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CV Primer Empleo: Plantilla Sin Experiencia

· Actualizado el 4 de septiembre de 2026 · Redacción de PlantillaGratis · 25 min lectura
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Respuesta directa: para hacer un CV de primer empleo sin experiencia laboral, pon la formación arriba en lugar de la experiencia, abre con un titular y un resumen de dos o tres líneas, y crea un apartado de proyectos donde conviertas trabajos de clase, TFG, prácticas, voluntariado, deporte de equipo o asociacionismo en líneas con la fórmula acción + resultado + contexto. Añade idiomas con el nivel real del MCER (A1 a C2), competencias digitales concretas y el carné de conducir si lo tienes. Todo en una página, en una sola columna, con encabezados estándar y en PDF salvo que la oferta pida otro formato. En España no estás obligado a poner foto, edad, DNI, estado civil ni nacionalidad.

Sí tienes material: el problema es que no lo estás llamando por su nombre

La frase que más se repite cuando alguien se sienta a redactar su primer currículum es «no tengo nada que poner». Casi nunca es verdad. Lo que ocurre es que has aprendido a llamar «experiencia» solo a lo que va con nómina, y eso deja fuera cinco o seis años de cosas que sí hiciste: un trabajo final de grado con metodología y defensa pública, unas prácticas de FP en un taller, dos veranos de monitor de campamento, la tesorería de una asociación, un equipo de balonmano al que no faltaste en tres temporadas, un canal donde editas tus propios vídeos.

El primer paso no es escribir el CV, es hacer inventario. Coge un folio y anota todo lo que has hecho desde los dieciséis años: estudios, asignaturas que se te dieron bien, proyectos entregados, prácticas, trabajos de verano aunque fueran de dos semanas, voluntariado, delegación de alumnos, deporte, cursos sueltos, idiomas, programas que manejas. No filtres todavía. El filtro viene después, cuando compares esa lista con la oferta concreta a la que vas a mandar el currículum.

Solo cuando tienes el inventario delante puedes decidir qué entra y qué no. Y verás que el problema deja de ser el vacío y pasa a ser el contrario: que no cabe todo en una página.

Formación: tu sección principal, y va arriba

En un currículum de perfil sénior la formación va al final, porque lo que importa son quince años de puestos. En el tuyo va justo debajo del resumen, porque es la parte más sólida de tu candidatura. No la despaches con una línea. Indica el título completo, el centro, la localidad y los años. Si tienes una nota media que te favorece, ponla; si no, omítela y no pasa nada.

Debajo del título, añade dos o tres líneas de contenido real: asignaturas o módulos que se relacionen con la oferta, herramientas que usaste en el aula, prácticas de laboratorio, el proyecto integrado. Un grado en Administración y Finanzas no dice nada por sí solo a quien lee cien currículums; «Grado Superior en Administración y Finanzas: contabilidad financiera, gestión de nóminas y Seguridad Social, fiscalidad de pymes, hojas de cálculo avanzadas» sí dice algo, porque menciona lo que la empresa va a necesitar el primer día.

TFG, TFM y trabajos de clase: proyectos, no deberes

Un trabajo de fin de grado es un proyecto con objetivo, método, plazo y defensa ante un tribunal. Eso es exactamente lo que se hace en una empresa, solo que sin nómina. Descríbelo como describirías un encargo profesional: qué problema abordaba, qué hiciste tú, con qué herramientas y qué salió de ahí.

Lo mismo vale para trabajos de grupo grandes, prácticas de laboratorio, simulaciones de empresa de FP, proyectos integrados, hackathones o cualquier entrega que ocupara semanas. Si el trabajo fue en equipo, di qué parte era tuya. «Trabajo en grupo sobre marketing» no vale; «responsable del análisis de la competencia y de la presentación final en un plan de marketing de cinco personas» sí.

Prácticas y FCT: la experiencia que muchos olvidan poner

Las prácticas de FP (la antigua FCT, Formación en Centros de Trabajo) y las prácticas académicas externas universitarias son experiencia en un entorno real de trabajo, con tutor de empresa y tutor académico. Van en el currículum con el nombre de la empresa, el periodo, y sobre todo con lo que hiciste allí. No escribas «apoyo al departamento»; escribe las tareas: qué registrabas, qué atendías, qué preparabas, con qué programa.

Si hiciste prácticas en más de un sitio, ordénalas de más reciente a más antigua. Y si el periodo fue corto, ponlo igual: dos meses en una asesoría cuentan más que una línea vacía.

Voluntariado, asociaciones y delegación de alumnos

Ser delegado de clase, llevar la caja de una asociación estudiantil, organizar la semana cultural o coordinar turnos en un banco de alimentos son responsabilidades con personas, dinero o calendario de por medio. Se cuentan igual que un puesto: qué gestionabas, con cuánta gente, durante cuánto tiempo.

Un matiz que conviene tener claro: el voluntariado se pone porque demuestra compromiso y capacidad de organización, no para rellenar. Si la entidad es identificable y la dedicación fue real, entra. Si fue una tarde suelta, no.

Deporte de equipo, música y otras aficiones que sí cuentan

Las aficiones genéricas («leer, viajar, escuchar música») no aportan nada y ocupan un espacio que necesitas. Las que sí aportan son las que traen una competencia detrás y se pueden verificar: jugar seis temporadas en un club federado habla de constancia y de trabajo en equipo; ser árbitro o entrenador de categorías inferiores habla de autoridad y gestión de conflictos; tocar en una banda que ensaya cada semana habla de disciplina.

La regla es sencilla: si puedes explicar en una frase qué competencia demuestra esa afición para el puesto que pides, ponla. Si no puedes, quítala.

Idiomas, carné de conducir y competencias digitales

Estas tres cosas son las que más veces hacen que a un perfil junior le llamen, y las tres se ponen mal casi siempre. Los idiomas van con nivel del Marco Común Europeo de Referencia y, si tienes certificado, con el nombre del certificado. El carné de conducir se indica con la clase (B, normalmente) y, si aplica al puesto, si tienes vehículo propio. Las competencias digitales se listan por herramienta y no por categoría: no «paquete Office», sino «Excel: tablas dinámicas y BUSCARV; Word: plantillas y combinación de correspondencia».

La fórmula que convierte cualquier cosa en una línea de currículum

Cuando ya tienes el inventario, hace falta traducirlo. La fórmula que funciona es acción + resultado + contexto: empiezas con un verbo en pasado que diga qué hiciste, sigues con lo que salió de ahí y cierras con el marco (para quién, en cuánto tiempo, con qué herramienta). No necesitas inventar porcentajes: el contexto ya aporta la magnitud.

Verbos que sirven: coordiné, redacté, analicé, diseñé, atendí, registré, organicé, presenté, formé, resolví, mantuve, traduje, programé, revisé. Verbos que no dicen nada: participé, colaboré, ayudé, estuve, apoyé. Si solo puedes escribir «colaboré», es que todavía no has concretado qué hiciste tú.

Lo mismo, contado de dos maneras
Lo que has hecho Cómo suele escribirse Cómo dice algo
Trabajo de fin de gradoTFG sobre redes socialesAnalicé la estrategia de contenidos de cuatro marcas del sector textil y defendí las conclusiones ante tribunal; encuesta propia a 120 respuestas tratada en Excel
Prácticas de FP en una asesoríaApoyo administrativoRegistré facturas de proveedores y preparé la documentación trimestral de IVA de una cartera de pymes, con software de gestión contable
Delegada de claseDelegada de cursoRepresenté a un grupo de 32 alumnos ante el equipo docente durante dos cursos y coordiné el calendario de exámenes con siete profesores
Monitor de campamentoMonitor en veranoCoordiné un grupo de 15 niños de 8 a 10 años durante dos turnos de quince días: planificación diaria de actividades, seguridad y comunicación con familias
Tesorería de una asociaciónMiembro de la juntaLlevé la tesorería de una asociación estudiantil durante un curso: control de ingresos y gastos en hoja de cálculo y rendición de cuentas en asamblea
Camarero dos veranosCamareroAtendí sala y barra en un local de alta rotación durante dos temporadas de verano: cobro con TPV, gestión de comandas y atención en inglés a clientela extranjera
Si al leer una línea de tu currículum no sabrías decir qué hiciste tú exactamente, el que la lee tampoco lo sabrá. Reescríbela empezando por un verbo.

Estructura recomendada para un CV de primer empleo

El orden de las secciones no es un detalle estético: es lo primero que se lee y decide qué impresión te llevas en los primeros segundos. En un perfil junior el orden cambia respecto al de alguien con recorrido, porque lo fuerte está en otro sitio.

Orden de secciones: perfil junior frente a perfil con experiencia
Posición CV de primer empleo CV con varios años de experiencia
1Datos de contactoDatos de contacto
2Titular y resumen (2-3 líneas)Titular y resumen
3FormaciónExperiencia profesional
4Proyectos académicosLogros o proyectos destacados
5Prácticas y experiencia (si la hay)Formación
6Habilidades y competencias digitalesHabilidades técnicas
7Idiomas (nivel MCER)Idiomas
8Voluntariado, asociaciones y otros datos (carné, disponibilidad)Formación complementaria

Datos de contacto: cuatro líneas y ninguna más

Nombre y apellidos, teléfono, correo electrónico y localidad (población y provincia basta, no hace falta la calle). Si tienes un perfil profesional cuidado en LinkedIn o un portfolio con trabajos reales, añade la dirección; si el perfil está vacío o desactualizado, no lo enlaces, porque juega en tu contra.

El correo tiene que ser el tuyo de verdad y estar redactado con tu nombre. Si el que usas desde los catorce años es un apodo, abre uno nuevo con nombre y apellido: se tarda cinco minutos y evita que la primera impresión sea una broma antigua.

El titular: la línea que sitúa al lector

Debajo de tu nombre, una línea corta que diga qué eres y qué buscas. No es un eslogan ni una declaración de intenciones: es una etiqueta. «Técnico Superior en Administración y Finanzas | Busco primer empleo en gestión contable» funciona. «Persona proactiva con ganas de aprender» no funciona, porque lo pone todo el mundo y no dice qué sabes hacer.

Si la oferta usa un nombre de puesto concreto, úsalo tú también en el titular. Es la forma más barata de que quien busca ese perfil te encuentre y de que quien lo lee vea encaje en el primer segundo.

El resumen: dos o tres líneas, no un párrafo

El resumen sustituye al viejo «objetivo profesional» y hace un trabajo distinto: no dice lo que quieres, dice lo que traes. Tres piezas: qué has estudiado, qué sabes hacer con eso y a qué te quieres dedicar. Una versión que funciona: «Graduada en Publicidad con especialización en contenidos digitales. He gestionado las redes de una asociación estudiantil durante dos cursos y manejo herramientas de diseño y programación de publicaciones. Busco incorporarme a un equipo de marketing para crecer en contenidos.»

Reescribe ese resumen para cada oferta. Es la parte que más rápido se adapta y la que más diferencia marca entre un currículum genérico y uno que parece escrito para ese puesto.

Idiomas: el MCER y por qué «nivel alto» no significa nada

«Inglés nivel alto» es la expresión que más problemas causa en las entrevistas de perfiles junior, porque no tiene un contenido definido: alto respecto a quién. El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) sí lo tiene, y es el estándar que se usa en toda la Unión Europea. Va de A1 a C2 y describe lo que sabes hacer con el idioma, no cuántos años lo estudiaste.

Niveles del MCER en términos de lo que puedes hacer
Nivel Qué significa en la práctica Qué puedes afirmar en el CV
A1-A2Frases y expresiones cotidianas; entiendes lo básico si te hablan despacioNivel básico. Es honesto ponerlo, y mejor eso que inflarlo
B1Te desenvuelves en situaciones habituales y sigues una conversación sencillaNivel intermedio; suficiente para atención básica en tienda u hostelería
B2Sigues una reunión, redactas correos y discutes tu especialidadEl nivel que piden muchas ofertas junior con trato internacional
C1Te expresas con soltura y matices, también por escrito y en textos largosPuedes trabajar íntegramente en ese idioma
C2Dominio próximo al de un hablante nativo formadoSolo si lo puedes sostener en una entrevista entera

Escribe el idioma, el nivel y, si tienes título, el certificado y el año. Si no tienes certificado, puedes indicar el nivel igualmente y añadir de dónde viene: una estancia Erasmus, un curso en la escuela oficial de idiomas, el uso diario en un trabajo de verano. Lo que no conviene es poner un nivel que no puedas defender.

El motivo es práctico y no moral: en muchos procesos junior la entrevista cambia de idioma sin avisar, precisamente para comprobarlo. Un B1 declarado como B1 no cierra ninguna puerta; un B1 declarado como C1 cierra la de esa empresa y la de la persona que te entrevistó, que trabajará en otra dentro de dos años.

Un nivel de idioma declarado por debajo de lo que puedes demostrar te hace parecer prudente. Uno por encima te deja sin argumentos en mitad de la entrevista.

Una página. Y por qué

La extensión de un currículum de primer empleo es una página. No es una convención arbitraria: es la consecuencia de tener poco recorrido. Si estiras el documento a dos páginas cuando aún no has trabajado, lo que llenas la segunda es relleno, y el relleno se nota. La persona que lo lee interpreta que no sabes distinguir lo importante de lo accesorio, que es justo la competencia que se le pide a alguien que empieza.

Una página también obliga a decidir. Cuando el espacio aprieta, se cae la lista de aficiones genéricas, se cae el curso de tres horas y se queda el proyecto que sí demuestra algo. Ese ejercicio de selección es la mitad del valor de escribir un currículum.

Formas honestas de ganar espacio: quitar la palabra «Currículum Vítae» como título (ya se sabe lo que es), eliminar la dirección postal completa, suprimir la línea de «referencias disponibles bajo petición» (se dan cuando las piden) y comprimir los cursos cortos en una sola línea separada por barras verticales. Formas que no funcionan: bajar la letra a tamaño 8, reducir márgenes hasta el borde del papel o meter texto en cuadros de imagen.

Formato y ATS: cómo no perder el currículum por el camino

Muchas empresas y portales de empleo usan sistemas de gestión de candidaturas (ATS, por sus siglas en inglés) que reciben el documento, lo procesan y lo dejan disponible para quien selecciona. Cada sistema funciona a su manera y ninguna empresa publica cómo lo hace por dentro, así que aquí no hay reglas mágicas: hay buenas prácticas de formato que reducen el riesgo de que algo se lea mal, y que además hacen el documento más legible para una persona.

  • Una sola columna. Los diseños de dos columnas con barras laterales quedan bien en pantalla, pero el orden de lectura al extraer el texto se vuelve impredecible.
  • Encabezados estándar. «Experiencia», «Formación», «Habilidades», «Idiomas». Los títulos creativos del tipo «Mi trayectoria» o «Lo que me mueve» complican la clasificación.
  • Nada de texto dentro de imágenes. Si tus datos de contacto o tus habilidades están en un gráfico, no existen para el que procesa el documento.
  • Sin tablas ni cajas de texto anidadas para estructurar el cuerpo del currículum.
  • Fuentes normales (Arial, Calibri, Helvetica, Georgia) en un tamaño legible, entre 10 y 12 puntos para el cuerpo.
  • PDF salvo que la oferta pida otra cosa. Si el anuncio dice Word, manda Word; si el portal solo admite un formato, usa el que admita.
  • Nombre de archivo con tu nombre: Nombre-Apellido-CV.pdf. «cv_definitivo_final2.pdf» es un mal comienzo.
  • Sin barras de porcentaje para las habilidades: un 80 % de Excel no significa nada porque no hay escala detrás. Escribe qué sabes hacer con Excel.

Un truco de comprobación que no cuesta nada: abre tu PDF, selecciona todo el texto, cópialo y pégalo en un documento en blanco. Si lo que sale está ordenado y completo, el documento está bien construido. Si sale desordenado, con las secciones mezcladas o con huecos donde había información, arregla el diseño antes de enviarlo.

Errores típicos del primer currículum

La foto de fiesta y el correo informal

Si decides poner foto (más abajo verás que no estás obligado), que sea una foto hecha a propósito: fondo neutro, luz frontal, ropa parecida a la que llevarías a la entrevista, encuadre de hombros y cara. Una foto recortada de una imagen de grupo se nota siempre, y una foto de la playa cambia por completo el tono del documento.

Con el correo pasa lo mismo. El buzón que usas con tus amigos puede quedarse para tus amigos. Y revisa que el buzón que pones funcione y que lo mires todos los días, incluida la carpeta de correo no deseado: buena parte de las respuestas de los procesos de selección acaban ahí.

Plantillas recargadas que estorban

Las plantillas llenas de iconos, degradados, timelines y barras de progreso resultan atractivas cuando las ves en una galería, pero meten ruido en el documento y complican la extracción del texto. Para un primer empleo lo que se busca es claridad: márgenes generosos, jerarquía tipográfica clara y un solo color de acento. Si tu sector es creativo y el diseño forma parte de lo que vendes, la solución es un portfolio aparte, no un currículum barroco.

Mentir en idiomas o en herramientas

Poner un programa que abriste una vez o un idioma que no puedes sostener no es una exageración inofensiva: es lo primero que se comprueba. En muchas selecciones junior hay una prueba práctica corta o una pregunta muy concreta («¿cómo harías una tabla dinámica con estos datos?»). Salir de ahí es incómodo y quema la candidatura entera, incluidas las partes que sí eran verdad.

La alternativa honesta funciona mejor de lo que parece: «Excel a nivel usuario avanzado, aprendiendo Power Query por mi cuenta» es una frase que suma, porque muestra el nivel real y la dirección en la que te mueves.

El currículum genérico

Mandar el mismo documento a cuarenta ofertas es la forma más rápida de no recibir respuesta de ninguna. No hace falta reescribirlo entero cada vez: basta con tocar el titular, el resumen y el orden de las tres o cuatro líneas de habilidades para que coincidan con lo que pide el anuncio. Diez minutos por candidatura.

Una forma sencilla de hacerlo bien: copia el texto de la oferta en un documento, subraya los sustantivos que se repiten (herramientas, tareas, titulaciones) y comprueba que los que sean ciertos en tu caso aparecen en tu currículum con esas mismas palabras. No se trata de copiar la oferta, sino de usar el mismo vocabulario para lo que sí sabes hacer.

Faltas de ortografía y fechas incoherentes

Es el error que más barato sale corregir y el que peor sienta encontrar. Pasa el corrector, léelo en voz alta y pídele a alguien que lo lea con ojos frescos. Revisa también que las fechas cuadren entre sí y que no quede una línea con el nombre de otra empresa de una versión anterior del documento.

Lo que no estás obligado a poner (y por qué omitirlo te protege)

En España el currículum es un documento libre: no existe un modelo oficial obligatorio ni una lista de datos que tengas que incluir. Eso significa que la fotografía, la edad o fecha de nacimiento, el DNI o NIE, el estado civil y la nacionalidad son opcionales. Puedes omitirlos todos y tu candidatura sigue siendo válida.

No es un detalle menor. Esos datos no aportan nada sobre tu capacidad para el puesto y sí abren la puerta a que la decisión se vea influida por criterios que no tienen que ver con el trabajo. El ordenamiento español prohíbe la discriminación en el acceso al empleo por motivos como el sexo, la edad, el origen, la religión, la discapacidad, la orientación sexual o la situación familiar, tanto en el Estatuto de los Trabajadores como en la Ley 15/2022 integral para la igualdad de trato y la no discriminación. Omitir esos datos reduce la exposición y no perjudica en nada al que la lee.

Tres avisos prácticos que conviene tener presentes:

  • El DNI no se pone en el currículum. Es un dato identificativo que solo hace falta cuando ya hay una contratación en marcha. Enviarlo a un anuncio abierto lo pone en circulación sin control.
  • Los datos bancarios no se piden en una selección. Solo se facilitan a la empresa que ya te ha contratado, para la nómina.
  • Cuidado con el currículum público en portales. Si publicas el documento completo con teléfono, dirección y documento de identidad, cualquiera con acceso al portal lo ve. Publica lo mínimo y guarda el resto para el contacto directo.

Si una oferta pide expresamente foto y te incomoda, puedes valorar si te interesa esa empresa. En sectores de atención al público es una petición habitual; en la mayoría del resto, no aporta.

Prácticas: qué son y qué no son

Las prácticas formativas son la puerta de entrada más frecuente al primer empleo, y también donde más confusión hay. Conviene tener claro el marco antes de firmar nada.

Una práctica formativa (curricular o extracurricular, de FP o universitaria) se articula mediante un convenio entre el centro de estudios y la entidad. Tiene un proyecto formativo, un tutor en la empresa y un tutor académico, y su finalidad es que aprendas. No es un contrato de trabajo, y por eso mismo no puede usarse para cubrir un puesto estructural de la plantilla: si lo que haces es exactamente el trabajo de un empleado, con su horario, su responsabilidad y su rendimiento exigido, ya no estamos ante una práctica formativa.

Desde el 1 de enero de 2024 las prácticas formativas están incluidas en el sistema de Seguridad Social, incluidas las no remuneradas. La entidad en la que las realizas asume la obligación de dar de alta y cotizar, con reglas y reducciones propias distintas de las de un contrato ordinario. Que estés en prácticas, por tanto, no significa que estés fuera del sistema: debes aparecer en él.

Señales de que una supuesta práctica se ha convertido en otra cosa: no hay convenio con tu centro ni tutor académico; te asignan el mismo trabajo y la misma responsabilidad que a un empleado; se prolonga indefinidamente sin evaluación formativa; te piden disponibilidad total; o la empresa encadena becarios en el mismo puesto un curso tras otro. Si reconoces varias de esas señales, habla primero con el tutor académico o el servicio de prácticas de tu centro, que es quien tiene la relación con la empresa. Para valorar tu caso concreto y las posibles vías (Inspección de Trabajo incluida) consulta con un profesional del ámbito laboral o con un sindicato: aquí solo se describe el marco general.

Como candidatura, las prácticas se cuidan igual que un empleo: pide por escrito el proyecto formativo, las tareas y el horario antes de empezar, y guarda una copia. Al terminar, pide un certificado con el periodo y las funciones. Ese papel es lo que sostiene esa línea de tu currículum el año que viene.

Ofertas fraudulentas: la parte que nadie te cuenta cuando buscas tu primer trabajo

Quien busca su primera oportunidad es un objetivo preferente para el fraude laboral, por dos motivos: tiene prisa y no tiene con qué comparar. Reconocer los patrones es más útil que cualquier consejo de diseño de currículum, porque un mal formato te cuesta una entrevista y esto te puede costar el dinero, los datos o los antecedentes penales.

Señales de alerta en una oferta de empleo
Señal Cómo se presenta Qué hacer
Te piden dinero por adelantadoCurso obligatorio, material, uniforme, «gastos de gestión», reserva de plazaDescartar. Un empleo no se paga para conseguirlo
Piden DNI o datos bancarios antes de contratar«Para adelantar el alta», foto del documento por mensajeríaNo enviarlos. Esos datos solo se dan cuando hay contrato firmado
Todo el proceso por mensajeríaEntrevista por chat, sin videollamada ni teléfono, sin dirección de empresaExigir una identificación verificable de la empresa antes de seguir
Recibir y reenviar dinero«Agente financiero», «gestor de cobros», «recibes en tu cuenta y reenvías quedándote una comisión»Cortar de inmediato. Es la estafa del mulero y puede tener consecuencias penales
Sueldo desproporcionado sin requisitosCifras altas por pocas horas, «sin experiencia, formamos nosotros»Contrastar la empresa y el convenio del sector
Oferta sin empresa identificadaCorreo de dominio gratuito, sin CIF, sin web, sin direcciónBuscar la empresa por su nombre y su CIF antes de dar ningún dato
Prisa artificial«Tienes que confirmar hoy», «quedan dos plazas»La urgencia es la herramienta principal del fraude. Tómate un día

La estafa del mulero, con nombre y apellidos

Merece un apartado propio porque es la más peligrosa y la que peor se ve venir. El anuncio ofrece un trabajo cómodo y desde casa: «agente financiero», «gestor de pagos», «representante de cobros para una empresa extranjera». La tarea consiste en recibir transferencias en tu cuenta bancaria personal y reenviar el dinero por otro canal (transferencia internacional, criptomonedas, envío de efectivo), quedándote un porcentaje.

Ese dinero procede de estafas a otras personas, y tú te has convertido en el eslabón que borra el rastro. En España mover fondos de origen delictivo puede constituir un delito de blanqueo de capitales, y el Código Penal contempla también la modalidad imprudente, así que creer de buena fe que era un trabajo legal no garantiza quedar al margen. A eso se suma que la entidad bancaria bloquea la cuenta y que las víctimas reclaman contra el titular de la cuenta, es decir, contra ti.

La regla que evita todo el problema es sencilla: ningún empleo legítimo utiliza tu cuenta bancaria personal para mover dinero de terceros. Si la descripción del puesto incluye eso, no es una oferta de trabajo. Si ya has facilitado datos o has llegado a recibir un ingreso, contacta con tu banco, no reenvíes nada, guarda todos los mensajes y acude a la Policía Nacional o a la Guardia Civil; con un caso ya iniciado conviene además asesorarse con un abogado.

Ninguna empresa seria te pide dinero para darte trabajo, ni tu DNI antes de contratarte, ni tu cuenta bancaria para mover fondos ajenos. Si aparece una de esas tres cosas, la oferta ya no merece tu tiempo.

Contrato, alta en la Seguridad Social y vida laboral

Cuando llega la oferta buena, conviene saber qué tiene que pasar. La empresa debe darte de alta en la Seguridad Social antes de que empieces a trabajar, no el mismo día ni la semana siguiente. Empezar «a prueba» sin alta no es una práctica tolerada: es trabajo no declarado, y quien se queda sin cobertura si hay un accidente eres tú.

El contrato debe formalizarse y entregarte una copia. Desde la reforma laboral de 2021 el contrato indefinido es la regla general y la contratación temporal necesita una causa concreta (circunstancias de la producción o sustitución de una persona trabajadora). Para quien empieza existen además los contratos formativos: el de formación en alternancia, que combina trabajo y estudio, y el destinado a obtener la práctica profesional, para quien ya tiene una titulación y busca ejercerla.

Otras cosas que conviene mirar antes de firmar: el convenio colectivo que se te aplica (marca el salario mínimo del sector, que suele estar por encima del salario mínimo interprofesional), la categoría profesional, la jornada, el periodo de prueba (el Estatuto de los Trabajadores fija topes según el tipo de puesto y de contrato, y el convenio puede ajustarlos) y la fecha de inicio.

Para comprobar que todo está en orden tienes el informe de vida laboral, que emite la Tesorería General de la Seguridad Social y puedes descargar desde su portal Import@ss identificándote con certificado digital, Cl@ve o el método de acceso por SMS. Ahí aparecen todas tus altas y bajas y los días cotizados. Descárgalo al mes de empezar tu primer trabajo: es la forma más directa de confirmar que el alta se hizo. Si no apareces, pregunta a la empresa y, si no se resuelve, acude a la Inspección de Trabajo o a un sindicato.

Si tienes entre 16 y 29 años, puedes inscribirte en el Sistema Nacional de Garantía Juvenil, que da acceso a programas de orientación, formación y contratación dirigidos a jóvenes. La inscripción es gratuita y se hace por los canales oficiales; desconfía de cualquier intermediario que cobre por gestionarla.

Carta de presentación y mensaje corto de candidatura

La carta de presentación no repite el currículum: explica el encaje. En un primer empleo es donde puedes contar lo que el currículum no deja ver, que es por qué esa empresa y por qué tú. Cuatro párrafos cortos bastan.

  • Primero: a qué puesto te presentas y dónde lo has visto.
  • Segundo: qué tienes que encaja con lo que piden, con un ejemplo concreto (un proyecto, unas prácticas, una responsabilidad).
  • Tercero: por qué esa empresa y no otra. Aquí hace falta haber mirado su web cinco minutos.
  • Cuarto: disponibilidad y una frase de cierre pidiendo una conversación.

Si la candidatura va por un formulario o por mensaje directo, el formato cambia: entre cinco y ocho líneas, sin fórmulas de cortesía largas. Algo así funciona bien: «Buenos días. Me presento a la vacante de auxiliar administrativo publicada el lunes. Acabo de terminar el Grado Superior en Administración y Finanzas y en mis prácticas llevé el registro de facturas y la preparación de documentación trimestral en una asesoría. Manejo Excel a nivel de tablas dinámicas y tengo disponibilidad inmediata. Adjunto el currículum. Quedo a su disposición para una entrevista.»

Si quieres una base sobre la que escribir, tienes plantillas de carta de presentación y modelos específicos de carta de solicitud de empleo y de carta de motivación.

Cómo adaptar el currículum a cada oferta en diez minutos

Personalizar no significa reescribir. Ten un documento maestro con todo tu inventario, más largo de una página, y de ahí recorta cada versión.

  • Minuto 1-2: lee la oferta entera y subraya los sustantivos repetidos: herramientas, tareas, titulación, idioma, disponibilidad.
  • Minuto 3-4: reescribe el titular con el nombre exacto del puesto.
  • Minuto 5-6: ajusta el resumen para que mencione la formación y la experiencia que la oferta pide.
  • Minuto 7-8: sube al principio las dos o tres líneas de proyectos o prácticas más cercanas a esa vacante y baja el resto.
  • Minuto 9: revisa que las habilidades listadas coincidan con las que pide el anuncio, sin añadir ninguna que no sea cierta.
  • Minuto 10: exporta a PDF con el nombre de archivo correcto y comprueba que sigue cabiendo en una página.

Lleva un registro sencillo de las candidaturas en una hoja de cálculo: empresa, puesto, fecha de envío, versión enviada y respuesta. Sirve para no duplicar envíos, para saber cuándo toca hacer seguimiento (una semana o diez días después es razonable) y para detectar qué versión del currículum funciona mejor.

Comprobación final antes de enviar

  • Cabe en una página y se lee sin ampliar.
  • El titular menciona el puesto de la oferta.
  • La formación va arriba y trae contenido, no solo el nombre del título.
  • Cada línea empieza por un verbo de acción y dice qué salió de ahí.
  • Los idiomas llevan nivel MCER y, si lo tienes, el certificado.
  • Las habilidades digitales son herramientas concretas, no categorías.
  • No hay foto de fiesta, ni DNI, ni datos bancarios, ni fecha de nacimiento si no quieres ponerla.
  • El correo es profesional y lo revisas a diario, incluida la carpeta de correo no deseado.
  • El archivo se llama Nombre-Apellido-CV.pdf.
  • Lo ha leído otra persona antes que el reclutador.

Plantillas y recursos relacionados

La plantilla de esta página se descarga en formato Word (.docx) y viene con la estructura de perfil junior ya montada: contacto, titular, resumen, formación arriba, proyectos, habilidades e idiomas. La abres, sustituyes el contenido de ejemplo por el tuyo y exportas a PDF desde el propio Word.

Si buscas otro punto de partida, en la sección de plantillas de currículum tienes el formato Europass, muy usado en convocatorias públicas y programas europeos, modelos editables en Word, versiones para rellenar en PDF y una selección general de plantillas de CV gratis.

Si prefieres leer sobre el tema antes de escribir, puedes ver los resultados de la búsqueda «cv primer empleo» en Amazon para comparar precios y opiniones reales de guías de búsqueda de empleo: 📦 Libros sobre cv primer empleo en Amazon.

Preguntas frecuentes sobre el CV de primer empleo

¿Qué pongo en el apartado de experiencia si nunca he trabajado?

Cambia el nombre de la sección. En lugar de «Experiencia laboral», llámala «Proyectos y experiencia» o «Proyectos académicos y prácticas», y mete ahí el TFG, los trabajos de clase importantes, las prácticas de FP o universitarias, el voluntariado y las responsabilidades en asociaciones. Si además has trabajado alguna vez, aunque fueran dos semanas de verano, también entra. Lo que no se hace es dejar la sección vacía o escribir «sin experiencia».

¿Es obligatorio poner foto en el currículum en España?

No. No existe ninguna norma que obligue a incluir fotografía, ni edad, ni DNI, ni estado civil, ni nacionalidad. Son datos opcionales y omitirlos es completamente válido. Muchos candidatos los quitan precisamente para que la valoración se centre en la formación y las competencias.

¿Cuánto debe medir un currículum sin experiencia?

Una página. Con poco recorrido profesional, la segunda página se llena con relleno y eso se percibe. La restricción de espacio te obliga a seleccionar lo que de verdad aporta, que es parte del trabajo.

¿Cómo indico el nivel de idiomas si no tengo ningún título?

Con el nivel del MCER que puedas defender (A1 a C2) y una nota breve del origen: «Inglés B2 (uso diario durante una estancia Erasmus de seis meses)». No necesitas certificado para declarar un nivel, pero sí necesitas poder sostenerlo si la entrevista cambia de idioma. Evita «nivel alto» o «nivel medio», que no dicen nada.

¿Se pone el TFG en el currículum?

Sí, y conviene, sobre todo si tiene relación con el puesto. Descríbelo como un proyecto: el título, el objetivo, la metodología o las herramientas que usaste y el resultado. Dos líneas son suficientes. Si sacaste buena nota, puedes indicarla.

¿Cuentan las prácticas de FP como experiencia laboral?

Cuentan como experiencia en un entorno real de trabajo y se ponen en el currículum con empresa, periodo y funciones. Jurídicamente no son un contrato de trabajo, sino una actividad formativa amparada por un convenio con tu centro, pero desde el 1 de enero de 2024 están incluidas en el sistema de Seguridad Social, incluso cuando no son remuneradas.

¿Puedo poner aficiones en el CV?

Solo si demuestran una competencia relevante y son verificables: deporte federado, entrenar o arbitrar categorías inferiores, tocar en una banda, mantener un proyecto propio. «Leer, viajar y salir con amigos» ocupa espacio sin aportar. Si no puedes explicar en una frase qué aporta esa afición al puesto, quítala.

¿Word o PDF para enviar el currículum?

PDF por defecto, porque conserva el diseño en cualquier ordenador. Si la oferta o el portal piden expresamente otro formato, haz lo que pidan. Guarda siempre el original editable en Word para poder adaptar el documento a la siguiente candidatura.

¿Cómo sé si una oferta de empleo es falsa?

Fíjate en cuatro señales: te piden dinero por adelantado (curso, material, gestión); te piden el DNI o datos bancarios antes de haber firmado nada; todo el proceso ocurre por mensajería sin llamada ni empresa identificable; o el «trabajo» consiste en recibir dinero en tu cuenta y reenviarlo. Cualquiera de las cuatro basta para descartar la oferta.

¿Qué es un mulero y por qué es tan grave?

Es la persona que presta su cuenta bancaria para recibir dinero procedente de estafas y reenviarlo a cambio de una comisión, normalmente captada con un anuncio de «agente financiero» o «gestor de cobros». Mover fondos de origen delictivo puede constituir delito de blanqueo de capitales, y el Código Penal contempla también la modalidad imprudente, por lo que creer que era un trabajo legal no garantiza quedar al margen. Ningún empleo legítimo usa tu cuenta personal para mover dinero de terceros.

¿Cuándo debe darme de alta la empresa en la Seguridad Social?

Antes de que empieces a prestar servicios. Trabajar «unos días de prueba» sin alta no es una práctica admisible, y te deja sin cobertura si hay un accidente. Puedes comprobarlo descargando tu informe de vida laboral en el portal Import@ss de la Seguridad Social con certificado digital, Cl@ve o acceso por SMS.

¿Debo poner el DNI en el currículum?

No hace falta y es mejor no hacerlo. El número de documento solo es necesario cuando ya hay una contratación en marcha. Incluirlo en un currículum que circula por portales y buzones abiertos expone un dato identificativo sin ninguna ventaja para tu candidatura.

¿Cómo hago seguimiento después de enviar la candidatura?

Espera entre una semana y diez días y escribe un mensaje corto al mismo canal por el que enviaste el currículum: recuerda el puesto y la fecha de envío, reitera tu interés en dos líneas y ofrécete a ampliar cualquier información. Un solo seguimiento por candidatura. Insistir más no acelera nada y resta.

¿Sirve de algo tener LinkedIn si no tengo experiencia?

Sirve si el perfil está cuidado: foto correcta, titular igual al del currículum, formación completa, proyectos descritos y competencias marcadas. Un perfil vacío o abandonado resta más de lo que suma, así que enlázalo solo cuando esté presentable. Y mantén la coherencia con el currículum: fechas y titulaciones que no cuadran entre los dos documentos generan dudas.

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