Plantilla de unidad didáctica LOMLOE: modelo completo y explicado campo a campo
Descarga esta plantilla
Plantilla en Word lista para usar, con todos los campos del marco curricular vigente. Descárgala y adáptala al decreto de tu comunidad autónoma.
3 descargas gratuitas · El formulario pide nombre, email y aceptar la política de privacidad
Más plantillas de esta categoría
Rúbrica de evaluación
Programación didáctica
Plantilla de examen
Una unidad didáctica LOMLOE es el documento donde concretas, para un grupo y un periodo determinados, qué competencias específicas vas a trabajar, con qué criterios de evaluación las vas a valorar, qué saberes básicos entran en juego y a través de qué situación de aprendizaje lo vas a hacer. La plantilla de esta página recoge esos campos en orden y te sirve para Infantil, Primaria y Secundaria.
Elementos de la unidad didáctica en el marco LOMLOE
Título y justificación, vinculación curricular (competencias específicas y criterios de evaluación), saberes básicos implicados, descripción de la situación de aprendizaje, metodología, secuencia de actividades, temporalización por sesiones, recursos y materiales, medidas de atención a las diferencias individuales, instrumentos de evaluación y evaluación de la propia práctica docente.
Diseño de actividades competenciales
Las actividades tienen que movilizar competencias, no solo memorizar contenidos. Ordena la secuencia en actividades de inicio (activación de ideas previas y motivación), de desarrollo (construcción del aprendizaje), de consolidación y transferencia (aplicar lo aprendido a un contexto nuevo) y de evaluación (recogida de evidencias).
Evaluación integrada en la unidad
Define instrumentos variados: rúbricas, portfolios, observación sistemática con lista de cotejo, pruebas escritas, coevaluación entre iguales y diario de aprendizaje. La evaluación es continua, formativa e integradora, y el alumnado tiene que saber en cada momento qué se le pide y cómo va a valorarse.
Qué es exactamente una unidad didáctica y qué pide hoy la normativa
Programar una unidad didáctica es responder, por escrito y en orden, a cinco preguntas: qué quieres que tu alumnado sea capaz de hacer, por qué merece la pena, cómo lo vas a organizar en el tiempo, con qué evidencias vas a comprobar que ha ocurrido y qué harás con quien no llegue por el camino previsto. Todo lo demás (la portada bonita, la tabla de colores, el logo del centro) es envoltorio.
La LOMLOE, es decir la Ley Orgánica 3/2020 que modificó la Ley Orgánica de Educación de 2006, reordenó el currículo alrededor de las competencias. Su desarrollo reglamentario (los reales decretos de enseñanzas mínimas de cada etapa y los decretos de currículo de cada comunidad autónoma) fijó un vocabulario nuevo que conviene manejar bien, porque es el que aparece en las plantillas oficiales, en las actas de departamento y en los informes de inspección.
Ese vocabulario gira en torno a seis piezas: el perfil de salida del alumnado al término de la enseñanza básica, las competencias clave con sus descriptores operativos, las competencias específicas de cada área o materia, los criterios de evaluación asociados a ellas, los saberes básicos y las situaciones de aprendizaje. Una unidad didáctica bien montada enlaza las seis en una sola página de tabla y las despliega en la secuencia de sesiones.
La prueba del algodón de una unidad didáctica es sencilla: coge un criterio de evaluación y busca en tu secuencia la actividad concreta que genera la evidencia para valorarlo. Si no la encuentras, ese criterio está de adorno.
Los seis niveles de concreción, del BOE a tu aula
Una duda muy repetida entre quienes programan por primera vez es de dónde copiar cada dato. La cadena baja así: el Estado fija las enseñanzas mínimas; cada comunidad autónoma publica su decreto de currículo, que añade y matiza; el centro elabora su proyecto educativo y su concreción curricular; el departamento, el ciclo o el equipo docente redacta la programación didáctica anual; esa programación se despliega en unidades didácticas o situaciones de aprendizaje; y, dentro de cada unidad, aparecen las adaptaciones individuales que necesite tu grupo.
La regla general de reparto competencial es que el Estado fija en torno al 50 % de los horarios escolares en las comunidades con lengua cooficial y en torno al 60 % en el resto, y la comunidad completa lo demás. Esto tiene una consecuencia práctica muy concreta: la redacción literal de tus competencias específicas y de tus criterios de evaluación la manda el decreto autonómico, no el estatal. Copiar textos de una comunidad distinta a la tuya es el error más caro y el más fácil de detectar.
Qué cambió respecto al modelo anterior (y qué palabras ya no debes usar)
Muchas plantillas que circulan por internet siguen siendo del modelo anterior con el título cambiado. Se detectan en dos segundos porque conservan los estándares de aprendizaje evaluables, hablan de contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, o presentan una tabla de ponderación de estándares con porcentajes. Esa terminología pertenece a la etapa normativa previa y ya no es el referente.
| Modelo anterior | Marco LOMLOE | Qué implica al programar |
|---|---|---|
| Estándares de aprendizaje evaluables | Criterios de evaluación | El criterio es el referente único para valorar; no se fragmenta en decenas de ítems numerados. |
| Contenidos | Saberes básicos | Se seleccionan por su utilidad para alcanzar la competencia, no por cubrir el temario. |
| Competencias clave asociadas a contenidos | Competencias específicas del área o materia | Cada área tiene sus propias competencias específicas, y estas conectan con el perfil de salida. |
| Actividades y tareas | Situaciones de aprendizaje | Se exige contexto real, reto y producto; la actividad suelta deja de ser suficiente. |
| Evaluación por instrumentos ponderados | Evaluación continua, formativa e integradora | La calificación deriva del grado de consecución de los criterios, con evidencias variadas. |
| Atención a la diversidad como anexo | Diseño universal e inclusión desde el inicio | Las alternativas se planifican en la propia secuencia, no como parche posterior. |
Las ocho competencias clave del marco actual son la competencia en comunicación lingüística, la plurilingüe, la matemática y en ciencia, tecnología e ingeniería, la digital, la personal, social y de aprender a aprender, la ciudadana, la emprendedora y la de conciencia y expresión culturales. Cada una se despliega en descriptores operativos, que son las formulaciones que describen el nivel esperado al final de la etapa. En tu unidad no tienes que copiar las ocho: basta con marcar las que tu situación de aprendizaje moviliza de verdad.
La plantilla de unidad didáctica, campo a campo
Este es el corazón de la página. Vamos por los campos de la plantilla descargable en el mismo orden en que aparecen en el documento de Word, con qué escribir en cada uno y con el fallo típico que se comete.
1. Datos de identificación
Centro, etapa, curso o nivel, área o materia, número de unidad dentro de la programación, docente responsable, grupo, trimestre y curso académico. Parece burocracia, y lo es, pero cuando la unidad se comparte en el departamento o se defiende ante un tribunal, la falta de este bloque obliga a explicar de viva voz cosas que deberían leerse. Añade también la fecha de la última revisión: distingue la unidad viva de la que llevas cinco años arrastrando.
2. Título de la unidad
Ponle nombre desde la mirada del alumnado, no desde el índice del libro. «El sistema circulatorio» es un tema; «¿Por qué se me acelera el corazón al subir las escaleras?» es una unidad que ya sugiere una pregunta que resolver. El título orienta la motivación inicial y ayuda a que la familia entienda qué se está haciendo cuando lo lee en la agenda.
3. Justificación y contextualización
Dos o tres párrafos que respondan a por qué esta unidad, por qué en este momento del curso y por qué con este grupo. Aquí es donde enlazas con el proyecto educativo del centro, con la programación anual y con la realidad del aula: cuántos alumnos hay, qué necesidades específicas de apoyo educativo tienes identificadas, qué se trabajó en la unidad anterior y qué viene después. El fallo típico es escribir un texto genérico que valdría para cualquier centro de España; si tu justificación no menciona nada que solo pase en tu aula, no es una contextualización.
4. Vinculación con el perfil de salida y las competencias clave
Marca qué competencias clave se movilizan y, si tu comunidad lo pide, qué descriptores operativos concretos. Sé honesto: una unidad de tres semanas no desarrolla las ocho competencias clave por igual. Selecciona dos o tres como protagonistas y justifica en una línea por qué. Los documentos que marcan todas las casillas transmiten justo lo contrario de lo que pretenden.
5. Competencias específicas del área o materia
Cópialas literalmente del decreto de currículo de tu comunidad autónoma, con su numeración. No las reformules ni las resumas: son el elemento curricular prescriptivo y cualquier revisión externa las va a contrastar palabra por palabra. Con dos o tres competencias específicas por unidad tienes trabajo de sobra.
6. Criterios de evaluación
Van siempre asociados a una competencia específica, y también se copian literalmente. Este campo es el que da coherencia a todo lo demás: cada criterio que pongas aquí tendrá que reaparecer más adelante vinculado a una actividad y a un instrumento. Si tu plantilla tiene una columna «criterio» y otra «instrumento con el que lo valoro», ya has resuelto la mitad del trabajo.
7. Saberes básicos
Los bloques de saberes del decreto que entran en juego. Selecciona, no vuelques el bloque entero. Un truco útil: escribe al lado de cada saber la sesión en la que aparece por primera vez. Si un saber básico no aparece en ninguna sesión, sobra de la unidad; si una sesión no toca ningún saber, revisa qué estás haciendo en ella.
8. Objetivos didácticos
No son un elemento prescriptivo del currículo actual, pero muchos centros y muchas convocatorias los siguen pidiendo porque ayudan a traducir el criterio, que está escrito en lenguaje normativo, a algo que puedas leerle a tu clase. Redáctalos con verbo de acción observable y en primera persona del alumnado: «explico con mis palabras cómo circula la sangre», «comparo dos fuentes y detecto en qué se contradicen».
9. Descripción de la situación de aprendizaje
El campo que más se resiste. Necesita tres cosas explícitas: un contexto que el alumnado reconozca como real o verosímil, un reto o problema que no se resuelva con una búsqueda de treinta segundos, y un producto final que se pueda enseñar a alguien de fuera del aula. Sin producto no hay evidencia integrada, y sin contexto vuelves a tener una lista de ejercicios con otro nombre.
10. Metodología y principios pedagógicos
Describe cómo vas a trabajar, no cites metodologías por moda. Si vas a usar aprendizaje cooperativo, di qué estructura concreta y cómo repartes los roles. Si vas a hacer aula invertida, di qué material verá el alumnado antes y qué pasa con quien no tenga conexión en casa. Este campo también recoge la organización del espacio, los agrupamientos previstos y el papel que asumes tú en cada tipo de sesión.
11. Secuencia de actividades y temporalización
La tabla más útil de toda la plantilla. Una fila por sesión, con estas columnas: número de sesión, momento (inicio, desarrollo, consolidación o cierre), descripción breve de lo que ocurre, agrupamiento, recursos, criterio de evaluación implicado e instrumento de recogida. Cuando la tabla está completa, la unidad prácticamente se ha escrito sola y detectas de un vistazo las sesiones huecas.
12. Recursos y materiales
Separa lo que necesitas del centro (carros de portátiles, laboratorio, biblioteca, reserva de aula) de lo que aportas tú y de lo que pide el alumnado. Añade una columna de reserva o disponibilidad: media docena de unidades bien programadas se caen cada curso porque dos docentes reservaron el mismo espacio la misma semana.
13. Medidas de atención a las diferencias individuales
Distingue las medidas que benefician a todo el grupo (dar la información en varios formatos, ofrecer modelos resueltos, permitir distintas formas de entrega) de las dirigidas a alumnado concreto y de las que requieren informe y dictamen. Concreta: «adaptación de tiempos» no dice nada; «entrega escalonada en dos plazos y guion con los pasos numerados para el trabajo final» sí.
14. Interdisciplinariedad y elementos transversales
Indica con qué otras áreas se conecta y si hay alguna actividad compartida acordada con otro docente. Aquí entran también la educación para la salud, el consumo responsable, la igualdad, la convivencia y la educación digital, siempre que estén en la secuencia de verdad y no solo en este cuadro.
15. Evaluación: criterios, instrumentos y calificación
Retoma los criterios del campo 6 y asígnales instrumentos. Deja claro qué es evaluación formativa (información para mejorar durante el proceso) y qué acaba traduciéndose en calificación, y explica cómo lo comunicas al alumnado antes de empezar. Añade también la evaluación inicial: qué vas a preguntar en la primera sesión para saber de dónde partes.
16. Evaluación de la práctica docente y propuestas de mejora
El campo que casi nadie rellena y el que más rentabiliza la plantilla al curso siguiente. Reserva media página para escribir, al terminar, qué sesión se alargó, qué actividad no funcionó, qué pregunta del alumnado no supiste anticipar y qué cambiarías. Una unidad con este apartado relleno es la diferencia entre reutilizarla y volver a escribirla.
Si tienes que recortar la plantilla por falta de tiempo, recorta la justificación y los elementos transversales. No recortes nunca la tabla que enlaza criterio, actividad e instrumento: es la única parte que se nota en el aula.
Ejemplos desarrollados por etapa
Los tres ejemplos que siguen son propuestas de muestra, redactadas para enseñar la mecánica de la plantilla. No reproducen la literalidad de ningún decreto autonómico: cuando los adaptes, sustituye las formulaciones por las de tu comunidad.
Educación Infantil: «El huerto de la clase»
En el segundo ciclo de Infantil el currículo se organiza en áreas que se trabajan de forma globalizada, así que lo natural es plantear la unidad como propuesta o proyecto, no como una secuencia de asignatura. El contexto es un bancal en el patio; el reto, conseguir que algo crezca antes de que acabe el trimestre; el producto, un cuaderno colectivo de observación con dibujos y fotos que se lleva a casa por turnos.
La secuencia se apoya en rutinas cortas y repetidas: una asamblea semanal de seguimiento, un turno rotatorio de riego, la medición de la planta con una tira de papel que se pega en el cuaderno, y una sesión final en la que cada niño cuenta a la clase lo que ha visto cambiar. Los saberes se movilizan sin nombrarlos: la seriación, el conteo, el vocabulario de las partes de la planta, el cuidado del entorno y la espera.
La evaluación es global, continua y formativa, y se sostiene sobre observación directa y sistemática. En la práctica eso significa una lista de cotejo muy corta por criterio y un registro anecdótico donde anotas lo que no cabía en la lista. Nada de pruebas escritas y nada de calificar por décimas: en esta etapa la información se devuelve en forma de descripción cualitativa del proceso.
Educación Primaria: «La feria de la energía del cole»
Unidad de Conocimiento del Medio para el tercer ciclo, pensada para diez sesiones. El contexto es la factura de la luz del propio centro; el reto, proponer al equipo directivo tres medidas realistas de ahorro; el producto, un panel expositivo y una intervención de tres minutos ante otro curso. La conexión con Matemáticas (lectura de gráficos, porcentajes) y con Lengua (exposición oral) se acuerda con las docentes de esas áreas.
La secuencia arranca con una sesión de ideas previas en la que cada equipo estima cuánto gasta el centro y se apunta la cifra en la pizarra sin corregir a nadie. Siguen dos sesiones de indagación con datos reales, dos de trabajo de campo por el edificio con una hoja de registro, tres de elaboración del panel y del guion, una de ensayo con coevaluación entre equipos y una final de exposición. La sesión de ensayo es la que más rendimiento da y la primera que se cae cuando vas mal de tiempo, así que protégela en el calendario.
En Primaria los criterios de evaluación están fijados por ciclo, lo que da margen para repartirlos entre las unidades de los dos cursos. Instrumentos aquí: hoja de registro del trabajo de campo, rúbrica del panel con cuatro indicadores, rúbrica de la exposición oral y un diario de equipo de tres líneas al final de cada sesión.
Educación Secundaria: «Lo que dicen los datos y lo que dice el titular»
Unidad de doce sesiones para un curso de la ESO, planteable desde Matemáticas, Geografía e Historia o Lengua, y muy adecuada para codocencia. El contexto es un conjunto de noticias reales con gráficos; el reto, detectar en cuáles el gráfico no sostiene el titular; el producto, una ficha de verificación por noticia y una exposición en formato breve para el resto del grupo.
La secuencia combina modelado (las dos primeras sesiones las haces tú en voz alta, mostrando cómo lees un eje truncado), trabajo guiado en parejas, trabajo autónomo por equipos y una fase de revisión cruzada en la que cada equipo audita la ficha de otro con una lista de comprobación. Esa revisión cruzada es la que convierte la unidad en competencial: obliga a aplicar el criterio a un caso que no has preparado tú.
Según cómo lo haya concretado tu comunidad autónoma, los criterios de evaluación de la ESO aparecen fijados por curso o agrupados por ciclo. Compruébalo antes de rellenar la tabla, porque cambia cuántos criterios te toca cubrir en cada unidad. Los instrumentos naturales aquí son la ficha de verificación con rúbrica analítica, la lista de comprobación de la auditoría cruzada y una prueba corta de transferencia con una noticia nueva.
De la unidad didáctica a la situación de aprendizaje
Varias comunidades autónomas han sustituido el nombre «unidad didáctica» por «situación de aprendizaje» en sus documentos y en las plantillas que reparten. La estructura no cambia demasiado: siguen apareciendo los mismos campos. Lo que cambia es el peso relativo. En una situación de aprendizaje, el contexto, el reto y el producto ocupan el centro del documento, y la secuencia se justifica en función de ellos.
La forma más rápida de convertir una unidad clásica en situación de aprendizaje es preguntarte a quién le importa el resultado además de a ti. Si la respuesta es «a nadie», busca un destinatario: otro grupo del centro, las familias, el AMPA, el ayuntamiento, la biblioteca del barrio, un blog del aula. Ese destinatario es lo que transforma el ejercicio en tarea con sentido, y no cuesta una sola sesión adicional.
Cuidado con el efecto contrario, que también se ve mucho: situaciones tan espectaculares que se comen el currículo. Si al terminar la unidad tu alumnado ha grabado un documental precioso pero no puedes señalar qué criterio de evaluación ha quedado acreditado, tienes una actividad memorable y una unidad incompleta.
Instrumentos de evaluación: cuál usar para qué
Elegir instrumento no es una cuestión de gusto: cada uno recoge un tipo de evidencia y falla en otro. Esta tabla resume el criterio práctico que aplicamos al preparar las plantillas de evaluación de la web.
| Instrumento | Va bien para | Limitación | Coste de corrección |
|---|---|---|---|
| Rúbrica analítica | Productos complejos: exposiciones, paneles, informes | Si tiene más de cinco indicadores deja de usarse | Medio |
| Lista de cotejo | Comprobar que algo está o no está | No mide grados ni matices | Bajo |
| Escala de observación | Procesos en el aula: cooperación, autonomía | Requiere registrar en caliente o se olvida | Bajo si se hace en clase |
| Portfolio o carpeta de aprendizaje | Ver evolución a lo largo del trimestre | Se descontrola sin un índice y unos hitos fijos | Alto |
| Diario de aprendizaje | Metacognición y detección de bloqueos | Da poca información si las preguntas son abiertas | Medio |
| Prueba escrita de transferencia | Comprobar aplicación individual a un caso nuevo | Solo mide lo que ese día se pudo preguntar | Medio |
| Coevaluación entre iguales | Interiorizar los criterios de calidad | Necesita guion cerrado y no debe pesar en la nota | Muy bajo |
Con tres instrumentos por unidad vas sobrado, siempre que uno recoja proceso, otro producto y otro desempeño individual. Añadir un cuarto suele significar que ninguno se usa bien. Y una advertencia sobre la calificación: la traducción de los criterios a nota depende de lo que haya acordado tu centro en la concreción curricular y de la normativa de evaluación de tu comunidad autónoma, así que consúltalo antes de fijar porcentajes en tu plantilla.
Inclusión y diseño universal dentro de la unidad
La inclusión educativa dejó de ser un anexo. El planteamiento del diseño universal para el aprendizaje consiste en prever la variedad desde el primer borrador, no en adaptar después para quien se ha quedado fuera. En términos de plantilla, se traduce en tres columnas invisibles que puedes añadir a tu tabla de secuencia.
La primera es la de representación: ¿esta información llega solo por un canal? Si la explicación va únicamente en voz alta, añade un esquema, un vídeo corto o un texto de apoyo. La segunda es la de acción y expresión: ¿hay una sola forma de demostrar lo aprendido? Permite entregar en formato escrito, oral o gráfico cuando el criterio lo consienta. La tercera es la de implicación: ¿por qué querría alguien hacer esto? Ofrece margen de elección en el tema, en el rol dentro del equipo o en el formato del producto.
Cuando en tu grupo hay alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, distingue lo que puedes decidir tú de lo que exige informe psicopedagógico y coordinación con el departamento de orientación. Las medidas que afectan a criterios de evaluación o a la titulación no se improvisan en una unidad: se acuerdan en el equipo docente y se documentan.
Errores frecuentes al programar una unidad didáctica
Estos son los fallos que más se repiten en las unidades que llegan a los departamentos y a los tribunales de oposición. Ninguno requiere más trabajo para corregirse: requiere revisar el documento con otra mirada antes de darlo por cerrado.
1. Copiar el índice del libro de texto. Si tus unidades se llaman igual que los temas del manual y siguen su orden, no has programado: has aceptado la programación de una editorial. El libro es un recurso más y puede entrar en la columna de materiales, pero la secuencia la decides tú en función del criterio de evaluación.
2. Marcar todas las competencias clave. Ocho casillas marcadas en una unidad de tres semanas no es ambición, es falta de selección. Escoge dos o tres y desarróllalas de verdad.
3. Criterios de evaluación sin evidencia asociada. El error más común y el más fácil de detectar: aparecen ocho criterios en la cabecera y luego la unidad se evalúa con una prueba escrita que solo toca dos. O reduces criterios o amplías instrumentos.
4. Confundir actividad con situación de aprendizaje. Una batería de ejercicios contextualizados en un enunciado simpático sigue siendo una batería de ejercicios. Sin reto abierto y sin producto no hay situación.
5. Temporalización imposible. Doce sesiones planificadas sobre el papel se convierten en nueve en cuanto entran una salida, una evaluación de centro y un puente. Programa con un colchón de dos sesiones y decide de antemano cuáles son prescindibles.
6. Atención a la diversidad de relleno. «Se adaptarán las actividades según las necesidades del alumnado» no es una medida: es una frase. Concreta qué actividad, qué alternativa y para qué necesidad.
7. Usar terminología derogada. Estándares de aprendizaje evaluables, contenidos actitudinales y ponderación de estándares delatan una plantilla vieja reciclada. Haz una búsqueda de esas palabras antes de entregar.
8. Copiar el currículo de otra comunidad autónoma. Las competencias específicas y los criterios están redactados y numerados de forma distinta en cada decreto autonómico. Descarga el tuyo y trabaja siempre sobre él.
9. No evaluar la propia unidad. Si no anotas qué falló, el curso que viene repetirás exactamente el mismo error, con la diferencia de que ya no recordarás por qué aquella sesión salió mal.
10. Documento inmanejable. Una unidad de veinticinco páginas no la lee nadie, tú incluido. El objetivo es un documento de trabajo: tabla de secuencia en una o dos páginas, el resto en fichas anexas.
Cómo adaptar la plantilla a tu comunidad autónoma
La estructura de la plantilla es común, porque los elementos curriculares lo son. Lo que tienes que sustituir es el contenido de tres campos: competencias específicas, criterios de evaluación y saberes básicos. Búscalos en el decreto de currículo de tu comunidad para tu etapa, y trabaja con la versión consolidada, porque estos decretos se modifican con cierta frecuencia.
Hay un cuarto elemento que también varía y que conviene comprobar antes de empezar: el formato exigido. Algunas comunidades y muchos centros tienen una plantilla propia con campos obligatorios y con un orden concreto; si existe, úsala y aprovecha esta guía para saber qué escribir en cada casilla. Si no existe, la plantilla descargable de esta página te sirve tal cual.
Ten en cuenta también las particularidades de las comunidades con lengua cooficial, que añaden áreas y competencias propias y que reparten de otra forma el horario, y la existencia de programas específicos (bilingüismo, refuerzo, diversificación) que pueden condicionar la temporalización. Cuando tengas dudas de interpretación, la vía sensata es preguntar al equipo directivo o a la inspección de tu zona antes de entregar, no después.
La unidad didáctica en oposiciones
En los procesos selectivos de acceso a los cuerpos docentes, la unidad didáctica suele defenderse dentro de la parte que evalúa la aptitud pedagógica, casi siempre junto con la programación didáctica y con una exposición oral ante el tribunal. Cada convocatoria autonómica fija sus propias reglas: número de unidades que debe contener la programación, extensión máxima, formato de entrega, si se permite guion en la exposición y cuánto tiempo tienes. No hay un estándar estatal, así que la única fuente válida es el texto de tu convocatoria.
Sobre el contenido, tres consejos que valen para cualquier convocatoria. El primero: la coherencia interna pesa más que la originalidad. Un tribunal detecta en dos minutos si los criterios de la cabecera reaparecen en la evaluación. El segundo: prepara respuestas para las preguntas obvias, del tipo «qué haría si un alumno no puede hacer el producto final» o «cómo sabe que ha alcanzado esta competencia específica». El tercero: lleva la temporalización cuadrada con un calendario escolar real, con sus festivos, porque es una comprobación fácil y muy reveladora.
Y una advertencia sobre las plantillas descargadas, la nuestra incluida: sirven para no partir de cero y para no olvidar campos, pero una unidad que huele a formulario rellenado no defiende bien. Reescribe la justificación y la situación de aprendizaje con tu voz y con datos de un centro concreto.
Formato del documento: Word, Docs o tabla de cálculo
La plantilla que descargas aquí está en Word y es la opción más segura porque es el formato que piden casi todos los centros y todas las convocatorias. Trabájala con estilos de título en lugar de negritas sueltas: te permite generar el índice automático y, sobre todo, que el documento siga siendo manejable cuando lo amplíes.
Si trabajáis en equipo, pasar el archivo a un procesador en la nube ahorra la ronda de versiones por correo, con el detalle de exportar a Word para la entrega final, porque la conversión puede descolocar tablas anchas. Revisa siempre la paginación después de exportar.
Para la tabla de secuencia y para el seguimiento de criterios por alumno, una hoja de cálculo rinde mejor que el procesador de textos: filtras por criterio, cuentas evidencias recogidas y detectas de un vistazo a quién le falta una entrega. Muchos docentes acaban con un sistema mixto: la unidad en Word para el documento oficial y una hoja de cálculo paralela para el día a día.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una unidad didáctica según la LOMLOE?
Es el documento donde concretas, para un grupo y un periodo determinados, qué competencias específicas vas a trabajar, con qué criterios de evaluación las vas a valorar, qué saberes básicos entran en juego y a través de qué situación de aprendizaje lo vas a hacer. Es el último escalón de planificación antes de entrar en el aula.
¿Siguen existiendo los estándares de aprendizaje evaluables?
No en el marco curricular vigente. Los estándares eran propios de la etapa anterior de la normativa. Ahora el referente para evaluar son los criterios de evaluación, que van asociados a cada competencia específica del área o materia. Si tu plantilla los menciona, es una plantilla desactualizada.
¿Cuál es la diferencia entre unidad didáctica y situación de aprendizaje?
La unidad didáctica es el contenedor de planificación; la situación de aprendizaje es el motor. Muchas comunidades autónomas han sustituido el nombre y piden directamente situaciones de aprendizaje, con los mismos campos y con un contexto y un producto final explícitos. En la práctica, una unidad bien planteada contiene una situación de aprendizaje.
¿Cuántas sesiones debe tener una unidad didáctica?
No hay un número fijado con carácter general. Lo habitual es que una unidad ocupe entre dos y cuatro semanas de la materia, pero eso depende de la carga horaria semanal, del calendario del centro y de la profundidad del reto planteado. Programa siempre con un margen de dos sesiones para imprevistos.
¿La plantilla vale para cualquier comunidad autónoma?
La estructura vale, porque los elementos curriculares son comunes. Lo que cambia es la redacción concreta de las competencias específicas, los criterios de evaluación y los saberes básicos, que fija el decreto de currículo de cada comunidad autónoma, y a veces el formato exigido por el centro o por la inspección. Sustituye esos tres campos y el resto te sirve igual.
¿Hay que poner nota numérica a cada criterio de evaluación?
No es obligatorio con carácter general. El criterio se valora con evidencias e instrumentos, y la traducción a calificación depende de lo que haya acordado el centro en su concreción curricular y de la normativa de evaluación de tu comunidad autónoma. Antes de fijar porcentajes en tu plantilla, consulta el documento del centro.
¿En Educación Infantil también se programan unidades didácticas?
Sí, aunque el formato habitual es el proyecto o la propuesta globalizada, porque el currículo de Infantil se organiza en áreas que se trabajan de forma integrada y la evaluación es global, continua y formativa, basada en la observación directa. Los campos de la plantilla siguen valiendo; cambia el peso que le das a cada uno.
¿Cómo se relaciona la unidad didáctica con la programación didáctica?
La programación didáctica es el documento anual del departamento, ciclo o equipo docente para una materia y un curso. La unidad didáctica es cada una de las piezas en las que esa programación se despliega a lo largo del curso. Si cambias algo sustancial en una unidad, revisa que la programación siga siendo coherente.
¿Puedo reutilizar la unidad del curso pasado?
Puedes y deberías, siempre que la revises. Cambia el grupo, cambian las necesidades detectadas y a veces cambia el decreto. Reutiliza la secuencia y los instrumentos, y reescribe la contextualización y las medidas de atención a las diferencias individuales, que son las partes que dependen del alumnado concreto.
¿Qué extensión debe tener el documento?
Para uso interno, cuanto más breve mejor: con la tabla de secuencia y la tabla de evaluación en dos o tres páginas tienes una unidad utilizable. Para oposiciones o para entrega oficial, revisa la extensión máxima que fije tu convocatoria o tu centro, porque a veces está limitada y pasarse penaliza.
¿Hay que incluir objetivos didácticos si el currículo ya no los pide?
No son un elemento prescriptivo, pero muchos centros y muchas convocatorias los siguen solicitando y resultan útiles para traducir el criterio de evaluación a un lenguaje que el alumnado entienda. Si los incluyes, redáctalos con verbos observables y evita que se conviertan en una copia disfrazada del criterio.
¿Dónde encuentro el currículo oficial de mi comunidad?
En el boletín oficial de tu comunidad autónoma y en el portal educativo de su consejería, que suele publicar además versiones consolidadas y materiales de apoyo por área. Trabaja siempre con el texto vigente y comprueba la fecha de última modificación antes de copiar la redacción de un criterio.
Sobre esta guía
La ha preparado el equipo editorial de PlantillaGratis a partir del marco curricular estatal vigente derivado de la LOMLOE y de la estructura de documentos que los centros vienen utilizando. No citamos números de decreto autonómico porque cada comunidad tiene el suyo y se modifican con frecuencia: la referencia válida para ti es la de tu comunidad.
No hemos hecho estudios propios ni recogido valoraciones de usuarios sobre esta plantilla, y no publicamos puntuaciones ni reseñas que no existan. Si detectas un desajuste con la normativa de tu comunidad, escríbenos y lo corregimos.