Plantilla de examen: modelo editable para profesores
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Examen en Word
Examen tipo test
Rúbrica de evaluación
Una plantilla de examen es un documento base ya maquetado en el que solo cambias el contenido: cabecera con centro, materia, grupo, fecha y datos del alumno; instrucciones de realización; los ítems numerados con su puntuación visible a la derecha; y un recuadro final para la calificación y el comentario del profesor. El modelo que descargas aquí viene en Word (.docx), es editable e imprimible y no lleva marca de agua. Debajo tienes la guía completa para que la prueba mida lo que quieres medir: tabla de especificaciones, elección del tipo de ítem, redacción de enunciados, baremo y rúbrica, adaptaciones desde el DUA y para alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, y análisis de los resultados una vez corregido.
Qué debe llevar una plantilla de examen (y por qué cada bloque importa)
Casi todos los problemas que aparecen el día de la prueba —reclamaciones, dudas a mitad de sesión, hojas sin nombre, alumnos que no saben cuánto vale cada apartado— se resuelven en la maquetación. Un buen modelo de examen no es el más bonito: es el que deja por escrito, antes de empezar, todas las reglas del juego. Estos son los bloques que trae la plantilla y lo que resuelve cada uno.
1. Cabecera de identificación
La primera franja de la hoja recoge el nombre del centro, la materia, el curso y el grupo, la evaluación o unidad a la que corresponde, la fecha y una línea amplia para el nombre y los apellidos del alumnado. Añade una casilla pequeña arriba a la derecha con el número de página y el total ("Página 1 de 3"): evita que se pierda una hoja al grapar y que alguien alegue que no la recibió. Si repartes varios modelos para reducir la copia, incluye un campo de modelo (A, B, C) bien visible, porque corregir mezclando modelos es la vía más rápida a un error de calificación.
2. Instrucciones de realización
Un recuadro corto, en frases directas, antes de la primera pregunta. Debe decir la duración de la prueba, el material permitido y el prohibido, si se admite lápiz, cómo se puntúa cada bloque, si hay descuento por respuesta errónea en la parte de test y qué se espera de la presentación. Todo lo que no aparezca ahí no se puede exigir luego al corregir: si no has escrito que descuentas por faltas de ortografía, no descuentes por faltas de ortografía en esa prueba.
3. Bloques y puntuación visible por ítem
Cada pregunta lleva su puntuación al margen derecho, entre paréntesis, y cada bloque lleva su subtotal. Es el detalle que más reduce las preguntas durante el examen, porque el alumnado decide solo cómo repartir el tiempo. Si un ejercicio tiene apartados, desglosa el valor de cada apartado en lugar de dar un único número global: la corrección se vuelve mucho más rápida y las reclamaciones dejan de ser discusiones sobre intenciones.
4. Espacio de respuesta proporcionado
El espacio en blanco es una instrucción implícita. Si dejas seis líneas, estás diciendo "respóndeme en seis líneas". Si dejas media hoja para una definición, mucha gente rellenará media hoja de paja. Ajusta el hueco a la respuesta esperada y, en los problemas, reserva un recuadro etiquetado como desarrollo y otro como resultado: agiliza la corrección y te permite dar puntuación parcial al procedimiento aunque el resultado esté mal.
5. Recuadro de calificación y feedback
Al final de la última hoja, una tabla pequeña con una fila por bloque, la puntuación obtenida, el total y dos o tres líneas para el comentario del profesor. Ese comentario es la parte que convierte una nota en información útil. Añade también una casilla de firma o visto bueno de la familia si en tu centro se devuelven las pruebas firmadas.
Un examen bien maquetado no sube la nota de nadie, pero elimina el ruido: el alumnado deja de perder puntos por no entender qué se le pide y tú dejas de perder tardes descifrando dónde está la respuesta.
Diseñar la prueba con el marco LOMLOE: evaluar competencias, no memorias
La Ley Orgánica 3/2020 (LOMLOE), que modifica la Ley Orgánica 2/2006 de Educación, ordena el currículo alrededor de las competencias clave del Perfil de salida, las competencias específicas de cada materia, los criterios de evaluación asociados a ellas y los saberes básicos. La evaluación se define como continua, formativa e integradora, y el referente para calificar son los criterios de evaluación, no los temas del libro.
Conviene aclarar dos malentendidos frecuentes en las salas de profesores. El primero: la norma no prohíbe los exámenes. No hay ningún instrumento vetado; lo que se pide es que el instrumento sirva para valorar criterios de evaluación y que no sea la única fuente de información sobre el aprendizaje. El segundo: la norma no fija porcentajes de la nota para exámenes, trabajos u observación en el aula. Ese reparto lo acuerda el departamento o el equipo docente y queda escrito en la programación didáctica, que además debe estar a disposición del alumnado y las familias. Antes de decidir nada por tu cuenta, revisa qué dice la programación de tu centro: es la que te obliga.
Del criterio de evaluación al ítem
El camino correcto va del criterio al ítem, nunca al revés. Coge el criterio tal y como está redactado en el currículo de tu comunidad, fíjate en el verbo (identificar, comparar, justificar, resolver, elaborar) y construye una pregunta que exija exactamente esa operación mental. Si el criterio dice "justificar", una pregunta de opción múltiple no lo mide: te obligará a pedir una explicación escrita, aunque sea breve. Si el criterio dice "identificar", montar un problema largo de desarrollo es desproporcionado y penaliza a quien sí sabe identificar pero escribe despacio.
El currículo lo desarrolla tu comunidad autónoma
Las enseñanzas mínimas las fija el Estado y cada comunidad autónoma publica su decreto de currículo, con la redacción concreta de las competencias específicas, los criterios de evaluación y los saberes básicos que te aplican. La consecuencia práctica es simple: no copies criterios de evaluación de una web genérica ni de un material de otra comunidad. Descarga el decreto vigente de tu territorio y trabaja con esa redacción literal, porque es la que aparecerá en el boletín de notas y en cualquier revisión.
Situaciones de aprendizaje y pruebas contextualizadas
Un examen competencial no tiene por qué ser un examen "difícil". Suele ser un examen contextualizado: en lugar de pedir la definición aislada, se presenta una situación breve (un recibo, un fragmento de noticia, una gráfica, un plano, un diálogo) y se formulan preguntas que obligan a usar el conocimiento sobre ese material. La ventaja añadida es que el contexto reduce la ventaja de quien solo ha memorizado y da pistas a quien entiende pero se ha quedado en blanco con el término técnico. Si trabajas por proyectos, la plantilla de situación de aprendizaje te sirve para preparar el enunciado contextualizado y reutilizarlo luego en la prueba.
La tabla de especificaciones: el paso que casi nadie da
Antes de escribir la primera pregunta, dedica quince minutos a una tabla de doble entrada. En las filas van los criterios de evaluación que vas a medir; en las columnas, el número de ítems, el peso en puntos y el nivel cognitivo que exige cada uno. Es el único método barato para descubrir, antes de imprimir, que el 70 % de tu examen mide memoria de vocabulario cuando en clase has dedicado tres semanas a resolver problemas.
| Criterio de evaluación | Saberes implicados | Nº de ítems | Peso | Nivel cognitivo dominante |
|---|---|---|---|---|
| Identificar los elementos del sistema y su función | Vocabulario técnico de la unidad | 6 (test) | 2 puntos | Recordar / comprender |
| Interpretar datos representados en gráficas y tablas | Lectura de gráficas, magnitudes | 2 (respuesta corta) | 2 puntos | Comprender / aplicar |
| Resolver situaciones aplicando el procedimiento estudiado | Procedimiento de cálculo, unidades | 2 (problema) | 3,5 puntos | Aplicar / analizar |
| Justificar una decisión con argumentos basados en los datos | Argumentación, causa-efecto | 1 (desarrollo) | 2,5 puntos | Evaluar |
| Total | — | 11 ítems | 10 puntos | — |
Tres comprobaciones que hacer sobre esa tabla antes de dar la prueba por buena:
- Proporción entre peso y tiempo de clase. Si un criterio ha ocupado una sesión y otro seis, no pueden valer lo mismo.
- Reparto de niveles cognitivos. Un examen entero de recordar mide poco; un examen entero de evaluar y crear es inasumible en cincuenta minutos. La mezcla razonable arranca por lo básico y termina por lo complejo.
- Cobertura, no exhaustividad. No hace falta preguntar todo lo dado: hace falta que la muestra sea representativa de lo dado.
Tipos de ítem: cuándo usar cada uno
Elegir el formato de la pregunta no es una cuestión de gusto. Cada tipo de ítem mide bien unas cosas y mal otras, y tiene un coste distinto en tiempo de respuesta y en tiempo de corrección. Esta tabla resume el criterio de decisión.
| Tipo de ítem | Qué mide bien | Coste de corrección | Efecto del azar | Cuándo usarlo |
|---|---|---|---|---|
| Opción múltiple (4 opciones) | Reconocimiento, discriminación entre conceptos próximos, aplicación de reglas | Muy bajo | Alto si no se corrige | Grupos numerosos, mucha materia que cubrir, repaso de vocabulario |
| Verdadero / falso | Detección de errores conceptuales frecuentes | Muy bajo | Muy alto | Solo con justificación obligatoria de la respuesta |
| Respuesta corta / completar | Recuerdo activo de términos, fórmulas y fechas | Bajo | Nulo | Cuando quieres que el término salga de la cabeza, no de una lista |
| Relacionar columnas | Asociación entre categorías (autor-obra, órgano-función, término-definición) | Muy bajo | Medio | Bloques de vocabulario amplio; añade opciones sobrantes |
| Problema o caso práctico | Aplicación de procedimientos, transferencia a una situación nueva | Alto | Nulo | Materias procedimentales; permite puntuación parcial |
| Pregunta de desarrollo | Argumentación, relación de ideas, expresión escrita | Muy alto | Nulo | Cuando el criterio pide justificar, comparar o valorar; siempre con rúbrica |
| Comentario de documento | Interpretación de una fuente, uso de conocimiento previo | Alto | Nulo | Humanidades, lenguas, ciencias sociales; ideal para contextualizar |
La combinación que mejor funciona en una prueba de una sesión mezcla dos o tres formatos: un bloque objetivo corto que garantice cobertura y arranque suave, un bloque de aplicación con puntuación parcial y una única pregunta abierta con rúbrica. Meter cinco formatos distintos en la misma hoja solo consigue que se pierda tiempo cambiando de registro.
Errores típicos al redactar opciones múltiples
- Distractores absurdos. Si tres de las cuatro opciones se descartan de un vistazo, el ítem mide sentido común, no aprendizaje. Los buenos distractores nacen de los errores reales que ves en clase y en los cuadernos.
- Pistas gramaticales. Un enunciado que termina en "un" y una sola opción en masculino singular regala la respuesta. Cierra el enunciado con dos puntos o formula una pregunta completa.
- La opción más larga es la correcta. Vicio muy extendido: al matizar la respuesta buena se alarga. Iguala la longitud de las cuatro opciones.
- "Todas las anteriores" y "ninguna de las anteriores". Introducen ruido y suelen medir habilidad de examen. Úsalas con moderación o elimínalas.
- Negaciones dobles. "¿Cuál de las siguientes NO es incorrecta?" no mide contenido, mide resistencia a la trampa sintáctica.
Cómo redactar un buen enunciado abierto
Un enunciado abierto útil empieza por un verbo de acción claro, acota la extensión y explicita qué se valorará. Compara: "Habla del sistema circulatorio" frente a "Explica en un máximo de diez líneas el recorrido de la sangre desde el ventrículo izquierdo hasta el pulmón, nombrando al menos cuatro estructuras por las que pasa". La segunda versión se corrige en un tercio de tiempo y admite muchísima menos discusión posterior. Añade entre paréntesis el reparto: "(estructuras correctas: 1 punto; orden correcto: 0,5; expresión: 0,5)".
Puntuación, baremo y rúbricas
La puntuación es donde se juega la percepción de justicia. Dos principios prácticos: que la suma de los ítems dé exactamente diez puntos —así la puntuación bruta ya es la nota y eliminas un paso de cálculo con su riesgo de error— y que ninguna decisión de corrección aparezca por primera vez cuando ya tienes los exámenes delante.
Corregir el efecto del azar en el test
En un bloque de opción múltiple se puede acertar sin saber. Si decides corregirlo, la fórmula habitual descuenta los errores divididos entre el número de opciones menos una: con cuatro opciones, cada tres fallos anulan un acierto. Con dos opciones, cada fallo anula un acierto, que es una de las razones por las que el verdadero/falso puro se usa poco. No es obligatorio penalizar; lo que no es defendible es aplicar una penalización que no estaba escrita en las instrucciones. Y si la aplicas, avisa también de que las preguntas en blanco no restan, porque cambia por completo la estrategia de respuesta.
Rúbricas analíticas y holísticas
La rúbrica analítica desglosa la tarea en criterios y puntúa cada uno por separado. Tarda más en aplicarse, pero produce un feedback muy concreto y sostiene bien una reclamación. La holística asigna una valoración global a partir de una descripción de conjunto: es rápida y funciona para ejercicios cortos o para una primera clasificación. Para una pregunta de desarrollo dentro de un examen, la analítica de tres o cuatro criterios es el punto de equilibrio.
| Criterio | Excelente | Adecuado | En proceso | Insuficiente |
|---|---|---|---|---|
| Contenido (1 punto) | Incluye todas las ideas requeridas y añade una relación pertinente | Incluye las ideas requeridas sin errores conceptuales | Faltan ideas o hay un error conceptual menor | Contenido escaso o con errores que invalidan la respuesta |
| Argumentación (0,75) | Justifica cada afirmación con datos del enunciado | Justifica las afirmaciones principales | Afirma más de lo que justifica | Enumera sin justificar |
| Vocabulario técnico (0,5) | Uso preciso y constante de la terminología | Uso correcto con alguna imprecisión | Alterna términos técnicos y coloquiales | No emplea terminología de la materia |
| Expresión y orden (0,25) | Texto ordenado, claro y sin errores | Texto claro con errores puntuales | Ideas desordenadas o repetidas | Texto difícil de seguir |
Un consejo de método: reparte la rúbrica al alumnado antes de la prueba, no después. Nadie aprende a escribir mejor descubriendo el baremo con la nota puesta. Si necesitas un formato más completo, tienes una plantilla de rúbrica de evaluación lista para rellenar.
La rúbrica no está para justificar la nota que ya has decidido. Está para que la nota salga sola y para que puedas explicarla en treinta segundos delante de una familia.
Convertir la puntuación en calificación
Si la prueba suma más de diez puntos, divide los puntos obtenidos entre los puntos máximos y multiplica por diez. Decide de antemano cómo redondeas y aplícalo igual a todo el grupo. Si tu programación establece que la calificación de la materia se obtiene por criterios de evaluación ponderados, anota la puntuación de cada bloque por separado en tu registro, no solo la nota global: cuando llegue la sesión de evaluación necesitarás el desglose y reconstruirlo desde una nota agregada es imposible. El cuaderno del profesor y el acta de notas están pensados justo para eso.
Adaptaciones: diseño universal (DUA) y alumnado con NEAE
El Diseño Universal para el Aprendizaje, desarrollado por el CAST, propone anticipar la diversidad en el diseño del material en lugar de parchearlo después, ofreciendo varias formas de implicación, de representación de la información y de acción y expresión. Aplicado a un examen, esto se traduce en decisiones de maquetación que benefician a todo el grupo y no señalan a nadie.
Ajustes de diseño que puedes aplicar a la prueba completa
- Tipografía legible y tamaño generoso, con interlineado amplio y sin bloques de texto justificados que abran ríos de espacios.
- Una pregunta por bloque visual, separada con línea o fondo suave, en lugar de un muro de texto continuo.
- Enunciados cortos, con el verbo de la tarea en negrita y una sola instrucción por frase.
- Apoyo gráfico cuando el contenido lo permita: un esquema, una tabla vacía para organizar la respuesta, una recta numérica.
- Formulario de datos y fórmulas al inicio si lo que evalúas es el procedimiento y no la memorización de la fórmula.
- Orden de dificultad creciente, para que nadie se bloquee en la primera pregunta.
Adaptaciones de acceso frente a adaptaciones significativas
Las adaptaciones de acceso (más tiempo, ampliación del tamaño de letra, lectura del enunciado en voz alta, uso de calculadora, respuesta en ordenador, examen en una sola cara, ubicación en el aula) no modifican los criterios de evaluación: cambian la manera de acceder a la prueba, no lo que se evalúa. Se pueden aplicar con normalidad y conviene dejarlas anotadas.
Las adaptaciones curriculares significativas sí modifican los criterios de evaluación y los saberes de referencia. No son una decisión individual del docente: requieren la valoración y el informe del departamento de orientación o del equipo de orientación que corresponda, y quedan reflejadas en la documentación académica del alumno. Si tienes dudas sobre qué le corresponde a un alumno concreto, la vía es orientación y el informe psicopedagógico, nunca una apreciación propia. La plantilla de adaptación curricular te sirve para documentar los ajustes acordados.
Aviso. Esta guía trata el diseño de la prueba, no el diagnóstico de ninguna dificultad de aprendizaje. Cualquier valoración sobre las necesidades de un alumno corresponde a los servicios de orientación educativa y, cuando proceda, a profesionales sanitarios. Aplica los ajustes que consten en el informe y consulta con orientación antes de introducir otros.
Deja constancia de lo que aplicas
Anota en tu registro qué adaptación has aplicado, a quién y en qué prueba. Es información útil para la junta de evaluación, para el informe de final de curso y para el profesor que reciba al grupo el año que viene. Además, si alguna vez se revisa una calificación, la trazabilidad de los ajustes te protege tanto a ti como al alumno.
Maquetación e impresión: que el papel no reste puntos
Un examen se lee en condiciones malas: mesa pequeña, prisa, nervios y una fotocopia que ha pasado por el reductor de tóner. Estas decisiones de formato son las que más se notan.
- Márgenes reales de 2 a 2,5 cm y nada de texto pegado al borde: la fotocopiadora recorta más de lo que parece.
- Numeración continua de las preguntas en todo el examen, no reiniciada por bloques. Simplifica el recuento y las reclamaciones.
- Encabezado repetido con materia y grupo en todas las páginas, y pie con "Página X de Y".
- Nunca partas una pregunta entre dos páginas. Fuerza el salto con un salto de página, no con enters.
- Evita los grises finos y las tramas como fondo de un recuadro de respuesta: al fotocopiar se emborronan y dificultan la escritura.
- Comprueba el original imprimiéndolo, no mirando la pantalla. Los errores de espacio insuficiente solo se ven en papel.
Versión digital y formularios
Si vas a pasar la prueba en formato digital, decide primero qué quieres conservar. Un PDF exportado desde la plantilla mantiene la maquetación intacta y sirve para entregar en un aula virtual; un formulario en línea corrige solo la parte objetiva pero destruye el diseño de la hoja y complica las preguntas de desarrollo. Una fórmula intermedia que funciona bien: bloque de test en formulario, con corrección automática, y bloque abierto en el documento de Word o en papel, corregido con rúbrica.
Cómo personalizar la plantilla de examen en Word, paso a paso
La plantilla se descarga en .docx y está montada con estilos, no con formato manual. Eso significa que puedes cambiar el aspecto de todo el documento tocando un solo sitio. Este es el orden que recomienda menos trabajo.
- Rellena la cabecera una sola vez. Sustituye el nombre del centro, la materia y el curso. Si das varias materias, guarda una copia por materia con la cabecera ya puesta.
- Ajusta los estilos, no los párrafos. En la pestaña Inicio, en la galería de estilos, modifica "Título 1" y "Normal" con clic derecho y Modificar. El cambio se propaga a todo el documento.
- Escribe las instrucciones. Duración, material permitido, forma de puntuar, penalización si la hay. Este bloque cambia poco entre pruebas: déjalo redactado y toca solo la duración.
- Monta los bloques de preguntas. Usa la lista numerada automática (pestaña Inicio, grupo Párrafo): si añades o quitas una pregunta, la numeración se recalcula sola y evitas el clásico "hay dos preguntas 7".
- Coloca la puntuación al margen. La plantilla usa una tabulación derecha para alinear todos los "(1 punto)" en la misma columna. Respétala en lugar de meter espacios.
- Revisa el reparto con la tabla de especificaciones al lado y comprueba que los puntos suman diez.
- Genera la versión del corrector. Duplica el archivo, escribe las respuestas modelo y el desglose de puntuación de cada apartado, y guárdalo como "examen_corrector". Corregir con la plantilla de respuestas delante reduce a la mitad el tiempo y la variabilidad entre el primer examen y el último.
- Guárdala como plantilla de Word (.dotx) desde Archivo > Guardar como y eligiendo el tipo "Plantilla de Word". A partir de ahí, cada nueva prueba nace de un documento limpio y no corres el riesgo de sobrescribir el examen del trimestre pasado.
- Exporta a PDF para repartir. Así nadie edita la maquetación por accidente y la impresión sale igual en cualquier equipo del centro.
Si necesitas más recursos de maquetación en el mismo formato, en la sección de plantillas Word encontrarás documentos con la misma lógica de estilos, y en Excel tienes hojas de registro para volcar las puntuaciones.
Corrección, feedback y devolución de la prueba
La corrección es la mitad del trabajo y la que más se descuida. Tres decisiones cambian el resultado.
Corrige en horizontal, no en vertical
En lugar de corregir cada examen entero de principio a fin, corrige la pregunta 1 de los treinta exámenes, luego la 2, y así sucesivamente. Mantienes el mismo criterio dentro de cada ítem, detectas antes si un enunciado ha salido mal y evitas el efecto arrastre de un buen o mal comienzo. Si puedes, corrige sin ver el nombre: dobla la esquina de la cabecera o pide que el nombre vaya al dorso.
Feedback que sirve para algo
Un "estudia más" no enseña nada. El comentario útil es concreto, se refiere a la tarea y no a la persona, y propone un siguiente paso: "identificas bien las estructuras, pero no explicas el orden; en la próxima prueba, escribe primero la secuencia y luego descríbela". Dos o tres frases así valen más que una hoja llena de tachones rojos. Si el grupo repite el mismo fallo, resuélvelo en clase para todos en lugar de escribirlo treinta veces.
Revisión y reclamación
El alumnado tiene derecho a una evaluación objetiva, lo que incluye conocer los criterios aplicados y revisar las pruebas corregidas. El procedimiento concreto —plazos, a quién se dirige la solicitud, cómo se resuelve— lo fija la normativa de cada comunidad autónoma junto con las normas de organización y funcionamiento del centro. Pregunta en jefatura de estudios antes de anunciar una fecha, y guarda los exámenes corregidos durante el periodo que indique tu centro. Un examen con la puntuación desglosada por apartados y una rúbrica repartida de antemano convierte la mayoría de las reclamaciones en una conversación de cinco minutos.
Analiza los ítems después de corregir
Con las notas ya puestas, dedica veinte minutos a mirar la prueba como instrumento. Dos indicadores clásicos y fáciles de calcular en una hoja de cálculo:
- Índice de dificultad: proporción de alumnos que aciertan el ítem. Muy alto significa que casi todo el grupo lo resuelve y aporta poca información para diferenciar; muy bajo suele delatar un enunciado confuso o un contenido que no llegó a trabajarse.
- Índice de discriminación: diferencia entre el porcentaje de aciertos del grupo con mejores resultados globales y el del grupo con peores resultados. Si un ítem lo acierta más gente del grupo bajo que del alto, algo falla en la redacción: revísalo antes de reutilizarlo.
Anota las conclusiones en el propio archivo del examen, en un comentario al final. El curso que viene te ahorrará rehacer el mismo ítem defectuoso.
Guardar los exámenes con las anotaciones de qué preguntas funcionaron es la forma más barata de que la prueba del año que viene sea mejor sin trabajo extra.
Checklist antes de imprimir
Repasa esta lista con el original delante. Cuesta cinco minutos y evita la mayoría de los sobresaltos del día de la prueba.
- ¿Están el nombre del centro, la materia, el grupo y la fecha en la cabecera?
- ¿Hay una línea suficientemente larga para nombre y apellidos?
- ¿Las instrucciones dicen la duración, el material permitido y cómo se puntúa?
- ¿Aparece la puntuación en cada pregunta y el subtotal de cada bloque?
- ¿Suman los ítems exactamente el total anunciado?
- ¿Cada criterio de evaluación de la tabla de especificaciones tiene al menos un ítem?
- ¿Hay progresión de dificultad y ningún bloqueo en la primera pregunta?
- ¿El espacio de respuesta es proporcional a lo que pides?
- ¿Ninguna pregunta queda partida entre dos páginas?
- ¿Está numerada cada página con el total?
- ¿Has preparado la hoja de respuestas del corrector?
- ¿Están anotadas las adaptaciones que vas a aplicar y a quién?
- ¿Has leído en voz alta cada enunciado buscando ambigüedades?
- ¿Has impreso un original de prueba para comprobar márgenes y legibilidad?
Otras plantillas de evaluación que te van a hacer falta
Un examen rara vez viaja solo. Estos documentos completan el ciclo de evaluación y están en el mismo formato editable:
- Modelo de examen, con otra distribución de bloques por si esta no encaja con tu materia.
- Rúbrica de evaluación para las preguntas abiertas, los trabajos y las exposiciones.
- Boletín de notas para la comunicación trimestral con las familias.
- Acta de notas y cuaderno del profesor para el registro por criterios.
- Informe de evaluación individualizado cuando hay que documentar la evolución de un alumno.
- Unidad didáctica y programación didáctica, de donde salen los criterios que vas a evaluar.
- Adaptación curricular para dejar constancia de los ajustes acordados con orientación.
- Registro de tutoría para las entrevistas con familias tras la entrega de notas.
- Plan de estudio, útil para repartir al alumnado antes de la prueba.
Y si buscas algo distinto, en la sección de plantillas de educación están todas las categorías ordenadas.
Preguntas frecuentes sobre la plantilla de examen
¿Qué formato tiene la plantilla de examen que puedo descargar?
Se descarga en Word (.docx), de modo que puedes abrirla en Microsoft Word, en LibreOffice Writer, en Google Docs o en Pages y editar cualquier elemento. Es imprimible y no lleva marca de agua. Si quieres repartirla en formato cerrado para que nadie toque la maquetación, guárdala como PDF desde el propio Word.
¿Cuántas preguntas debe tener un examen?
No hay un número correcto: depende de los criterios de evaluación que quieras cubrir y del tiempo disponible. La regla práctica es partir de la tabla de especificaciones y no de un número redondo: si tienes cuatro criterios y una sesión de cincuenta minutos, calcula el tiempo de respuesta de cada ítem, suma y deja un margen de holgura para lectura, dudas y repaso final.
¿La LOMLOE prohíbe hacer exámenes?
No. La Ley Orgánica 3/2020 (LOMLOE) plantea una evaluación continua, formativa e integradora referida a los criterios de evaluación, pero no prohíbe ningún instrumento concreto. El examen sigue siendo válido siempre que evalúe criterios de evaluación y no se use como única fuente de información sobre el aprendizaje.
¿Qué peso debe tener el examen en la nota final?
La normativa no fija un porcentaje. El reparto lo acuerda el departamento o el equipo docente y queda recogido en la programación didáctica del curso, que además debe hacerse pública para el alumnado y las familias. Antes de decidirlo, revisa el documento de tu centro: si allí pone un porcentaje, ese es el que te obliga.
¿Cómo se hace una tabla de especificaciones?
Es una tabla de doble entrada: en las filas colocas los criterios de evaluación que vas a medir y en las columnas el nivel cognitivo y el número de ítems. Rellenas cuántos ítems dedicas a cada criterio y qué peso suman. Sirve para comprobar, antes de imprimir, que el examen mide lo que has enseñado y en la proporción en que lo has enseñado.
¿Se debe penalizar los errores en un examen tipo test?
Es una decisión metodológica, no una obligación legal. Si decides corregir el efecto del azar, la fórmula habitual resta los errores divididos entre el número de opciones menos una. Lo que no es defendible es aplicar una penalización que no estaba anunciada por escrito en las instrucciones del propio examen.
¿Qué diferencia hay entre una rúbrica analítica y una holística?
La analítica desglosa la tarea en varios criterios y puntúa cada uno por separado, lo que da un feedback más detallado y tarda más en aplicarse. La holística asigna una única valoración global a partir de una descripción de conjunto: es más rápida y sirve bien cuando corriges muchos ejercicios cortos o haces una primera clasificación.
¿Puedo adaptar el examen a un alumno con necesidades específicas de apoyo educativo?
Sí, y con frecuencia debes hacerlo. Las adaptaciones de acceso (tipografía mayor, más tiempo, lectura del enunciado, uso de calculadora o de un procesador de textos) no modifican los criterios de evaluación y se pueden aplicar con normalidad. Las adaptaciones curriculares significativas sí alteran los criterios y requieren el informe del departamento de orientación o del equipo de orientación correspondiente. Consulta siempre con orientación antes de aplicarlas.
¿Cómo redacto las instrucciones del examen?
En la cabecera, en frases cortas y en positivo: duración de la prueba, material permitido, si se puede escribir a lápiz, cómo se puntúa cada bloque, si hay penalización por error y qué hacer con las respuestas dudosas. Todo lo que no esté escrito ahí no se puede exigir después al corregir.
¿Cómo convierto la puntuación del examen a una nota sobre 10?
Divides los puntos obtenidos entre los puntos máximos de la prueba y multiplicas por diez. El truco para no perder tiempo es montar el examen para que la suma de los ítems dé exactamente diez puntos: así la puntuación bruta ya es la nota y se elimina un paso de cálculo y su riesgo de error.
¿Qué es el índice de dificultad de una pregunta?
Es la proporción de alumnos que aciertan un ítem. Un valor muy alto indica que la pregunta la resuelve casi todo el grupo y aporta poca información para diferenciar niveles; un valor muy bajo suele indicar un enunciado confuso o un contenido no trabajado. Calcularlo después de corregir te dice qué preguntas conviene reescribir para el curso siguiente.
¿Puede el alumnado ver su examen corregido y reclamar la nota?
Sí. El derecho a una evaluación objetiva incluye conocer los criterios aplicados y revisar las pruebas corregidas. Los plazos y el procedimiento concreto de revisión y reclamación los fija la normativa de cada comunidad autónoma junto con las normas de organización y funcionamiento del centro, así que consúltalos en jefatura de estudios antes de dar una fecha al alumnado.
Cómo hemos escrito esta guía
La redacta el equipo editorial de PlantillaGratis a partir de la normativa educativa publicada y de la práctica habitual de aula en centros españoles. No hemos realizado estudios propios ni recogemos reseñas o valoraciones de usuarios sobre esta plantilla, y por eso no verás aquí ninguna nota media ni testimonios. La parte normativa se limita a lo que la ley dice de forma expresa: cuando algo depende del desarrollo de cada comunidad autónoma o de la programación de cada centro, lo indicamos en lugar de dar una cifra. Para decisiones que afecten a un alumno concreto, la referencia son el departamento de orientación de tu centro y la normativa vigente en tu territorio.
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Ver todas las plantillas de educaciónRecursos oficiales
- LOMLOE, Ley Orgánica 3/2020 — texto consolidado en el BOE
- LOE, Ley Orgánica 2/2006 de Educación — texto consolidado con las modificaciones vigentes
- INTEF — Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado
- CAST — organización que desarrolla el marco del Diseño Universal para el Aprendizaje
El currículo lo desarrolla cada comunidad autónoma: consulta el decreto vigente en tu territorio antes de redactar los criterios de evaluación de tu prueba.