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Plantilla de árbol genealógico para imprimir y rellenar

· Actualizado el 21 de agosto de 2026 · Equipo PlantillaGratis · 26 min lectura
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Cómo hacer un árbol genealógico paso a paso

Respuesta directa: para hacer un árbol genealógico, escribe primero tus datos completos (nombre, dos apellidos, fecha y lugar de nacimiento), añade encima a tus progenitores, encima a los cuatro abuelos y, si tienes los datos, a los ocho bisabuelos. Entrevista a los familiares mayores antes que nada, anota de dónde sale cada dato, deja marcados los huecos que no puedas rellenar y solo entonces pásalo a limpio sobre la plantilla impresa. Con tres generaciones cabe en un A4; con cuatro conviene pasar a A3.

Ese resumen sirve para salir del paso un domingo por la tarde. Si quieres un árbol que aguante el paso del tiempo, que se pueda ampliar dentro de diez años y que no dé lugar a discusiones familiares del tipo «no, la abuela era de Zamora, no de Salamanca», hay que trabajar con un poco más de método. Eso es lo que viene a continuación.

El orden de trabajo que evita rehacerlo todo

El error que más veces obliga a empezar de cero es dibujar antes de investigar. Cuando pintas el árbol primero y luego descubres que tu bisabuelo tuvo dos matrimonios y siete hijos, la lámina ya no da de sí. El orden que funciona es al revés: primero recoges, luego ordenas y al final dibujas.

  1. Vacía lo que ya sabes. En una hoja aparte, sin estructura ninguna, escribe todos los nombres que te vienen a la cabeza con lo que recuerdes de cada uno. Es tu punto de partida y también tu primer inventario de huecos.
  2. Entrevista a los mayores. Antes que cualquier archivo. Un abuelo de ochenta y cinco años te da en una tarde información que en un archivo te costaría meses, y además te da los apodos, los motes y los pueblos, que son las llaves para encontrar los papeles.
  3. Busca los documentos de casa. Libro de familia, cartillas, recordatorios de funeral, reversos de fotografías, telegramas, títulos, licencias del servicio militar.
  4. Verifica en registros. Registro Civil para lo posterior a 1871, archivos parroquiales y diocesanos para lo anterior.
  5. Ordena en una tabla o ficha por persona antes de pasar nada a la lámina.
  6. Dibuja. A lápiz primero, a limpio después. Y guarda una versión digital.
Un árbol genealógico no es una manualidad: es un documento. Y un documento sin fuentes es una opinión bonita sobre tu familia.

Generaciones: cuántas caben y cuánto ocupan

Cada generación duplica el número de recuadros. Es aritmética simple y es lo que hace que la mayoría de los árboles caseros se queden a medias: la gente empieza con ilusión en los abuelos y se topa con que la cuarta generación pide dieciséis casillas que no caben en la hoja. Calcular el espacio antes de imprimir ahorra papel y frustración.

Generación Parentesco Nº de personas Retroceso aproximado Papel recomendado
0Tú (persona de referencia)1A4
1Padre y madre225-30 añosA4
2Abuelos450-60 añosA4 horizontal
3Bisabuelos875-90 añosA4 justo / A3 cómodo
4Tatarabuelos16100-120 añosA3
5Sin nombre fijo en castellano; se suele decir «quintos abuelos»32125-150 añosA2 o abanico
6Sextos abuelos64150-180 añosA2 / A1
10Décimos abuelos1.024250-300 añosMural o formato digital

Las medidas de papel son las de la norma ISO 216, la que usa toda Europa: A4 mide 210 × 297 mm, A3 el doble (297 × 420 mm), A2 el doble de A3 (420 × 594 mm) y A1 llega a 594 × 841 mm. Cada salto duplica la superficie, que es exactamente lo que necesitas cada vez que añades una generación. Si no tienes impresora de A3, imprime la plantilla en dos A4 apaisados y únelos por detrás con cinta: queda bien y se hace en cinco minutos.

Por qué el número de antepasados es teórico

La tabla dice 1.024 antepasados en la décima generación, pero en la práctica casi nunca son 1.024 personas distintas. En comarcas pequeñas, con poblaciones cerradas y matrimonios entre familias del mismo pueblo durante siglos, la misma persona aparece dos o más veces en el árbol. Ese fenómeno tiene nombre propio en genealogía: implexo o colapso de pedigrí. Cuando te ocurra, no lo tapes: anótalo. Es un dato real sobre cómo vivía tu familia, no un fallo del árbol.

Árbol ascendente, descendente y otras formas

Antes de escribir el primer nombre hay que decidir hacia dónde crece el árbol. Cambiar de idea a mitad de camino obliga a rehacer la lámina entera, así que conviene elegir con conocimiento de causa.

Ascendente

Parte de una persona y sube hacia sus antepasados. Es el formato de los deberes del colegio y el que más se descarga: el alumno se coloca en la base o en el centro, y de ahí salen dos ramas, luego cuatro, luego ocho. Tiene una ventaja pedagógica clara: el niño se ve a sí mismo como punto de partida y entiende de un vistazo que cada persona tiene dos líneas detrás. Su límite es el espacio, porque el crecimiento es exponencial.

Descendente

Parte de un antepasado común (el bisabuelo que emigró, la pareja que fundó la casa del pueblo) y despliega hacia abajo toda su descendencia: hijos, nietos, bisnietos. Es el que se usa en reuniones familiares, bodas de oro y libros de familia, porque responde a la pregunta «¿de quiénes venimos todos los que estamos hoy aquí?». Crece de forma irregular: una rama puede tener siete hijos y la de al lado ninguno, así que el dibujo pide más ajuste manual.

Mixto

Coloca a la persona de referencia en el centro, sube hacia los antepasados y baja hacia la descendencia. Es el más completo y el que mejor funciona colgado en la pared de casa, aunque necesita bastante papel.

Circular y en abanico

El circular sitúa a la persona en el centro y reparte cada generación en un anillo concéntrico; el abanico hace lo mismo pero sobre un semicírculo. Ambos aprovechan mucho mejor el papel que el esquema rectangular clásico, porque el espacio disponible en cada anillo también crece al alejarse del centro. Su inconveniente es que el texto queda girado y cuesta más leerlo, y que rellenarlos a mano exige buena letra.

Creativo o ilustrado

Usa la silueta de un árbol real: el tronco para la persona, las ramas para las generaciones, las hojas o los frutos para cada familiar. Es el favorito en Infantil y en los primeros cursos de Primaria porque permite pegar fotos, colorear y decorar. Como documento genealógico es el más pobre (no hay sitio para fechas ni lugares), pero como actividad de aula es el que más engancha.

El formato no se elige por lo bonito que queda, sino por la pregunta que quieres responder: de dónde vengo, o quiénes descendemos de ella.

Símbolos y convenciones que se usan de verdad

La genealogía tiene un lenguaje gráfico propio, heredado en buena parte de la genética médica y del trabajo con genogramas. No hay una norma legal que lo imponga, pero sí un consenso amplio que conviene respetar: si alguien ajeno a tu familia mira tu árbol dentro de veinte años, entenderá lo que quisiste decir. Lo único obligatorio es incluir una leyenda con los símbolos que hayas usado.

Símbolo Significado Cuándo lo usarás
CuadradoVarónEn esquemas técnicos y genogramas
CírculoMujerÍdem
RomboPersona cuyo sexo no consta o no se indicaHijos sin datos, criaturas fallecidas sin inscribir
Línea horizontal doble o «=»MatrimonioUnión entre dos recuadros de la misma generación
Línea discontinua entre dos personasPareja sin vínculo matrimonialParejas de hecho, uniones no formalizadas
Línea de pareja cortada por dos barrasSeparación o divorcioFamilias reconstituidas
Línea vertical continuaFiliaciónDe la pareja hacia sus hijos
Línea vertical discontinuaFiliación adoptiva o acogimientoSolo si la familia quiere distinguirlo
Diagonal sobre el símboloPersona fallecidaAlternativa a la cruz junto a la fecha
Asterisco (*)NacimientoDelante de la fecha, para ahorrar espacio
Virgulilla (~)BautismoCuando no consta el nacimiento y sí el bautizo
Cruz (†)DefunciónDelante de la fecha de fallecimiento
Doble anillo (⚭) o infinito (∞)Matrimonio, con su fechaEn fichas de texto sin dibujo

Abreviaturas: elige un sistema y no lo mezcles

Las abreviaturas castellanas clásicas son n. (nacido), b. (bautizado), c. (casado), m. (muerto o fallecido) y h. (hacia, para fechas aproximadas). El problema es que c. se usa también para circa y m. para matrimonio en textos traducidos del inglés, así que dos personas pueden leer lo mismo de forma opuesta. La solución no es discutir cuál es la buena, sino escribir la leyenda en una esquina de la lámina. Si el árbol es para el colegio, escribe las palabras completas y olvídate de abreviar.

Fechas y lugares: cómo escribirlos para que no fallen dentro de treinta años

  • Escribe el mes con letra o en formato ISO. «04/07/1928» se lee como 4 de julio en España y como 7 de abril en un documento anglosajón. «4 de julio de 1928» o «1928-07-04» no admiten duda.
  • Marca lo aproximado. Si sabes que nació «por la guerra», escribe «h. 1937», no 1937 a secas. Una fecha inventada con aspecto de fecha exacta contamina el árbol para siempre.
  • Municipio y provincia, siempre. Hay decenas de topónimos repetidos por toda España. «Villanueva» sin más no sirve para pedir después una partida.
  • Respeta la grafía de la época. Si en la partida pone «Ximénez», anótalo así y añade entre paréntesis la forma actual. Las grafías cambian y esa variante es la que te permitirá encontrarle en el índice del archivo.
  • Anota la fuente de cada dato. Basta una nota al margen: «según la abuela Pilar, entrevista de marzo» o «partida de bautismo, libro 7, folio 122». Es lo que separa un árbol serio de un rumor dibujado.

Numerar el árbol: Sosa-Stradonitz y otros sistemas

Cuando el árbol pasa de tres generaciones, los nombres empiezan a repetirse (en muchas familias españolas hay tres Josés y dos Carmen seguidos) y hace falta un identificador. Los sistemas de numeración genealógica resuelven eso desde hace siglos.

Sosa-Stradonitz, el que necesitas para un árbol ascendente

La persona de referencia lleva el número 1. Su padre es el 2 y su madre el 3. A partir de ahí, el padre de cualquier individuo n es 2n y la madre es 2n+1. Consecuencia práctica: salvo el número 1, todos los varones llevan número par y todas las mujeres número impar. Con el número puedes localizar a cualquier antepasado sin mirar el dibujo: el 16 es siempre el tatarabuelo por línea paterna estricta, el 31 es siempre la tatarabuela por línea materna estricta.

Henry y d'Aboville, para árboles descendentes

Estos dos numeran hacia abajo. El sistema Henry asigna el 1 al fundador y añade un dígito por cada generación descendente según el orden de nacimiento: 1, luego 11, 12, 13 para sus hijos, luego 111, 112 para los hijos del primero. El sistema d'Aboville hace lo mismo separando los niveles con puntos (1.1, 1.2, 1.2.1), lo que evita la ambigüedad cuando alguien tiene más de nueve hijos. Para una familia numerosa, d'Aboville es más claro.

GEDCOM: guardar el árbol para que sobreviva al programa

Si acabas pasando el árbol a un programa de genealogía, comprueba que exporte a GEDCOM, el formato estándar de intercambio de datos genealógicos (extensión .ged). Es texto plano, lo lee prácticamente cualquier aplicación del sector y sigue siendo la única garantía de que tu trabajo no muera con la web o el programa que estés usando ahora. La versión clásica es la 5.5.1 y desde 2021 existe la 7.0. Exporta una copia cada cierto tiempo y guárdala junto a los escaneos de los documentos.

Cómo entrevistar a tu familia sin que parezca un interrogatorio

Esta es la parte que más gente se salta y la única que tiene fecha de caducidad. Los archivos van a seguir ahí dentro de diez años; la memoria de tu abuela, no. Y una entrevista bien hecha aporta lo que ningún registro guarda: los motes, las razones de una mudanza, quién se llevaba mal con quién y por qué la familia perdió el contacto con una rama entera.

Prepara el terreno

  • Avisa antes. Presentarte con un cuaderno sin previo aviso pone a la defensiva. Di lo que quieres hacer y para qué; casi siempre la respuesta es entusiasta.
  • Sesiones cortas. Cuarenta y cinco minutos como mucho. Es mejor volver tres tardes que agotar a alguien en una.
  • Graba, con permiso. El móvil basta. Pide autorización expresa y explica que la grabación es para ti. Escribir mientras escuchas te hace perder la mitad de lo que se dice.
  • Lleva fotos y papeles. Una foto antigua sobre la mesa dispara la memoria mucho mejor que una pregunta directa. Con el reverso en blanco, aprovecha para anotar a lápiz quién sale.
  • Empieza por el presente y retrocede. «¿Cómo se llamaban tus padres?» abre mejor que «háblame de la familia», que es demasiado grande para contestarla.

Preguntas que sí dan información utilizable

  • Nombre completo con los dos apellidos, y si se le conocía por otro nombre o por un mote.
  • Fecha y pueblo de nacimiento; si no recuerda la fecha, la edad que tenía en un año concreto.
  • Dónde se casaron y si hubo boda por lo civil, por la iglesia o las dos cosas.
  • A qué se dedicaban y si tuvieron que cambiar de oficio.
  • Cuántos hermanos hubo, incluidos los que murieron de pequeños. Este dato se omite muchas veces y explica saltos raros en los registros.
  • Si alguien emigró, adónde y en qué años.
  • Dónde están enterrados. Las lápidas y los libros de cementerio dan fechas exactas.
  • Quién de la familia guarda documentos, fotos o el libro de familia.

Terreno delicado: tratarlo con cuidado

Toda familia tiene episodios que no se cuentan: un hijo nacido fuera del matrimonio, una separación en una época en la que no se hablaba de eso, una guerra que dejó heridas, una adopción que nunca se dijo en voz alta, un familiar del que no se sabe nada. Si notas resistencia, cambia de tema y vuelve otro día, o no vuelvas. La genealogía no justifica abrir en canal a nadie, y menos con ochenta y muchos años. Anota lo que te den y deja el resto en blanco: un hueco es una respuesta honrada.

Lo que no te cuentan también es información. Anota que hay un silencio, no inventes lo que hay detrás.

Dónde buscar registros en España cuando se acaba la memoria

España tiene una de las series documentales más completas de Europa para investigar familias, repartida entre registros civiles, archivos eclesiásticos, archivos municipales y archivos estatales. Casi todo se consulta gratis; lo que cuesta es tiempo y saber a qué puerta llamar.

Fuente Qué encuentras Cobertura Cómo se consulta Coste
Registro CivilNacimientos, matrimonios y defunciones inscritosDesde 1871Sede electrónica del Ministerio de Justicia o registro del municipioCertificaciones sin tasa
Archivos parroquiales y diocesanosBautismos, matrimonios, defunciones, padrones de la parroquiaDesde finales del s. XVI, con lagunasCita previa en el archivo diocesano correspondienteVariable según diócesis
PARES (Portal de Archivos Españoles)Fondos digitalizados de archivos estatalesSiglos XV-XXEn línea, sin registro previoGratuito
Archivos municipalesPadrones de habitantes, quintas, licencias, cementerioSiglos XVIII-XXPresencial o portal del ayuntamientoGratuito o tasa municipal
Archivos históricos provincialesProtocolos notariales: testamentos, dotes, capitulaciones, particionesSiglos XV-XXPresencial, con carné de investigador en algunos casosGratuito
Archivos militaresExpedientes personales, hojas de servicio, reemplazosSiglos XVIII-XXPresencial y parcialmente en PARESGratuito
FamilySearchImágenes microfilmadas de libros parroquiales y civiles españolesSiglos XVI-XXWeb, con cuenta gratuita; algunas series solo en centros autorizadosGratuito

El Registro Civil: la puerta de entrada

El Registro Civil español nació con la ley provisional de 1870 y empezó a funcionar el 1 de enero de 1871. Todo lo que ocurrió a partir de esa fecha debería estar inscrito: nacimientos, matrimonios y defunciones. La Ley 20/2011 modernizó el sistema y desde 2021 se puede solicitar buena parte de las certificaciones por vía electrónica con Cl@ve o certificado digital. Dos avisos prácticos: los tomos antiguos de muchos municipios pequeños todavía no están digitalizados, así que la respuesta puede tardar semanas; y el acceso a datos de terceros vivos está restringido, de modo que para pedir la partida de un primo lejano vivo hará falta acreditar interés legítimo, mientras que con antepasados fallecidos el trámite es sencillo.

Antes de 1871: los libros parroquiales

Para todo lo anterior, la fuente es la Iglesia. El Concilio de Trento, cerrado en 1563, generalizó la obligación de que cada parroquia llevara libros de bautismos y de matrimonios, y poco después también de defunciones. Muchas parroquias españolas conservan series que arrancan en el último tercio del siglo XVI. Los fondos suelen estar hoy centralizados en el archivo diocesano de cada obispado, que trabaja con cita previa, tiene horarios reducidos y a veces cobra una tasa por consulta o por copia. Escribe antes por correo electrónico indicando parroquia, tipo de acto, nombre y horquilla de años: te ahorrará un viaje en balde.

PARES y los archivos del Estado

El Portal de Archivos Españoles, dependiente del Ministerio de Cultura, reúne los fondos digitalizados del Archivo Histórico Nacional, el Archivo General de Simancas, el Archivo General de Indias, el Archivo General de la Administración y el Centro Documental de la Memoria Histórica, entre otros. Es gratuito y se consulta desde casa. Para genealogía resultan especialmente útiles los expedientes de pasajeros a Indias, los pleitos de hidalguía, los expedientes de órdenes militares y los fondos de la Memoria Histórica. Búscate primero por apellido y localidad, y afina después por fondo.

Padrones, catastros y censos

Los padrones municipales son la joya escondida: te dan a toda la familia junta en un mismo domicilio, con edades y oficios, y permiten reconstruir una casa completa en una sola hoja. Para el siglo XVIII hay dos fuentes de referencia, el Catastro de Ensenada (levantado entre 1749 y 1756 en la Corona de Castilla) y el Censo de Floridablanca de 1787, ambos consultables en parte a través de PARES. Los expedientes de quintas, custodiados en archivos municipales y provinciales, aportan además datos físicos y de residencia de los varones en edad militar.

Una ventaja española que conviene aprovechar

En España la mujer no cambia de apellido al casarse y cada persona lleva dos apellidos. Eso significa que la línea materna es rastreable con la misma facilidad que la paterna, algo que no ocurre en la mayoría de países de nuestro entorno. Ten en cuenta, eso sí, que desde el 30 de junio de 2017 el orden de los apellidos lo acuerdan los progenitores, así que en las generaciones más recientes no puedes presuponer que el primer apellido sea el del padre.

Formatos: Word, Excel, PDF e impresión

La plantilla que se descarga en esta página es un documento de Word (.docx). A partir de ahí, cada formato tiene su papel y conviene saber para qué sirve cada uno en vez de pelearse con la herramienta equivocada.

Word: el formato para el árbol que se imprime

Es donde mejor funciona un árbol de tres o cuatro generaciones. Ajustes que marcan la diferencia:

  • Orientación horizontal desde Disposición > Orientación > Horizontal. Un árbol ascendente crece a lo ancho, no a lo alto.
  • Tamaño de papel en Disposición > Tamaño: A4 para tres generaciones, A3 en cuanto entren los bisabuelos.
  • Márgenes estrechos para ganar unos centímetros útiles en cada lado.
  • SmartArt de tipo Jerarquía (Insertar > SmartArt > Jerarquía) si prefieres montarlo desde cero: Word coloca y reordena las cajas solo cuando añades o quitas ramas.
  • Cuadros de texto agrupados si buscas un diseño libre. Selecciona todo, botón derecho, Agrupar, y así no se descoloca al mover el conjunto.
  • Si no tienes Microsoft Office, LibreOffice Writer y Google Docs abren y editan el .docx sin coste.

Excel: el formato para los datos, no para el dibujo

La hoja de cálculo no dibuja árboles bonitos, pero es imbatible para lo que hay detrás: una fila por persona con columnas de nombre, primer apellido, segundo apellido, sexo, número Sosa, fecha y lugar de nacimiento, bautismo, matrimonio, defunción, padre, madre y fuente. Con esa tabla puedes filtrar por apellido, detectar duplicados, ordenar por año y localizar de un vistazo los huecos pendientes. Trabaja los datos en Excel y pásalos al árbol de Word solo cuando estén verificados. Un consejo que ahorra disgustos: da formato de texto a las columnas de fechas antiguas, porque Excel convierte por su cuenta cosas como «7-4» en una fecha del año en curso.

PDF: el formato para compartir y para archivar

Cuando el árbol está terminado, guárdalo en PDF desde Archivo > Guardar como o Exportar. El PDF conserva la maquetación en cualquier ordenador, no depende de las fuentes que tenga instaladas quien lo abre y se imprime igual en la copistería del barrio que en casa. Para llevarlo a imprimir en A2 o A1, entrega el PDF y no el .docx: evitarás que el archivo se recomponga en el equipo del establecimiento. Guarda siempre las dos versiones, la editable y la PDF, porque dentro de dos años querrás añadir a alguien.

Imprimir sin sorpresas

  • Haz una prueba en blanco y negro sobre folio normal antes de gastar cartulina o papel bueno.
  • Revisa que en el cuadro de impresión esté marcado el tamaño real y no «ajustar al área imprimible», que reduce todo un 3-4 % y descoloca las líneas.
  • Para colgarlo en la pared, un gramaje de 160-200 g/m² aguanta mucho mejor que el folio de 80.
  • Si vas a escribir a mano encima, imprime en modo borrador: la tinta densa repele el bolígrafo y emborrona.
  • Deja siempre un margen inferior libre para la leyenda de símbolos y la fecha de actualización.

Si buscas más recursos editables del mismo tipo, en la sección de plantillas de Word hay documentos con la misma lógica de recuadros y en Educación están el resto de materiales de aula.

El árbol genealógico en el aula, por edades

Es uno de los proyectos más transversales que existen en Primaria y encaja con varias áreas a la vez: lengua al redactar las biografías breves, matemáticas al calcular edades y ordenar líneas temporales, conocimiento del medio social al situar a la familia en su contexto histórico, y educación artística al diseñar la lámina. El currículo derivado de la LOMLOE trabaja precisamente ese tipo de tareas competenciales que cruzan varias áreas alrededor de un producto final.

Educación Infantil (3-6 años)

Árbol ilustrado, tres generaciones como mucho y fotos pegadas en lugar de texto. El objetivo no es documental sino de vocabulario: que el niño distinga padre, madre, abuelo, abuela, hermano, tío, primo. Funciona muy bien pedir a las familias una foto de cada miembro en un sobre y dedicar la sesión a colocarlas. Reserva tiempo para que cada niño cuente el suyo en voz alta: ahí está el aprendizaje real.

Primaria, primer y segundo ciclo (6-10 años)

Tres generaciones con nombre completo y año de nacimiento. Se puede introducir la idea de generación y la primera línea temporal: pegar debajo del árbol una cinta con los años y colocar a cada persona en su punto. Es el momento de trabajar la diferencia entre lo que se sabe y lo que se supone, con una casilla específica para «no lo sé todavía».

Primaria, tercer ciclo (10-12 años)

Cuatro generaciones, con lugar de nacimiento y oficio. Aquí encaja el trabajo de entrevista: se prepara en clase un guion de ocho o diez preguntas, se hace la entrevista en casa y se pone en común. Añadir una columna de «oficio» permite después una conversación de aula sobre cómo ha cambiado el trabajo en dos generaciones, un tema que engancha bastante más de lo que parece.

Secundaria (12-16 años)

Cuatro o cinco generaciones, con citación de fuentes obligatoria y contexto histórico. A esta edad el ejercicio puede convertirse en una pequeña investigación: contrastar lo que cuenta la familia con lo que dicen los documentos, localizar una partida en un archivo en línea, situar una migración interna del campo a la ciudad en su década. También es la edad adecuada para hablar de protección de datos y de qué se puede publicar y qué no.

Cómo plantear la tarea sin dejar a nadie fuera

  • Enuncia la tarea en abierto: «haz el árbol de tu familia» y no «rellena las casillas de tus cuatro abuelos». La segunda formulación deja fuera a media clase.
  • Ofrece alternativas equivalentes: el árbol de una familia de acogida, el de un personaje histórico, el de una familia de ficción de la literatura o de una serie. Nadie debería tener que explicar en público por qué elige la alternativa.
  • Avisa a las familias por escrito de qué se va a pedir y con cuánta antelación. Da tiempo a preparar la conversación en casa.
  • No expongas los trabajos en el pasillo sin permiso. Un árbol lleno de nombres, fechas y localidades de menores y de sus familias es un conjunto de datos personales.
  • Evalúa el proceso, no el árbol genealógico de cada uno. Un alumno con dos recuadros bien documentados ha hecho mejor trabajo que otro con dieciséis inventados.

Familias adoptivas, reconstituidas y monoparentales

La plantilla clásica dibuja una familia de dos ramas simétricas que se repite generación tras generación. Muchas familias no son así, y eso no es una excepción a gestionar: es la realidad de una parte grande de las aulas y de las casas. Lo que sigue son criterios prácticos, no reglas.

Adopción

Hay dos decisiones y las toma la familia, no la plantilla. La primera es si el árbol recoge la familia adoptiva, la biológica o ambas; las tres opciones son legítimas y responden a preguntas distintas. La segunda es si se distingue gráficamente la filiación adoptiva con línea discontinua. La convención genealógica dice que sí, porque el árbol documenta descendencia; el criterio afectivo de muchas familias dice que no, porque para el niño la familia es una sola. Si el árbol es escolar, la elección la marca la familia y el centro la respeta sin pedir explicaciones. Conviene tener presente además que la legislación española reconoce a la persona adoptada el derecho a conocer sus orígenes biológicos, un asunto que se acompaña con apoyo profesional y que no se resuelve en una tarea de clase.

Familias reconstituidas

Cuando hay hijos de uniones anteriores, el esquema en cuadrícula se queda corto. La solución más limpia es dibujar al progenitor con sus dos uniones (una a cada lado) y colgar de cada una a los hijos que correspondan, con la línea de la unión disuelta cortada por dos barras. Los hermanos de vínculo sencillo y los hijos de la pareja actual quedan así visualmente ubicados sin necesidad de etiquetas del tipo «hermanastro», que en casa nadie usa. Una nota al pie explicando la estructura vale más que forzar el dibujo.

Familias monoparentales y con dos madres o dos padres

El árbol se dibuja con los recuadros que existen. Si hay una sola línea ascendente, se traza una sola y se sube por ella; el resultado es igual de correcto, simplemente más estrecho. Si hay dos madres o dos padres, se colocan los dos recuadros unidos por la línea de pareja y desde cada uno se sube a su propia familia de origen. Ninguna de estas dos situaciones necesita un símbolo especial ni una aclaración: la plantilla es una cuadrícula de apoyo, no un modelo de familia obligatorio.

Acogimiento, familia extensa y personas importantes que no son parientes

Muchos niños crecen con una abuela que no es su abuela biológica o con una vecina que cuenta más que media familia. En un árbol estricto no caben, pero puedes añadir un recuadro lateral titulado «personas importantes de mi vida», fuera de la estructura de líneas. Resuelve la incomodidad sin falsear el documento. Si lo que buscas es representar relaciones y no linaje, la herramienta correcta ya no es el árbol genealógico sino el genograma, que se usa en terapia familiar y en trabajo social precisamente para eso.

Errores que arruinan un árbol genealógico

  • Rellenar huecos a ojo. El fallo más grave y el más común. Una fecha inventada se copia, se comparte y en dos generaciones ya es «lo que siempre se ha dicho en casa». Deja el hueco.
  • No anotar de dónde sale cada dato. Dentro de tres años no recordarás si aquel año de nacimiento lo leíste en una partida o te lo dijo un primo por teléfono.
  • Confundir homónimos. En un pueblo pequeño puede haber tres Antonio García Martínez nacidos en la misma década. Contrasta siempre con un segundo dato: los padres, la parroquia, el domicilio.
  • Copiar árboles ajenos de webs colaborativas sin verificar. Muchos están montados a base de coincidencias de nombre. Un enlace erróneo arrastra a todas las generaciones que cuelgan de él.
  • Escribir a las mujeres con el apellido del marido. Falsea la línea materna y hace imposible localizar sus partidas.
  • Modernizar la ortografía de los apellidos. «Ximénez», «Yglesias» o «Baldés» son la forma que buscarás en el índice del archivo.
  • Empezar por el antepasado ilustre. Partir de un personaje conocido y bajar hasta ti es el camino más rápido a un árbol falso. Se sube desde uno mismo, generación a generación.
  • Guardar una sola copia. Un árbol de meses de trabajo en un único archivo, en un único ordenador, es un accidente esperando a ocurrir. Copia en la nube y en un disco aparte.
  • No dejar espacio para crecer. Ocupar el papel hasta el borde impide añadir a nadie sin rehacerlo todo.
  • Publicar datos de familiares vivos sin preguntar. Además de un problema legal, es una manera rápida de que alguien deje de colaborar contigo.

Protección de datos y prudencia al compartir

Un árbol genealógico contiene nombres completos, fechas de nacimiento, localidades y relaciones familiares. Con los antepasados fallecidos no hay obstáculo: el Reglamento General de Protección de Datos no se aplica a las personas fallecidas. Con los familiares vivos el marco cambia por completo, porque son datos personales de terceros y difundirlos sin permiso puede molestar y puede dar problemas.

  • Antes de subir el árbol a una web colaborativa o a redes sociales, pide permiso a las personas vivas que aparecen o publica solo sus iniciales.
  • Con menores, la cautela es mayor: nombre completo más fecha de nacimiento más colegio es un paquete de información que no conviene tener rondando por internet.
  • Si guardas fotografías familiares en un servicio en la nube, revisa que la carpeta no esté compartida por enlace público.
  • En el aula, la lámina se enseña en clase y vuelve a casa; exponerla en un pasillo abierto al público es otra cosa.
  • Los datos de salud (una enfermedad hereditaria anotada en un genograma) son datos de categoría especial y merecen un cuidado particular.

Si el árbol se convierte en un proyecto serio con muchas ramas vivas, plantéate mantener dos versiones: una completa, privada, para uso familiar, y otra reducida a personas fallecidas para compartir. Es lo que hacen las asociaciones genealógicas cuando publican sus trabajos.

Preguntas frecuentes sobre plantillas de árbol genealógico

¿Cuántas generaciones debe tener un árbol genealógico escolar?

Tres generaciones (el alumno, sus progenitores y sus abuelos) bastan en Infantil y en los primeros cursos de Primaria. A partir de 5.º de Primaria se puede subir a cuatro, incluyendo bisabuelos. Pedir cinco generaciones en el aula suele terminar en huecos sin rellenar, porque muy pocas familias tienen los datos de sus tatarabuelos a mano.

¿Un árbol genealógico se empieza por arriba o por abajo?

Depende del sentido. En un árbol ascendente, el habitual en el colegio, la persona protagonista va abajo o en el centro y los antepasados suben. En un árbol descendente se coloca arriba al antepasado común y se despliega hacia abajo toda su descendencia. Lo importante es elegir un sentido y mantenerlo en toda la lámina.

¿Cómo se ponen los apellidos en un árbol genealógico español?

Se escribe siempre el nombre con los dos apellidos y, en el caso de las mujeres, con sus apellidos de soltera: en España la mujer no cambia de apellido al casarse, lo que facilita mucho seguir la línea materna. Desde el 30 de junio de 2017 el orden de los apellidos lo deciden los progenitores de común acuerdo, así que en las generaciones recientes no se puede dar por hecho que el paterno vaya primero.

¿Qué hago si no conozco a uno de mis abuelos o falta una rama?

Se deja el recuadro con lo que sí sepas y se marca como incompleto, por ejemplo con un signo de interrogación o la palabra «desconocido». Un árbol genealógico honesto muestra sus huecos; rellenarlos a ojo convierte el documento en ficción. En el aula conviene avisar a las familias de que un recuadro vacío es una respuesta válida.

¿Cómo se representa una adopción o una familia reconstituida?

La convención más extendida es la línea discontinua o de puntos para la filiación adoptiva y de acogida, frente a la línea continua de la filiación biológica. En familias reconstituidas se dibujan las dos uniones del progenitor y se enlaza cada hijo con su pareja de origen. Si el objetivo es escolar y afectivo, muchas familias prefieren un solo tipo de línea para todos: no es un error, es una decisión de criterio que conviene anotar en la leyenda.

¿Dónde pido la partida de nacimiento de un bisabuelo en España?

En el Registro Civil del municipio donde se inscribió el nacimiento, presencialmente o a través de la sede electrónica del Ministerio de Justicia. Las certificaciones registrales no llevan tasa. Los plazos varían mucho de un registro a otro, sobre todo cuando el tomo todavía no está digitalizado, así que conviene pedirlas con margen.

¿Hasta qué año llegan los archivos parroquiales?

El Concilio de Trento generalizó en 1563 la obligación de llevar libros de bautismos y matrimonios, así que en muchas parroquias españolas los libros arrancan a finales del siglo XVI. Hay lagunas importantes por incendios, guerras y traslados. Los fondos suelen custodiarse hoy en los archivos diocesanos, que trabajan con cita previa y a veces con una tasa de consulta o de certificado.

¿Puedo publicar mi árbol genealógico en internet?

Con los antepasados fallecidos no hay problema desde el punto de vista de protección de datos, porque el Reglamento General de Protección de Datos no se aplica a personas fallecidas. Con los familiares vivos sí lo hay: publicar su nombre completo, su fecha de nacimiento o su localidad sin permiso es difundir datos personales de terceros. Pide autorización o publica solo iniciales.

¿Qué diferencia hay entre un árbol genealógico y un genograma?

El árbol genealógico registra quién desciende de quién. El genograma, usado en terapia familiar y en trabajo social, añade sobre ese mismo esquema la calidad de las relaciones, enfermedades hereditarias, rupturas y pautas que se repiten entre generaciones. Comparten los símbolos básicos, pero el genograma es una herramienta de análisis, no un documento de linaje.

¿En qué tamaño de papel conviene imprimir la plantilla?

Tres generaciones caben con holgura en un A4 (210 × 297 mm). Con cuatro generaciones el A4 se queda justo y el texto baja de tamaño legible, así que conviene pasar a A3 (297 × 420 mm). Cinco generaciones piden A2 (420 × 594 mm) o imprimir en varios A4 y unirlos. En casi todos los casos el formato horizontal aprovecha mejor el papel que el vertical.

¿Sirve un test de ADN para completar el árbol genealógico?

Un test genético puede sugerir parentescos y confirmar o descartar una hipótesis, pero no devuelve nombres, fechas ni lugares: eso sigue estando en los papeles. Además implica ceder datos genéticos, que son datos de categoría especial, a una empresa que a menudo está fuera de la Unión Europea. Léete la política de privacidad antes de enviar la muestra y no lo plantees nunca como actividad escolar.

¿Qué pongo si mi familia es monoparental o tengo dos madres o dos padres?

La plantilla se adapta: se dibujan los recuadros que existan de verdad y se eliminan los que sobren. Un árbol con una sola línea ascendente es igual de correcto que uno con dos. Si hay dos madres o dos padres, se colocan los dos recuadros unidos por la línea de pareja y se continúa hacia arriba con las familias de ambos. La plantilla es una cuadrícula de apoyo, no un modelo de familia obligatorio.

Por dónde empezar hoy mismo

Si has llegado hasta aquí y todavía no has escrito nada, haz esto esta semana: descarga la plantilla, imprímela en A4 y rellena con bolígrafo solo lo que sepas de memoria, sin consultar a nadie. Verás enseguida dónde están los huecos. Con esa hoja delante, llama al familiar más mayor que tengas y pregúntale por los tres o cuatro recuadros vacíos. Esa llamada es la parte del proyecto que no puede esperar; los archivos, sí.

Y cuando tengas la primera versión, guárdala en PDF con la fecha en el nombre del archivo. Dentro de un año habrá cambiado, y poder comparar las dos versiones es la mejor manera de ver cuánto has avanzado.

Recursos oficiales

Esta guía la firma el equipo editorial de PlantillaGratis. No incluye reseñas de usuarios, valoraciones ni pruebas de laboratorio propias: las referencias normativas y de archivos son verificables en las fuentes oficiales enlazadas más arriba. Las condiciones de acceso, tasas y plazos de cada archivo cambian, así que confirma siempre en la web del organismo antes de desplazarte.

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