiado informal con alguien a quien no conoces.
A la derecha, ciudad y fecha. Parece un detalle menor y no lo es: una carta con la fecha del año pasado dentro de una solicitud de este año dice que se ha reciclado un archivo antiguo sin revisarlo.
Apertura: qué solicitas y por qué ahí
Tres o cuatro frases, no más. Di con el nombre exacto qué estás solicitando (el título completo del máster, el nombre de la beca con su referencia, el puesto y la convocatoria) y dónde has visto la convocatoria. Y en la misma frase, o en la siguiente, coloca el motivo concreto por el que has elegido ese destino y no otro: una línea de investigación, un itinerario del plan de estudios, un convenio con el sector, la forma en que organizan las prácticas, un grupo de trabajo del que hayas leído algo.
Ese detalle específico es la parte más rentable de toda la carta. Es lo que separa a quien ha dedicado veinte minutos a mirar el programa de quien ha enviado el mismo texto a nueve universidades. Y se nota al instante, porque quien evalúa conoce su propio programa mejor que nadie.
Empezar por «Me dirijo a ustedes con el fin de...» o por «Por la presente...» desperdicia la primera frase, que es la que más se lee. Empieza por lo que solicitas y por qué.
Encaje: por qué tu trayectoria lleva justo ahí
El segundo bloque conecta tu recorrido con lo que ofrece el programa o el puesto. No es un resumen del currículum en prosa: es una selección deliberada. Escoge dos o tres cosas que hayas hecho y que respondan a lo que se pide, y explica la relación. Si el máster tiene un itinerario en análisis de datos sanitarios y tu trabajo de fin de grado fue un estudio con datos de una unidad hospitalaria, ahí está el hilo. Si vienes de un sector distinto, el hilo es lo transferible: gestión de proyectos, trato con administraciones, idiomas, capacidad de aprender una herramienta nueva en poco tiempo con un ejemplo detrás.
El error de este bloque es enumerar. Una lista de cinco méritos sin relación entre sí se lee como un currículum mal maquetado. Dos méritos bien conectados con el destino valen más que cinco sueltos.
Aportación: qué llevas tú al sitio al que quieres entrar
Este es el párrafo que más candidaturas se saltan y el que más diferencia marca entre perfiles parecidos. Toda la carta hasta aquí habla de lo que tú quieres. Ahora toca lo que tú das: qué gana el programa, el equipo o la organización si te admite. Una experiencia de campo poco habitual entre el alumnado, un idioma que abre un mercado, disponibilidad para un proyecto concreto, experiencia previa en la clase de trabajo colaborativo que allí se hace, la voluntad de continuar una línea de investigación que ya está abierta.
Tampoco hace falta prometer la luna. Una frase honesta y concreta funciona mejor que un párrafo de superlativos. Y en solicitudes académicas encaja aquí el objetivo posterior: qué piensas hacer con esa formación cuando termines. Un plan verosímil a tres años, aunque cambie, demuestra que la solicitud no es un impulso.
Cierre y llamada a la acción
Dos frases. Agradece la lectura, muestra disponibilidad para ampliar lo que haga falta en una entrevista o para aportar la documentación que se requiera, y propón el siguiente paso de forma concreta: «Quedo a su disposición para una entrevista y para completar cualquier documento adicional del expediente». Evita el condicional acumulado («me gustaría poder tener la oportunidad de quizá...»), que resta firmeza, y las disculpas por ocupar el tiempo de nadie. Cierra con «Atentamente» o «Reciba un cordial saludo», tu nombre completo y, si la envías impresa o escaneada, la firma.
| Bloque | Qué hace | Extensión | Fallo más repetido |
|---|---|---|---|
| Encabezado | Identificarte con los datos mínimos | 4-5 líneas | Añadir DNI, edad o dirección completa |
| Destinatario | Situar a quién va dirigida | 3-4 líneas | Dejar el nombre de otra institución del envío anterior |
| Saludo | Dirigirte a una persona u órgano concreto | 1 línea | «A quien corresponda» |
| Apertura | Qué solicitas y por qué ese destino | 60-90 palabras | Empezar por «Por la presente...» |
| Encaje | Conectar tu trayectoria con el programa | 120-160 palabras | Convertirlo en una lista de méritos |
| Aportación | Qué gana quien te admite | 90-130 palabras | Omitirlo por completo |
| Cierre | Disponibilidad y siguiente paso | 30-50 palabras | Pedir perdón por molestar |
| Firma | Nombre y despedida formal | 2 líneas | Olvidar un teléfono de contacto |
Cómo investigar el programa, la beca o la empresa antes de escribir
La diferencia entre una carta genérica y una específica se decide antes de abrir el documento. Media hora de lectura da material para toda la carta, y sin ese material solo se puede escribir en abstracto.
Para un programa académico, empieza por el plan de estudios completo, no por el folleto: asignaturas por semestre, optativas, créditos de prácticas, si hay trabajo de fin de máster con línea asignada o de tema libre. Sigue por el profesorado y sus líneas de trabajo, que suelen estar en la web del departamento. Mira si el programa tiene convenios con empresas u hospitales, si hay itinerarios y cuál te interesa, y qué salidas describe la propia institución. Con eso ya puedes escribir una frase que ningún otro candidato va a repetir palabra por palabra.
Para una beca, la fuente es la convocatoria oficial, no los resúmenes que circulan. Ahí están los requisitos, los criterios de valoración con su peso, los plazos y, muchas veces, el formato exacto que se espera de la carta. Si la convocatoria dice que se valora el impacto del proyecto en la comunidad de origen, la carta tiene que hablar de eso explícitamente. Las convocatorias se renuevan cada curso y cambian: comprueba siempre la vigente.
Para una candidatura laboral, lee la oferta dos veces y subraya los verbos: «coordinar», «documentar», «negociar», «mantener». Después mira la web de la empresa, su página de empleo y las noticias públicas de los últimos meses. Un dato concreto y verificable —una línea de producto, un mercado en el que acaban de entrar, la forma en que organizan el servicio— vale más que tres adjetivos sobre lo mucho que admiras la compañía.
Cuando termines la lectura, escribe en un papel tres frases: qué hacen exactamente, qué necesitan de quien entre y qué tienes tú de eso. Si no puedes rellenar las tres, todavía no sabes lo suficiente para escribir la carta.
Demostrar en vez de afirmar
El vicio dominante en las cartas de motivación es la afirmación sin prueba: «soy una persona responsable, proactiva y con gran capacidad de trabajo en equipo». Esa frase no informa de nada, porque nadie escribe lo contrario. Aparece en tantas cartas que quien lee la salta con la vista.
La alternativa es sustituir cada adjetivo por el hecho que lo respalda. En lugar de «tengo capacidad de organización», cuenta que coordinaste el calendario de laboratorio de un grupo de doce personas durante un curso. En lugar de «me apasiona la investigación», cuenta que pediste continuar en el grupo tras las prácticas y qué hiciste allí. En lugar de «soy resolutiva», describe una situación en la que el proveedor falló y qué hiciste para que el proyecto no se parara. El adjetivo lo deduce quien lee, y una conclusión propia convence más que una etiqueta ajena.
Cuando puedas, añade magnitud. No hace falta inventar métricas: si tu trabajo no genera indicadores fáciles, describe el alcance. Cuántas personas, qué presupuesto, qué periodo, qué territorio, cuántas muestras, cuántos expedientes. Todo lo que escribas aquí tiene que ser tuyo y cierto, porque es justo lo que te van a preguntar en la entrevista, y una cifra que no sabes defender hace más daño que no haberla puesto.
| Lo que suele escribirse | Lo que dice en realidad | Versión con prueba |
|---|---|---|
| «Soy una persona muy trabajadora» | Nada, lo dice todo el mundo | «Compaginé el último curso del grado con veinte horas semanales de trabajo y terminé en el plazo previsto» |
| «Tengo un alto nivel de inglés» | Nivel indeterminado | «Cursé el último semestre íntegramente en inglés y defendí el trabajo de fin de grado en ese idioma» |
| «Trabajo bien en equipo» | Nada verificable | «Llevé la coordinación de un grupo de cinco personas en un proyecto de seis meses con entregas quincenales» |
| «Me interesa mucho su universidad» | Interés genérico | «Me interesa el itinerario de X porque continúa el trabajo que empecé en mi TFG sobre Y» |
| «Soy muy organizada» | Autoevaluación | «Gestioné el calendario de reservas del laboratorio para doce investigadores durante un curso completo» |
Longitud, formato y maquetación
La respuesta corta a «cuánto debe ocupar una carta de motivación» es: una página. La respuesta con matices es que el rango cómodo está entre 400 y 600 palabras, algo por encima de una carta de presentación laboral porque aquí hay que justificar una elección y no solo un encaje.
Si la convocatoria fija un máximo de palabras o de caracteres, ese límite manda por encima de cualquier recomendación general, y conviene quedarse un poco por debajo: los formularios que cortan el texto al llegar al límite dejan la última frase a medias, y esa frase suele ser el cierre. Dos páginas solo se justifican en solicitudes de doctorado o de investigación donde se pide describir un proyecto, y aun así lo normal es que ese proyecto vaya en un documento aparte.
Para la maquetación: márgenes de 2 a 2,5 cm, cuerpo de 11 o 12 puntos, interlineado de 1,15, alineación a la izquierda (el justificado abre huecos feos entre palabras cuando hay términos largos), y una línea en blanco entre párrafos en vez de sangría. Nada de colores llamativos, marcos ni iconos: la carta no es una pieza de diseño. Si al maquetar te sale una segunda página con tres líneas huérfanas, sobra texto, y el sitio por donde recortar casi siempre es el bloque de encaje, que tiende a repetir el currículum.
| Canal | Extensión | Formato | A tener en cuenta |
|---|---|---|---|
| Adjunto en una solicitud de máster o beca | 400-600 palabras | PDF, editado en .docx | Nombra el archivo con tu apellido y el programa |
| Campo de texto del formulario de admisión | Lo que fije la convocatoria | Texto plano | Se pierden negritas y a veces los saltos de línea |
| Cuerpo de un correo electrónico | 200-300 palabras | Texto plano o HTML simple | Párrafos de dos o tres líneas, se lee en el móvil |
| Portal de empleo con caja libre | 150-250 palabras | Texto en la caja | Puede haber límite de caracteres sin avisar |
| Entrega en mano o impresa | 400-500 palabras | Papel, una cara | Firma manuscrita y misma tipografía que el currículum |
Tono y registro en castellano de España
El registro adecuado es formal pero natural. Ni la solemnidad de un escrito administrativo ni la confianza de un mensaje a un conocido. Tres ajustes concretos resuelven la mayoría de los casos.
El primero es el tratamiento. En una solicitud académica o institucional, el usted es lo estándar: «quedo a su disposición». En una candidatura a una empresa joven que tutea en su propio anuncio, el tuteo es coherente. Elige uno y mantenlo hasta el final; el salto de usted a tú a mitad de carta es un descuido que se ve mucho.
El segundo es la voz. Escribe en activa y en primera persona: «coordiné», «diseñé», «propuse». La pasiva refleja («se llevó a cabo un análisis») diluye la autoría justo donde interesa dejarla clara. Y la primera persona no es inmodestia: la carta es tuya y de nadie más.
El tercero son las fórmulas heredadas del lenguaje administrativo, que envejecen mal: «Por la presente me dirijo a ustedes», «tengo el honor de solicitar», «agradeciendo de antemano su atención, le saluda atentamente». Suenan a formulario de ventanilla. Sustitúyelas por frases normales: «Solicito la admisión en...», «Gracias por leer mi solicitud».
Cuidado también con calcar del inglés cuando traduces una carta. «Aplicar a un máster» no es castellano correcto para apply: se solicita una plaza o se presenta una solicitud. «Estoy excitado por esta oportunidad» es una traducción literal de excited con un significado bastante distinto en español. Y las mayúsculas inglesas en los nombres de puestos y titulaciones no se trasladan: en castellano, «graduada en enfermería», no «Graduada en Enfermería» salvo que sea el nombre oficial del título en un documento formal.
Ejemplo comentado (ficticio y didáctico)
El texto que sigue es un ejemplo inventado con fines didácticos. La persona, la universidad y el programa no existen: los nombres son deliberadamente genéricos para que se vea la estructura y no para copiarlos. Cópialo y te quedas exactamente con el problema que esta guía intenta evitar.
[Ejemplo ficticio]
Laura M. G.
Graduada en Estadística
664 000 000 · [email protected] · Valencia
Comisión de Admisiones
Máster Universitario en Salud Pública y Análisis de Datos
Facultad de Ciencias de la Salud
Universidad de Destino
Valencia, 22 de agosto de 2026
Estimada Comisión de Admisiones:
Solicito la admisión en el Máster Universitario en Salud Pública y Análisis de Datos en su edición del curso 2026-2027, cuya convocatoria he consultado en la web de la Facultad. Me decidí por este programa al ver que el itinerario de vigilancia epidemiológica incluye prácticas en unidades de salud pública y que el módulo de series temporales aplicadas continúa exactamente el tipo de trabajo que hice en mi trabajo de fin de grado.
Terminé el grado en Estadística con un trabajo sobre la estacionalidad de los ingresos hospitalarios en un servicio de urgencias, usando dos años de registros anonimizados cedidos por el centro. Fue mi primer contacto con datos sanitarios reales y con las limitaciones que tienen: campos incompletos, criterios de codificación que cambian a mitad de serie y la necesidad de justificar cada decisión de limpieza ante personas que no son estadísticas. Durante los dieciocho meses siguientes trabajé en el área de calidad de un laboratorio de análisis clínicos, donde preparaba los informes mensuales de indicadores para la dirección y coordinaba con el personal técnico la recogida de los datos que los alimentaban.
Creo que puedo aportar al programa esa doble familiaridad: la parte técnica del análisis y la experiencia de haber tenido que explicarlo a equipos asistenciales. En el laboratorio, buena parte de mi trabajo consistió en traducir un cuadro de indicadores a decisiones concretas de turnos y de compra de reactivos, y esa conversación es la que suele fallar entre quien analiza y quien decide. Mi objetivo al terminar el máster es incorporarme a una unidad de vigilancia epidemiológica en el sistema público, y el itinerario de prácticas del programa es el camino más directo que he encontrado.
Quedo a su disposición para una entrevista y para aportar cualquier documentación adicional que necesite el expediente. Gracias por el tiempo dedicado a mi solicitud.
Atentamente,
Laura M. G.
Fíjate en tres cosas de ese ejemplo. La apertura nombra el itinerario y el módulo concretos, que es información que solo se consigue leyendo el plan de estudios. El bloque de encaje no enumera méritos: cuenta una historia con dos etapas que llevan al mismo sitio. Y el párrafo de aportación dice qué gana el programa, no solo qué gana ella. Ninguna frase contiene un adjetivo autoevaluativo del tipo «soy una persona rigurosa».
Variantes según tu situación
La estructura no cambia, pero el peso de cada bloque sí. Estas son las seis situaciones que más consultas generan.
Primer empleo o primera solicitud sin experiencia
El bloque de encaje se apoya en lo académico y en lo extracurricular. Trabajos de clase con resultado tangible, el trabajo de fin de grado y su metodología, prácticas curriculares, voluntariado, asociaciones, competiciones, proyectos personales publicados, idiomas acreditados, o el hecho de haberte costeado los estudios trabajando. Aquí la carta pesa más que el currículum, porque es el único sitio donde puedes explicar de qué eres capaz sin un historial detrás. No te disculpes por la falta de experiencia: describe lo que sí has hecho. Si además estás preparando el currículum, la guía de CV para primer empleo desarrolla cómo ordenar ese mismo material en formato de currículum.
Cambio de sector
Aquí el bloque de encaje se convierte en un ejercicio de traducción. Lo que importa no es lo que hacías, sino qué parte de lo que hacías sigue valiendo en el destino: gestión de proyectos, trato con clientes o administraciones, análisis, docencia, coordinación de equipos, manejo de una herramienta que también se usa allí. Y hace falta una frase que explique el cambio sin sonar a huida: qué te llevó a esa decisión y qué has hecho ya para prepararla (un curso terminado, una certificación, un proyecto propio). Un cambio de sector sin ninguna acción previa que lo respalde se lee como una idea, no como un plan.
Reincorporación tras un parón
Una excedencia por cuidados, una enfermedad, una etapa fuera del país, un intento empresarial que no salió. Una o dos frases bastan, sin dramatismo y sin disculpas, y enseguida lo que has hecho para volver: formación, reciclaje, prácticas, colaboraciones. No estás obligado a dar detalles médicos ni familiares, y no conviene darlos. Lo que resta es dejar el hueco sin explicar, porque quien lee lo rellenará por su cuenta y rara vez con la interpretación más favorable.
Candidatura espontánea
Cambia el punto de partida. No respondes a una convocatoria: propones algo. Dirígete a la persona responsable del área concreta, no al buzón genérico. Explica en dos líneas qué has observado (una línea de trabajo, una necesidad, un proyecto que han anunciado) y qué sabes hacer al respecto. Y cierra pidiendo una conversación breve, no un puesto: la petición pequeña se concede con mucha más frecuencia que la grande. Aquí la carta es el documento principal y el currículum el anexo, al revés que en una candidatura normal.
Beca o máster
El peso se desplaza del pasado profesional al proyecto. Qué quieres estudiar y por qué ahora, qué has hecho ya en esa dirección, qué asignaturas o líneas del programa te interesan por su nombre, con qué profesorado o grupo te gustaría trabajar y qué piensas hacer al terminar. En becas con criterios de valoración publicados, la carta debe hablar explícitamente de esos criterios: si se valora el retorno a la comunidad de origen, el impacto social o la interdisciplinariedad, esas palabras tienen que aparecer con contenido detrás. Y comprueba el formato exigido, porque muchas convocatorias fijan extensión, tipografía o incluso un guion de apartados.
Erasmus+ y movilidad internacional
Importa menos tu experiencia profesional y más la coherencia académica. Qué asignaturas quieres cursar en destino y cómo encajan con tu plan de estudios de origen, qué nivel de idioma tienes acreditado, por qué esa universidad y ese país en particular, qué aportas al intercambio y qué harás con esa experiencia a la vuelta. Los requisitos y los baremos los publica cada universidad en su propia convocatoria anual, y cambian de un curso a otro: la fuente válida es la de tu centro, no una guía general.
Qué no conviene incluir: protección de datos y sesgos
En España no hay obligación de aportar foto, número de DNI o NIE, fecha de nacimiento, edad, nacionalidad, estado civil, número de hijos ni información de salud en una candidatura o una solicitud. Y hay dos razones distintas para dejarlos fuera de la carta.
La primera es de protección de datos. El principio de minimización del artículo 5.1.c del Reglamento (UE) 2016/679 limita el tratamiento a los datos adecuados, pertinentes y no excesivos respecto a la finalidad. Para decidir si te convocan a una entrevista o si tu expediente entra en la ronda siguiente, basta con tu nombre, un teléfono, un correo y la localidad. Los documentos de identidad y los datos de estado civil se aportan más adelante, en el trámite formal que lo requiera, a través del canal oficial y no dentro de una carta que se reenvía por correo entre varias personas.
La segunda es de sesgos. La foto, la edad, el origen y la situación familiar son precisamente los datos que activan los sesgos en un proceso de selección o de admisión, y muchas organizaciones con políticas de evaluación a ciegas los retiran antes de que el comité vea las candidaturas. Incluirlos no suma y puede restar sin que nadie te lo diga.
Tampoco conviene incluir en la carta información de salud ni de discapacidad, salvo que la convocatoria contemple un cupo o unas medidas de adaptación y exista un apartado para ello: en ese caso, va donde el formulario lo pida y con la documentación acreditativa, no como una confidencia en el cuerpo del texto. Y deja fuera los motivos por los que dejaste un empleo anterior o los conflictos con antiguos responsables: escritos en dos líneas y sin posibilidad de réplica, casi siempre juegan en tu contra.
Errores típicos que descartan una candidatura
La lista siguiente recoge los fallos que aparecen una y otra vez en las cartas que llegan a un proceso, ordenados por lo que cuestan.
- El nombre equivocado. Enviar la carta con el nombre de la universidad o de la empresa a la que la mandaste antes. Es el fallo más caro y el más fácil de evitar con una lectura final.
- El documento genérico. Un texto que sirve para cualquier destino se identifica en la primera frase y coloca tu solicitud en el montón de las que no han mirado el programa.
- Repetir el currículum en prosa. Si la carta enumera lo mismo que el CV en el mismo orden, sobra: no aporta información nueva.
- Hablar solo de ti. Una carta entera dedicada a lo que tú quieres, sin una línea sobre lo que aportas, deja sin responder la pregunta que se hace quien evalúa.
- Extensión desbordada. Dos o tres páginas en una solicitud que pedía una. Saltarse un límite explícito de la convocatoria puede ser causa de exclusión directa.
- Errores de ortografía y de concordancia. En un documento de quinientas palabras que has tenido tiempo de revisar, una falta se interpreta como falta de interés.
- Adjetivos sin prueba. «Proactivo», «resolutivo», «apasionado». Ocupan sitio y no informan.
- Tono equivocado. Demasiada solemnidad administrativa o demasiada confianza. Las dos desentonan.
- Datos que no se sostienen. Una cifra o un mérito que no puedas defender en una entrevista hace más daño que su ausencia.
- Texto generado sin revisar. Un borrador automático puede ayudarte a arrancar, pero se reconoce por la ausencia de detalles concretos. Si lo usas, reescríbelo con tus datos reales antes de enviarlo.
- El archivo mal nombrado. «documento1.pdf» o «carta definitiva v3 final.docx» en una carpeta con doscientas solicitudes.
- La fecha vieja. Una carta fechada el año pasado dentro de una solicitud de este año.
Revisión final antes de enviar
Deja pasar unas horas entre escribir y enviar. La carta que parecía redonda por la noche suele tener dos frases sobrantes por la mañana. Después, repasa esta lista.
- El nombre de la institución o empresa, el del programa o puesto y el de la persona destinataria son los correctos, y aparecen bien escritos en todas las apariciones.
- La fecha es la de hoy y la ciudad es la tuya.
- Cabe en una página y respeta el límite de palabras o caracteres de la convocatoria.
- Hay al menos un detalle concreto del programa o de la organización que no podrías haber escrito sin leer su web.
- Cada afirmación sobre ti va acompañada de un hecho que la respalda.
- No hay foto, DNI, edad, estado civil, nacionalidad ni datos de salud.
- El tratamiento (usted o tú) es el mismo de principio a fin.
- Los tiempos verbales concuerdan y no queda ninguna frase a medias de una versión anterior.
- Has leído el texto en voz alta: los tropiezos al leer marcan las frases que hay que partir.
- Una segunda persona lo ha revisado, sobre todo si la carta va en un idioma que no es el tuyo.
- El archivo se llama con tu apellido y el destino, está en PDF y pesa poco.
- Los adjuntos que menciona la carta están realmente adjuntos.
Envío por email o por formulario
Si la solicitud se hace por correo electrónico, el asunto tiene que ser descriptivo y contener la referencia de la convocatoria si la hay: «Solicitud de admisión — Máster en X — Apellido, Nombre». El cuerpo del mensaje no repite la carta entera: lleva una versión corta de doscientas o trescientas palabras que se lea sin descargar nada, y la carta completa va adjunta en PDF junto al resto del expediente. Escribe desde una dirección con tu nombre, no desde un alias de la adolescencia, y comprueba que tu firma de correo no arrastra nada raro.
Si la solicitud va por un formulario de admisión o por un portal de empleo, sube el archivo en el campo previsto y usa el resumen corto en la caja de texto libre, si existe. Cuidado con esas cajas: suelen eliminar negritas, cursivas y a veces los saltos de línea, así que escribe con frases cortas y sin listas, y revisa la vista previa antes de confirmar. Si el formulario impone un límite de caracteres, quédate por debajo para que no te corte el cierre.
Un detalle final sobre el formato del archivo: edita en Word y envía en PDF, salvo que el trámite pida expresamente .doc o .docx. El PDF conserva márgenes, tipografía y saltos de línea en cualquier ordenador; un .docx puede recolocar el texto en el equipo de quien lo abre y descuadrar la página que tanto te había costado ajustar.
Nota sobre datos y fuentes
En esta página no vas a encontrar porcentajes del tipo «X de cada diez evaluadores leen la carta antes que el expediente» ni tiempos medios de lectura. Circulan muchas cifras de ese estilo copiadas de unas webs a otras sin fuente comprobable, y preferimos no repetirlas. Las recomendaciones de estructura, longitud y formato que damos son criterios de redacción, no resultados de ningún estudio, y el ejemplo de carta incluido es ficticio y didáctico. Para requisitos concretos de una convocatoria —plazos, baremos, formato exigido, documentación— la única fuente válida es la convocatoria oficial vigente de la institución que la publica.
Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente una carta de motivación?
Es un documento de una página que escribes tú para explicar por qué quieres entrar en un programa, una organización o un puesto concreto, y qué relación hay entre tu trayectoria y lo que allí se hace. No enumera tu experiencia como el currículum: la interpreta y la conecta con un proyecto. Se pide sobre todo en admisiones de máster, becas, doctorados, programas de movilidad y procesos de voluntariado o de organizaciones internacionales, y también en algunas candidaturas laborales que la nombran así en lugar de carta de presentación.
¿En qué se diferencia de la carta de presentación?
La carta de presentación acompaña al currículum en una candidatura de trabajo y gira sobre el encaje con un puesto: qué sabes hacer y qué necesita la empresa ahora. La carta de motivación es algo más larga y más personal, y gira sobre el porqué: por qué ese campo, por qué ese programa o esa organización y hacia dónde quieres ir después. Cuando la oferta usa las dos expresiones como sinónimos, atente a lo que pida el formulario y prioriza el encaje con el puesto.
¿Y de la carta de recomendación?
La carta de recomendación no la firmas tú. La escribe un tercero (un profesor, un antiguo responsable, un cliente) que responde por tu trabajo, y su valor está justamente en que viene de fuera. Muchas admisiones piden las dos cosas a la vez: tu carta de motivación más una o dos cartas de recomendación firmadas por otras personas. Confundirlas es un error habitual al preparar la documentación.
¿Cuánto debe ocupar una carta de motivación?
Una página, entre 400 y 600 palabras, salvo que la convocatoria diga otra cosa. Si el formulario fija un máximo de palabras o de caracteres, ese límite manda y conviene quedarse algo por debajo. Dos páginas solo se justifican en solicitudes de doctorado o de investigación donde te piden describir un proyecto, y aun así suele haber un apartado aparte para eso.
¿Se puede reutilizar la misma carta para varias solicitudes?
Puedes reutilizar el párrafo que resume tu trayectoria y el que describe tu objetivo profesional, que apenas cambian. Lo que hay que reescribir en cada envío es el nombre de la institución o de la empresa, el del programa o puesto exacto, los motivos concretos por los que has elegido ese destino y las asignaturas, líneas de trabajo o personas que citas. Si tapas el nombre del destinatario y la carta sigue valiendo para cualquier otro, todavía no está terminada.
¿Hay que poner foto, DNI, edad o estado civil?
No, y conviene no ponerlos. En España no existe obligación de aportar foto, DNI, fecha de nacimiento, nacionalidad, estado civil, número de hijos ni datos de salud en una candidatura, y el principio de minimización del RGPD (artículo 5.1.c del Reglamento (UE) 2016/679) limita el tratamiento a los datos necesarios para la finalidad. Con tu nombre, un teléfono, un correo y la localidad basta para que te contesten. Además son justo los datos que alimentan sesgos en la selección. Si el trámite exige el documento de identidad, se aporta en el formulario oficial, no en la carta.
¿Cómo empiezo la carta si no sé a quién dirigirla?
Búscalo primero: la convocatoria, la web del programa, el directorio del departamento o la firma del correo desde el que te escribieron suelen dar el nombre del coordinador o del responsable de admisiones. Si no aparece, dirígete al órgano: «Estimada Comisión de Admisiones», «Estimado equipo de Selección». Evita «A quien corresponda», que delata un documento enviado en serie.
¿Qué pongo si no tengo experiencia laboral?
Lo que sí tienes: trabajos de clase con resultado tangible, el trabajo de fin de grado y su metodología, prácticas curriculares, voluntariado, asociaciones, competiciones, proyectos personales publicados, idiomas certificados o el hecho de haberte costeado los estudios trabajando. En una candidatura sin experiencia, la carta pesa más que el currículum porque es el único sitio donde puedes explicar de qué eres capaz sin un historial detrás.
¿La escribo en español o en inglés?
En el idioma de la convocatoria. Si el programa se imparte en inglés o la solicitud es para una institución extranjera, la carta va en inglés, y entonces conviene que la revise alguien con buen nivel: una carta con errores de idioma en un programa que exige ese idioma es un argumento en contra por sí sola. La plantilla que descargas está en español y sirve como esqueleto para traducir, pero el archivo no incluye una versión en inglés ya redactada.
¿Se envía en Word o en PDF?
Edita en Word (.docx) y envía en PDF, salvo que el formulario pida expresamente otro formato. El PDF conserva márgenes, tipografía y saltos de línea en cualquier ordenador; un .docx puede recolocar el texto y descuadrar la página en el equipo de quien la abre. Nombra el archivo con tu nombre y el programa: apellido-nombre-carta-motivacion-master-x.pdf.
¿Qué hago si tengo un parón de años en mi trayectoria?
Explicarlo en una o dos frases, sin dramatismo ni disculpas, y pasar enseguida a lo que has hecho para volver: formación, reciclaje, prácticas, proyectos. Un cuidado familiar, una enfermedad, una excedencia o un intento empresarial que no salió son situaciones frecuentes. No estás obligado a dar detalles médicos ni familiares, y no conviene darlos. Lo que resta es dejar el hueco sin explicar, porque quien lee rellenará el vacío por su cuenta.
¿Sirve la misma estructura para una beca Erasmus+?
La estructura sí, pero cambia el peso de los bloques. En una solicitud de movilidad importa menos tu experiencia profesional y más la coherencia académica: qué asignaturas quieres cursar en destino y cómo encajan con tu plan de estudios, qué nivel de idioma tienes acreditado, qué aportas al intercambio y qué harás con esa experiencia al volver. Comprueba siempre los requisitos de la convocatoria de tu universidad, que se publican cada curso y cambian.
Sigue por aquí
La carta casi nunca viaja sola. Si además tienes que montar el currículum, empieza por la guía para crear tu currículum paso a paso o por las plantillas de CV gratis. Para el formato europeo estándar en solicitudes internacionales está la plantilla Europass, y si quieres un archivo que se pueda completar sin abrir Word, la página de CV para rellenar gratis en PDF explica cómo hacerlo. Para perfiles técnicos, el CV de programador y desarrollador entra en qué se espera en ese sector concreto.
Dentro de la sección de cartas, el reparto es este: la carta de presentación para acompañar el CV en una oferta de trabajo, la carta de solicitud de empleo para dirigirte formalmente a una empresa, la carta de recomendación para quien tenga que responder por ti, y la carta de agradecimiento para después de la entrevista. Esta página se queda con lo que justifica una elección: por qué ese programa y por qué tú.
Recursos oficiales
- Europass: portal de la Comisión Europea con el formato estándar europeo de currículum y de carta.
- Erasmus+: portal oficial del programa de movilidad de la Unión Europea.
- AEPD: la Agencia Española de Protección de Datos publica guías sobre qué datos pueden pedirte en un proceso de selección y cómo ejercer tus derechos.
- Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades: información oficial sobre estudios de máster, becas y convocatorias.
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