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Cómo escribir una carta de recomendación efectiva
Una carta de recomendación bien redactada puede ser el factor decisivo en un proceso de selección laboral o en una solicitud de admisión académica. Este documento, firmado por alguien que conoce profesional o académicamente al candidato, avala sus capacidades, logros y cualidades personales de una forma que el propio currículum no puede transmitir.
En España cada vez más empresas solicitan cartas de recomendación como parte del proceso de contratación, sobre todo para puestos de responsabilidad, cargos directivos o posiciones que requieren un alto nivel de confianza. En el ámbito académico son prácticamente imprescindibles para becas, programas de posgrado y estancias de investigación.
Carta de recomendación laboral
La carta de recomendación laboral la redacta un superior jerárquico, compañero de trabajo o cliente que pueda dar testimonio directo de las competencias profesionales del candidato. Los elementos clave que debe incluir son:
- Identificación del firmante: nombre completo, cargo y empresa, con datos de contacto para verificación.
- Relación profesional: cuánto tiempo trabajasteis juntos, en qué contexto y cuál era la relación jerárquica.
- Competencias específicas: habilidades técnicas y blandas demostradas con ejemplos concretos.
- Logros destacados: proyectos terminados, metas alcanzadas o contribuciones relevantes.
- Valoración personal: cualidades humanas como la integridad, el compromiso o la capacidad de trabajo en equipo.
- Recomendación explícita: una frase clara que confirme la recomendación sin ambigüedades.
Carta de recomendación académica
En el ámbito académico la carta la redacta un profesor, tutor o director de investigación que pueda evaluar las capacidades intelectuales y el potencial del estudiante. Debe incluir la relación académica, las asignaturas o proyectos compartidos, las calificaciones destacadas, la capacidad investigadora y la motivación del candidato.
Para programas de máster o doctorado es habitual que se soliciten entre dos y tres cartas de diferentes referentes académicos. Cada carta debe aportar una perspectiva distinta del candidato, evitando repeticiones y completando la visión global.
Errores que invalidan una carta de recomendación
Una carta de recomendación mal redactada puede perjudicar al candidato más que beneficiarlo. Los errores más graves incluyen:
- Ser demasiado genérico: frases vagas como «es buen trabajador» sin ejemplos concretos.
- Exagerar hasta lo inverosímil: las alabanzas excesivas generan desconfianza.
- Incluir información negativa encubierta: frases ambiguas que puedan interpretarse en contra.
- No personalizar la carta: usar un modelo genérico sin adaptarlo al puesto o programa concreto.
- Errores ortográficos o de formato: restan credibilidad al firmante y, por extensión, al candidato.
Consejos para pedir una carta de recomendación
Si eres tú quien necesita la carta, facilita el trabajo a la persona que la firma. Proporciónale tu currículum actualizado, la descripción del puesto o programa al que aspiras y un borrador o unos puntos clave que te gustaría que mencionase. Pídela con suficiente antelación —al menos dos semanas— y agradece el esfuerzo con una nota personal.
Nuestras plantillas te guían paso a paso para crear una carta de recomendación convincente y profesional que realmente marque la diferencia.
Recursos oficiales
- AEPD — Agencia Española de Protección de Datos: guías sobre el tratamiento de datos personales de terceros
- BOE — LO 3/2018 (LOPDGDD) — Ley Orgánica de Protección de Datos y garantía de los derechos digitales
- BOE — Estatuto de los Trabajadores — Texto refundido (RDL 2/2015): relación laboral y documentación al finalizar el contrato
- FundéuRAE — Fundación del español urgente: recomendaciones de redacción y estilo
- RAE — Diccionario panhispánico de dudas — Real Academia Española: consultas sobre uso correcto del idioma
Carta de recomendación: quién la firma, qué debe decir y qué exige el RGPD
Respuesta directa: una carta de recomendación es un documento voluntario en el que alguien que ha supervisado tu trabajo o tus estudios responde con su nombre y su cargo por tu desempeño. Ocupa una página, identifica al firmante, explica cuánto tiempo y en qué contexto os conocéis, sostiene dos o tres cualidades con hechos verificables, cierra con una recomendación explícita y ofrece un canal de contacto para comprobarla. Al contener datos personales de un tercero, se redacta y se entrega con el consentimiento de la persona recomendada y con los datos mínimos necesarios.
Casi todo lo que circula por internet sobre cartas de recomendación se queda en el molde: encabezado, cuerpo, despedida. El problema real no es el molde, es que la mayoría de las cartas no dicen nada. Un responsable de selección lee «persona responsable, trabajadora y con gran capacidad de adaptación» y no aprende absolutamente nada del candidato, porque esa frase encaja con cualquiera. La carta que funciona es la que un lector externo no podría haber escrito sin conocerte.
Esta guía va por partes: quién debería firmar y quién no, en qué se diferencia la carta laboral de la académica, qué estructura aguanta una lectura de cuarenta segundos, qué fórmulas convienen y cuáles conviene borrar, ejemplos redactados por perfil, los errores que tumban una carta y la capa que casi nadie contempla, que es la de protección de datos. Todo el texto está escrito para España y para el marco normativo europeo.
1. Quién debe firmar la carta (y quién es mejor que no)
El criterio para elegir firmante no es el cargo, es el conocimiento directo. Una carta firmada por el director general de una compañía de dos mil personas que nunca te ha visto trabajar vale menos que la de tu coordinadora de equipo, que puede contar tres cosas concretas que hiciste. Quien lee la carta busca detalles que no se puedan inventar desde fuera: nombres de proyectos, plazos, volúmenes, decisiones. Solo alguien que estuvo ahí los tiene.
En el ámbito laboral
El firmante ideal es tu superior inmediato en el puesto más parecido a aquel al que aspiras. En segundo lugar, un responsable de otro departamento con el que hayas trabajado de forma sostenida, porque aporta la mirada de quien te vio colaborar hacia fuera. Un cliente recurrente sirve muy bien para perfiles comerciales, de consultoría o de servicios profesionales, siempre que la relación fuese continuada y no un encargo suelto de dos semanas.
Un compañero del mismo nivel puede firmar, aunque su carta pesa menos y conviene reservarla para cuando no hay alternativa: empresas desaparecidas, jefes ilocalizables o salidas conflictivas en las que pedir la firma al responsable no es viable. Si esa es tu situación, dilo con naturalidad en la entrevista antes de que lo pregunten.
En el ámbito académico
Aquí manda el profesor que te ha dirigido un trabajo: el tutor del trabajo de fin de grado, el director del trabajo de fin de máster, el investigador principal del grupo donde hiciste prácticas. Un profesor de una asignatura con doscientos matriculados podrá certificar tu nota, pero no podrá describir cómo piensas. Los comités de admisión distinguen los dos tipos de carta en cuanto ven la primera línea.
Para másteres profesionalizantes tiene sentido combinar una carta académica con una laboral. Para doctorado o para una beca de investigación, las dos o tres cartas deberían venir del entorno académico y una de ellas del director del trabajo más reciente.
Casos especiales que aparecen a menudo
- Autónomos y freelance: firma el cliente. La carta gana mucho si menciona el encargo, la duración de la colaboración y si hubo renovación, porque la renovación es la prueba de satisfacción más creíble que existe.
- Voluntariado y tercer sector: firma el coordinador de la entidad. Es la vía habitual para acreditar experiencia cuando el candidato aún no tiene recorrido laboral.
- Primer empleo: el tutor de las prácticas curriculares y el profesor del trabajo de fin de grado son los dos referentes lógicos.
- Carta para alquilar vivienda: existe y la piden algunas agencias. La firma un casero anterior o el empleador, y se limita a la puntualidad en los pagos y al cuidado del inmueble. No debe incluir salario ni datos bancarios.
- Familiares y pareja: descartado. Se detecta con facilidad y convierte el resto de la candidatura en sospechosa.
Una carta de recomendación no demuestra que seas bueno: demuestra que alguien con reputación propia está dispuesto a arriesgarla por ti. Ese es todo su valor, y por eso el firmante importa tanto como el texto.
2. Carta laboral frente a carta académica: qué cambia de verdad
Muchas plantillas tratan las dos como si fueran el mismo documento con distinto membrete, y no lo son. Cambia el destinatario, cambia el criterio de evaluación y cambia el tipo de prueba que resulta convincente. En la carta laboral el lector quiere saber si vas a rendir desde el primer mes. En la académica quiere saber si vas a aguantar tres o cinco años de trabajo intelectual con poca supervisión.
| Aspecto | Carta laboral | Carta académica |
|---|---|---|
| Quién la firma | Superior directo, responsable de proyecto o cliente | Tutor, director de trabajo o investigador principal |
| Qué evalúa | Resultados, autonomía, encaje con el equipo | Capacidad de análisis, rigor, constancia, potencial |
| Pruebas que convencen | Proyectos entregados, mejoras medibles, responsabilidades asumidas | Calidad del trabajo dirigido, lecturas, metodología, preguntas que se hacía |
| Extensión habitual | Una página, 250-350 palabras | Una o dos páginas, 350-600 palabras |
| Tono | Directo, orientado a desempeño | Razonado, comparativo dentro de la promoción |
| Cuántas se piden | Una o dos, normalmente al final del proceso | Dos o tres, en el momento de la solicitud |
| Vía de entrega | La aporta el candidato en PDF | A menudo la sube el firmante a un portal, sin que el candidato la lea |
| Soporte | Membrete de empresa, firma y cargo | Membrete institucional, firma y adscripción académica |
Ese último punto merece atención. En bastantes programas de posgrado y en la mayoría de las convocatorias de investigación, la carta es confidencial: el firmante la sube a una plataforma y el candidato nunca ve el texto. Si te piden un referee de ese tipo, elige a alguien de quien estés razonablemente seguro y pregúntale de frente si puede escribir una carta claramente favorable. Un «puedo escribirla, pero no será entusiasta» es información valiosísima y evita un desastre silencioso.
3. Estructura de una carta que se lee entera
La carta compite con el tiempo del lector. Un reclutador abre el PDF, mira el membrete, salta al último párrafo para ver si la recomendación es tibia o rotunda y, solo si algo le engancha, vuelve arriba. Diseñar la carta sabiendo eso cambia el orden de las prioridades: la frase de recomendación tiene que ser inequívoca y el segundo párrafo tiene que traer el hecho más fuerte, no el más cronológico.
| Bloque | Qué contiene | Extensión |
|---|---|---|
| Membrete y fecha | Logotipo o datos de la organización, ciudad y fecha completa | 2-3 líneas |
| Destinatario | Persona concreta si se conoce; si no, «A quien corresponda» | 1-2 líneas |
| Apertura | Quién eres, tu cargo y a quién recomiendas, con la relación y las fechas | 40-60 palabras |
| Cuerpo de evidencias | Dos o tres cualidades, cada una sostenida por un hecho concreto | 120-200 palabras |
| Encaje | Por qué esas cualidades sirven para el puesto o el programa concreto | 40-60 palabras |
| Recomendación explícita | Una frase sin matices ni condicionales | 1-2 líneas |
| Cierre y contacto | Disponibilidad para ampliar, firma, cargo y un canal de verificación | 3-4 líneas |
El párrafo de relación, el que da credibilidad
Antes de elogiar nada hay que explicar desde dónde se elogia. «Fui su responsable directa en el departamento de operaciones entre marzo de 2023 y julio de 2025, con reuniones semanales de seguimiento» hace más por la carta que tres adjetivos seguidos. Concreta el periodo con mes y año, el tipo de supervisión y el contexto: tamaño del equipo, del proyecto o del grupo de investigación.
El cuerpo: una cualidad, un hecho
La regla que arregla la mayoría de las cartas malas es sencilla: por cada cualidad que afirmes, un hecho que la sostenga. Si dices que es resolutivo, cuenta qué resolvió. Si dices que aprende rápido, di en cuánto tiempo se hizo cargo de qué. Si dices que trabaja bien bajo presión, describe la situación de presión. Dos o tres cualidades bien sostenidas superan a una lista de diez.
El cierre: contacto real o nada
Ofrecer un teléfono o un correo para ampliar información es lo que separa una carta creíble de un texto de compromiso. Quien pone su contacto está diciendo que sostiene por teléfono lo que ha escrito. Eso sí, ese dato es del firmante y solo se publica con su permiso; conviene usar el correo corporativo antes que el personal.
4. Fórmulas que funcionan y fórmulas que hunden la carta
Hay frases que aparecen en tantas cartas que el lector las salta sin leerlas. No es que sean falsas, es que no aportan información. La tabla siguiente recoge las más gastadas y su versión con contenido, que en casi todos los casos es la misma idea con un dato dentro.
| Frase gastada | Versión con evidencia |
|---|---|
| «Es una persona muy responsable» | «Gestionó el cierre mensual de facturación sin que se retrasara ni una vez en dos años» |
| «Tiene gran capacidad de aprendizaje» | «En seis semanas pasó de no conocer la herramienta a formar a dos compañeros nuevos» |
| «Trabaja muy bien en equipo» | «Coordinó a cuatro personas de tres departamentos distintos durante la migración del sistema» |
| «Es proactiva» | «Propuso por iniciativa propia el cambio de proveedor que redujo los tiempos de entrega» |
| «Domina el inglés» | «Llevó en inglés la relación con el cliente de Irlanda durante todo el proyecto» |
| «La recomiendo sin dudarlo» | «La recomiendo sin reservas y volvería a contratarla si tuviera la vacante» |
Las fórmulas ambiguas que perjudican sin querer
Existe un repertorio de frases que suenan amables y se leen como advertencias. «Cumplió con sus obligaciones» significa que hizo lo mínimo. «Nunca tuvimos problemas con él» sugiere que hubo margen para tenerlos. «Mejoró mucho a lo largo del contrato» implica que empezó mal. Si vas a firmar una carta, comprueba que ninguna frase pueda leerse en contra; y si eres el candidato y recibes una carta con este tono, es mejor no presentarla.
Fórmulas de apertura y cierre listas para copiar
- Apertura laboral: «Como responsable del área de [área] en [empresa], escribo para recomendar a [nombre], que formó parte de mi equipo entre [mes/año] y [mes/año].»
- Apertura académica: «En calidad de profesor titular del Departamento de [departamento] de la Universidad de [universidad], escribo para respaldar la candidatura de [nombre], a quien dirigí el trabajo de fin de [grado/máster] durante el curso [curso].»
- Apertura de cliente: «Como responsable de compras de [empresa], he trabajado con [nombre] en [número] proyectos entre [año] y [año], y escribo para recomendar su trabajo.»
- Cierre rotundo: «Recomiendo a [nombre] sin reservas para el puesto de [puesto]. Quedo a su disposición en [correo] para cualquier aclaración.»
- Cierre académico: «Considero a [nombre] entre los mejores estudiantes que he dirigido en los últimos años y respaldo su admisión en el programa.»
5. Ejemplos redactados por perfil
Los fragmentos que siguen son ejemplos de redacción, no casos reales ni testimonios de nadie. Los nombres y las cifras son marcadores que debes sustituir. Sirven para ver el nivel de concreción que hay que alcanzar en cada tipo de puesto.
Perfil administrativo
«Durante los dos años en que [nombre] estuvo a mi cargo asumió la gestión documental de un archivo de más de mil expedientes activos. Reorganizó el sistema de nomenclatura y el tiempo medio de localización de un expediente pasó de varios minutos a una búsqueda inmediata. Atendía de forma habitual a proveedores y a la asesoría externa, y en ningún momento tuve que revisar sus envíos antes de que salieran.»
Perfil comercial
«[Nombre] se incorporó a la cartera de la zona norte cuando estaba prácticamente sin trabajar. Levantó las visitas con clientes inactivos, recuperó cuentas que llevaban más de un año sin pedidos y mantuvo el ritmo de prospección incluso en los meses malos. Lo que más valoro es que nunca prometió al cliente lo que sabía que no íbamos a poder servir.»
Perfil técnico e informático
«[Nombre] lideró la migración de nuestra plataforma interna a una nueva arquitectura, con el servicio funcionando durante todo el proceso. Documentó cada paso, dejó pruebas automatizadas para las partes críticas y formó al resto del equipo antes de marcharse. La transición se completó sin interrupciones para los usuarios.»
Perfil sanitario y de cuidados
«En la unidad, [nombre] destacó por el trato con familiares en situaciones difíciles y por la exactitud del registro clínico. Cumplía los protocolos sin excepciones y avisaba de inmediato cuando algo se salía de lo previsto. En un servicio con turnos rotatorios, su fiabilidad hizo que el equipo confiara en sus relevos.» En perfiles sanitarios, la carta no debe incluir información sobre pacientes ni casos identificables.
Perfil docente
«[Nombre] se hizo cargo de dos grupos de segundo curso con niveles muy dispares. Preparó material de refuerzo propio, mantuvo comunicación regular con las familias y participó en la comisión de convivencia del centro. Su capacidad para sostener el orden sin recurrir a la sanción es poco frecuente en alguien con su experiencia.»
Estudiante que solicita un máster
«Dirigí el trabajo de fin de grado de [nombre], centrado en [tema]. Definió el objeto de estudio con una autonomía superior a la media de la promoción, manejó bibliografía en dos idiomas y corrigió su propia metodología a mitad del trabajo cuando detectó un sesgo en la muestra. Esa disposición a revisar lo hecho es lo que distingue a un buen estudiante de un futuro investigador.»
Candidato a una beca de investigación
«[Nombre] se incorporó al grupo como estudiante en prácticas y terminó llevando su propia línea dentro del proyecto. Presentó resultados en un seminario interno del departamento, respondió preguntas de investigadores con más recorrido y mantuvo el registro experimental con un orden que agradecerá cualquier persona que continúe su trabajo.»
Si la carta pudiera aplicarse tal cual a otra persona cambiando solo el nombre, todavía no es una carta de recomendación: es una plantilla sin rellenar.
6. Errores que invalidan una carta de recomendación
Algunos fallos restan puntos y otros anulan el documento entero. Estos son los que hacen que una carta acabe en la papelera o, peor, que perjudique a quien la presenta.
- Firmante sin cargo ni contacto. Una firma ilegible sin nombre en claro, sin puesto y sin forma de verificar convierte la carta en un papel anónimo.
- Fechas imposibles. Periodos que no cuadran con el currículum o con la vida laboral. Es el primer punto que se cruza cuando el proceso avanza.
- Cargos inflados. Ascender al candidato a «responsable de departamento» cuando era técnico se descubre en la entrevista y arrastra al firmante.
- Copia literal de una plantilla. Frases idénticas a las que circulan por internet, marcadores sin sustituir del tipo «[nombre de la empresa]» o restos de otro documento.
- Carta genérica reutilizada. El mismo texto para una consultora y para un hospital, sin una sola línea sobre el destino concreto.
- Firmada por el propio candidato. Falsedad documental. Preparar el borrador está bien; firmar por otro, no.
- Datos personales de más. DNI, dirección, estado civil, salario, situación de salud o motivos de baja. Ni hacen falta ni deben estar.
- Información negativa camuflada. El elogio con reserva perjudica más que la ausencia de carta.
- Errores de ortografía y de formato. Una carta con faltas dice del firmante lo mismo que dice del candidato.
- Sin fecha o con fecha antigua. Una carta de hace cinco años describe a otra persona y a un puesto que puede haber desaparecido.
Sobre la firma conviene una precisión: en España la firma manuscrita escaneada es aceptable en la práctica para este tipo de documento, y la firma electrónica reconocida aporta una capa de verificación adicional, aunque casi ningún proceso de selección la exige. Lo que ninguna firma arregla es un contenido falso.
7. La capa que casi nadie mira: protección de datos
Una carta de recomendación es, en términos del Reglamento (UE) 2016/679 (RGPD), un tratamiento de datos personales de un tercero. Quien la escribe está recogiendo, valorando y cediendo información sobre otra persona identificada, y quien la recibe la incorpora a un proceso de selección. Que sea un gesto amable no la saca del marco normativo, y en el ámbito laboral se completa con la Ley Orgánica 3/2018 (LOPDGDD).
El consentimiento es el punto de partida
Nadie debería escribir una carta sobre otra persona sin que esa persona lo sepa y lo pida. En el escenario habitual el propio candidato solicita la carta, y esa petición funciona como consentimiento para el uso concreto que se ha acordado: ese proceso, esa candidatura, ese programa. Lo que no cubre es reutilizarla para otra cosa. Si la empresa quiere guardar la carta en una base de datos de candidatos o compartirla con otra compañía del grupo, necesita informar y contar con base jurídica propia.
Minimización: solo lo que la carta necesita para cumplir su función
El principio de minimización del artículo 5.1.c del RGPD se traduce aquí en una pregunta práctica: si quito este dato, ¿la carta deja de servir? Casi siempre la respuesta es que no. El DNI, la dirección postal, la fecha de nacimiento, el estado civil o el número de hijos no aportan nada a una valoración profesional y solo aumentan el riesgo si el documento acaba donde no debe.
| Dato | ¿Debe aparecer? | Por qué |
|---|---|---|
| Nombre y apellidos del recomendado | Sí | Identifica el documento; es su función |
| Puesto y periodo trabajado | Sí | Sostiene la credibilidad de la valoración |
| Nombre, cargo y contacto del firmante | Sí, con su permiso | Permite verificar; usa el correo corporativo |
| DNI o NIE del recomendado | No | Innecesario para valorar; dato sensible a la suplantación |
| Dirección postal y teléfono personal | No | Ya figuran en el currículum si el candidato quiere |
| Salario o retribución | No | Condiciona la negociación y no valora el desempeño |
| Salud, bajas, embarazo, discapacidad | Nunca | Categoría especial del art. 9 RGPD; además, riesgo de discriminación |
| Afiliación sindical, religión, ideología | Nunca | Categoría especial del art. 9 RGPD |
| Motivo de la salida de la empresa | Solo si el candidato lo pide | Puede ayudar («fin de proyecto») o perjudicar sin necesidad |
| Datos de clientes o de pacientes | Nunca | Son datos de terceros ajenos al documento y suelen estar bajo deber de secreto |
Categorías especiales: la línea que no se cruza
El artículo 9 del RGPD prohíbe con carácter general tratar datos sobre salud, origen étnico, opiniones políticas, convicciones religiosas, afiliación sindical, vida sexual u orientación sexual, salvo excepciones tasadas. Mencionar que alguien «superó una baja larga y volvió con más fuerza» puede sonar elogioso y es, en realidad, revelar un dato de salud sin base jurídica. Lo mismo vale para «pese a su discapacidad» o para cualquier referencia a la conciliación por embarazo o cuidado de menores.
Verificación telefónica y referencias
Cuando la empresa destinataria llama al firmante para contrastar la carta, ese firmante puede confirmar lo que ya escribió y poco más. Ampliar por teléfono con valoraciones negativas, motivos de despido o incidencias disciplinarias es una cesión de datos que el candidato no ha autorizado. La respuesta prudente ante una pregunta que se sale del texto es que la carta recoge todo lo que se puede aportar.
Conservación y derechos del recomendado
La empresa que recibe la carta la conserva mientras dure el proceso y, si quiere guardarla para futuras vacantes, debe informar de ese plazo. La persona recomendada mantiene sus derechos de acceso, rectificación, supresión, oposición y limitación, y puede dirigirse tanto a quien firmó la carta como a quien la recibió. Si algo se tuerce, la vía es la reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos.
Buenas prácticas rápidas
- Envía la carta directamente a quien la ha pedido, no a listas de distribución ni a grupos de mensajería.
- Entrega el PDF por un canal privado. Publicar una carta con nombres y contactos en un perfil abierto expone datos del firmante.
- No dejes el documento en carpetas compartidas de la empresa con acceso general.
- Si la carta ya no se usa, bórrala de los envíos y del escritorio; conservarla sin finalidad no aporta nada.
- Cuando el destinatario sea un portal de admisiones, revisa su política de privacidad antes de subir el archivo.
Este apartado es orientativo y no sustituye a un asesoramiento jurídico. Ante un caso con consecuencias reales —una carta que ha revelado datos sensibles, una negativa de referencias con impacto en la contratación o una reclamación ya iniciada— lo sensato es consultar con un abogado o con un delegado de protección de datos.
8. Cómo pedir la carta sin incomodar a nadie
Pedir una recomendación pone al otro en un compromiso, y por eso la petición se prepara. Lo primero es dar salida elegante: preguntar si se siente cómodo escribiendo una carta favorable, no si «puede escribirla». La diferencia entre las dos preguntas es la que separa una carta convencida de una carta tibia.
- Pide con antelación. Dos semanas para una carta laboral; un mes largo si es académica y hay portal de admisiones con fecha límite.
- Explica para qué es. Adjunta la oferta o la convocatoria. Una carta escrita a ciegas sale genérica por fuerza.
- Facilita el material. Currículum actualizado, tres o cuatro hitos concretos de vuestra etapa común y las fechas exactas.
- Ofrece un borrador si encaja. A mucha gente le ahorra el bloqueo de la página en blanco. Deja claro que puede cambiarlo entero.
- Indica el formato y el plazo. Si hay que subirla a una plataforma, envía el enlace y avisa del día de cierre.
- Recuerda una sola vez. Un mensaje corto cuatro o cinco días antes del cierre. Más de uno resulta invasivo.
- Agradece y cierra el círculo. Cuenta cómo terminó el proceso. Quien firmó ha arriesgado su nombre y merece saberlo.
Modelo de correo para pedirla
«Hola [nombre]: estoy preparando mi candidatura para [puesto/programa] en [organización] y me vendría muy bien una carta de recomendación tuya, si te sientes cómodo escribiéndola. Te adjunto la descripción del puesto y mi currículum actualizado, y te resumo tres cosas de nuestra etapa juntos por si te sirven de apoyo. El plazo termina el [fecha]. Si en algún momento no te encaja, dímelo con total tranquilidad. Gracias por el tiempo.»
9. Formato, entrega y firma
La carta se redacta en Word y se entrega en PDF. Word permite ajustar el texto y reutilizar el membrete; el PDF congela el diseño y evita que las tipografías o los márgenes se descoloquen en el ordenador del destinatario. Antes de convertir, revisa que no queden comentarios, control de cambios activo ni marcadores sin sustituir.
- Tipografía: una serif clásica o una sans legible, entre 11 y 12 puntos, con interlineado de 1,15.
- Márgenes: entre 2,5 y 3 cm por lado. El aire hace que una página parezca menos densa.
- Membrete: logotipo de la organización arriba y datos de contacto en cabecera o pie, nunca las dos cosas.
- Firma: firma manuscrita escaneada o firma electrónica, siempre acompañada del nombre en claro y del cargo.
- Nombre del archivo: un patrón reconocible del tipo carta-recomendacion-nombre-apellido.pdf, sin espacios ni tildes en el nombre del fichero.
- Idioma: si la candidatura es internacional, entrega la versión en inglés y adjunta el original en español; no traduzcas los nombres de los cargos de forma libre.
Carta en papel, PDF o recomendación en LinkedIn
El papel solo tiene sentido cuando la entrega se hace en persona o cuando el destinatario lo pide de forma expresa. El PDF es el estándar. La recomendación pública en LinkedIn es un complemento útil, porque queda visible para quien te busque antes de llamarte, pero no sustituye a un documento con membrete, firma y contacto verificable. Lo eficaz es tener las dos capas: la formal para adjuntar y la pública para el escaparate.
10. Cómo usar esta plantilla paso a paso
La plantilla que puedes descargar arriba viene en formato Word editable, sin marca de agua y lista para imprimir. Está pensada para servir tanto en el caso laboral como en el académico cambiando dos bloques.
- Descarga el archivo y guárdalo con un nombre nuevo para conservar el original limpio.
- Sustituye el bloque de membrete por el logotipo y los datos de la organización que firma.
- Rellena el destinatario. Si no lo conoces, deja «A quien corresponda» y no inventes un cargo.
- Completa el párrafo de relación con fechas exactas en formato mes y año.
- Elige dos o tres cualidades del listado de apoyo y escribe debajo de cada una el hecho que la sostiene.
- Adapta el párrafo de encaje al puesto o al programa concreto. Es el que evita que la carta parezca reciclada.
- Revisa el bloque de datos personales y borra todo lo que no sea necesario.
- Comprueba que no queda ningún marcador entre corchetes sin sustituir.
- Exporta a PDF, firma y envía por un canal privado.
Una carta de recomendación bien hecha se escribe en cuarenta minutos y se lee en cuarenta segundos. Todo el trabajo consiste en que esos cuarenta segundos dejen algo en la cabeza de quien decide.
Si necesitas documentos complementarios, en la sección de cartas tienes la carta de presentación y la carta de renuncia, y en currículum y CV encontrarás modelos para acompañar la candidatura completa.
Preguntas frecuentes sobre la carta de recomendación
¿Quién puede firmar una carta de recomendación?
Cualquier persona que te haya supervisado, coordinado o evaluado de forma directa y pueda describir tu trabajo con hechos: un jefe, un responsable de proyecto, un cliente con el que hayas trabajado de forma continuada, un profesor que te haya dirigido un trabajo o un coordinador de voluntariado. El criterio no es el cargo, es el conocimiento de primera mano. Una firma de director general que no sabe qué hacías vale menos que la de un mando intermedio que puede contar tres cosas concretas.
¿Puede un familiar firmar una carta de recomendación?
Mejor que no. Una carta firmada por un padre, una pareja o un hermano se descarta en cuanto se detecta el parentesco, y se detecta más a menudo de lo que parece. Si has trabajado de verdad en la empresa familiar, que la firme un responsable ajeno a la familia o un cliente, y que la relación laboral se acredite aparte con la vida laboral.
¿Cuánto debe ocupar una carta de recomendación?
Una página, entre 250 y 400 palabras. Quien la lee lo hace junto a decenas de candidaturas y le dedica menos de un minuto. Dos páginas solo se justifican en solicitudes académicas de posgrado o de investigación donde el programa pide un informe razonado del tutor.
¿Está obligada la empresa a darme una carta de recomendación?
No. La carta de recomendación es voluntaria y depende de la buena voluntad de quien la firma. Lo que sí puedes exigir son los documentos que acreditan la relación laboral: el certificado de empresa, el finiquito y tu informe de vida laboral, que solicitas a la Seguridad Social y nadie te puede negar.
¿Puedo escribir yo la carta y que solo la firme mi jefe?
Es una práctica habitual y no tiene nada de irregular siempre que la persona que firma lea el texto, lo corrija y asuma su contenido. Lo que no puedes hacer es firmar en su nombre ni enviarla sin que la haya visto: eso es una falsedad documental y, si el destinatario llama a verificar, se descubre en la primera pregunta.
¿Qué diferencia hay entre una carta de recomendación y un certificado de empresa?
El certificado de empresa es un documento objetivo y obligatorio que acredita fechas, categoría profesional, tipo de contrato y bases de cotización. La carta de recomendación es un documento subjetivo y voluntario que valora cómo trabajabas. El primero prueba que estuviste, la segunda opina sobre cómo estuviste. En una candidatura seria conviene poder aportar los dos.
¿Cuántas cartas piden para un máster o un doctorado?
Lo habitual son dos o tres, y muchos programas piden que al menos una venga de un profesor que te haya dirigido un trabajo académico. Cada carta debe aportar una mirada distinta: una sobre tu capacidad de análisis, otra sobre tu trabajo en equipo o tu constancia. Tres cartas que dicen lo mismo cuentan como una.
¿Puede la carta incluir mi DNI, mi teléfono o mi dirección?
El DNI y la dirección no hacen falta casi nunca y conviene dejarlos fuera: la carta acompaña al currículum, que ya identifica al candidato. El teléfono y el correo que aparecen deben ser los del firmante, para que el destinatario pueda verificar, y solo si esa persona acepta que se publiquen. El principio de minimización del RGPD se resume en una pregunta: si quito este dato, ¿la carta deja de cumplir su función?
¿Qué pasa si la carta afirma algo que no es cierto?
Quien firma responde de lo que firma. Inventar un cargo, un periodo o un logro puede acabar en la retirada de la oferta, en la nulidad de una admisión y, en el terreno laboral, en un despido disciplinario por transgresión de la buena fe contractual. Si la carta se aportó a una administración o a un proceso de becas, la exageración documentada puede tener recorrido penal. Ante una duda con consecuencias, consulta con un abogado laboralista.
¿Sirve una recomendación de LinkedIn en lugar de una carta?
Sirve como refuerzo público, no como sustituto. La recomendación de LinkedIn suele ser breve, no lleva membrete ni firma y no permite verificar quién la escribió más allá del propio perfil. Lo eficaz es tener las dos cosas: la carta en PDF para adjuntar a la candidatura y la recomendación en el perfil para quien te busque antes de llamarte.
¿Caduca una carta de recomendación?
No caduca formalmente, pero pierde valor con el tiempo. Una carta de hace más de tres o cuatro años describe a una persona que ya no eres y en un puesto que quizá ya no existe. Si vas a usarla otra vez, pide al firmante que actualice la fecha y añada una línea sobre el contacto reciente, aunque sea puntual.
¿La entrego en Word o en PDF?
Redáctala en Word para poder editarla y entrégala en PDF. El PDF conserva el diseño, evita que el texto se descoloque en otro ordenador y transmite que el documento es definitivo. Nombra el archivo con un patrón claro del tipo carta-recomendacion-nombre-apellido, y no envíes nunca el Word con el control de cambios activo o con comentarios sin resolver.