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GRATIS24 casillas · A4 y A3

Calendario de Adviento: Plantilla Descargable

· Equipo PlantillaGratis · 22 min lectura
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Respuesta directa: una plantilla de calendario de adviento es una rejilla o un juego de 24 piezas numeradas del 1 al 24 de diciembre que imprimes, rellenas y montas en casa, en el aula o en la oficina. Descargas el archivo, escribes el mensaje, el reto o la pista de cada día, eliges el formato (mural de pared, cajitas, sobres, bolsas o tarjetas sueltas) y lo cuelgas antes del 1 de diciembre. Con una plantilla editable te ahorras dibujar las casillas a mano y puedes reutilizar el mismo diseño cada año cambiando solo el contenido de dentro.

Qué te resuelve esta plantilla (y qué no)

La parte aburrida de un calendario de adviento casero no son las ideas, es la geometría. Dibujar 24 casillas del mismo tamaño, que queden alineadas, que la numeración no baile y que todo entre en una hoja sin cortar los bordes te come una tarde entera con regla y lápiz. Eso es lo que te quitas de encima al descargar el archivo: la rejilla ya está construida, numerada y ajustada al área imprimible de una impresora doméstica normal.

Lo que la plantilla no hace por ti es decidir el contenido. Y ahí es donde se juega el resultado. Un calendario con 24 chocolatinas iguales se agota como sorpresa el día 4; uno con 24 planes pensados para quien lo va a abrir sigue funcionando el día 22. Por eso la mitad larga de esta guía está dedicada a qué meter dentro según el perfil, y no a cómo dibujar cuadraditos.

El archivo se descarga en formato Word editable, sin marca de agua. Lo abres, cambias los textos, los números y los colores si quieres, y lo mandas a imprimir. También puedes imprimirlo tal cual y rellenarlo a mano, que para un calendario de adviento tiene su punto: la letra manuscrita hace mucho más por la sensación de regalo que cualquier tipografía bonita.

Un calendario de adviento no se juzga por lo caro que es lo que hay dentro, sino por si quien lo abre entiende que alguien pensó en él veinticuatro veces seguidas.

De dónde viene el formato de 24 casillas

El adviento es, en origen, el periodo de preparación de la Navidad en la tradición cristiana, que arranca cuatro domingos antes del 25 de diciembre. La versión doméstica de contar los días se popularizó en el ámbito centroeuropeo con calendarios impresos con ventanitas troqueladas, y de ahí pasó a todo lo demás. Como el arranque litúrgico es móvil y el 1 de diciembre no lo es, el formato comercial se estandarizó en 24 casillas fijas: del 1 al 24, con la última abierta la mañana de Nochebuena.

Eso explica por qué te vas a encontrar tres numeraciones distintas cuando busques: 24 (lo más común en España), 25 (llega hasta el día de Navidad, más habitual en el mundo anglosajón) y hasta 37 en las versiones que se estiran hasta el 6 de enero para incluir a los Reyes Magos. Si tu casa celebra Reyes y no Papá Noel, la versión larga tiene más sentido: alargas la cuenta atrás justo hasta el día que de verdad importa en tu calendario.

Los cinco formatos: cuál te conviene según el tiempo y el sitio que tengas

Antes de imprimir nada, decide el formato. Cambia el gramaje del papel que necesitas, el tiempo de montaje y el espacio que te va a ocupar en el salón durante un mes. Estos son los cinco que se hacen en casa con una impresora y unas tijeras.

1. Mural de pared: el más rápido

Una sola hoja con las 24 casillas, colgada en la pared, la nevera o la puerta de la habitación. Cada día se tacha una casilla, se pega una pegatina, se sella con un tampón o se levanta una solapa de papel pegada solo por el borde superior. Es el formato de montaje más corto: imprimir, colgar y poco más. También el mejor si hay niños muy pequeños en casa, porque no hay nada suelto que se pueda llevar a la boca.

Su punto débil es que no admite objetos. Si quieres que haya algo físico cada día, el mural sirve como índice: la casilla del día lleva escrita una pista y el objeto está escondido en otro sitio de la casa. Esa variante convierte el calendario en una pequeña búsqueda diaria y alarga mucho la gracia.

2. Cajitas de cartulina: el más vistoso

Veinticuatro cajitas plegadas, numeradas y colocadas en pirámide sobre una balda, dentro de una caja grande o colgadas de una rama. Es el que mejor queda en fotos y el que más tarde se monta: cada caja hay que recortarla, plegarla y pegarla. Calcula entre dos y cuatro minutos por caja si vas con calma, o sea, entre una hora y hora y media de trabajo real para las veinticuatro. Se hace mucho más llevadero en dos tandas de doce, con algo puesto de fondo.

Necesita cartulina de verdad: por debajo de 220 g/m² la caja se vence en cuanto le metes algo con peso. Y necesita pegamento de barra o cinta de doble cara; el pegamento líquido arruga la cartulina y deja el pliegue ondulado.

3. Sobres: el equilibrio entre esfuerzo y resultado

Veinticuatro sobres pequeños numerados, colgados con pinzas de madera de un cordel tendido entre dos puntos de la pared. Montaje rápido (los sobres ya vienen hechos si los compras, o los pliegas desde la plantilla), buen aspecto y capacidad para todo lo que sea plano: notas, vales, pegatinas, sobres de infusión, fotos, entradas. No sirve para objetos con volumen.

Es el formato que mejor funciona para adultos y para parejas, porque el contenido natural del sobre es una nota escrita, y una nota escrita es exactamente lo que da valor a este regalo.

4. Bolsas de papel o de tela: el reutilizable

Bolsitas de tela de algodón o de papel kraft, numeradas con etiquetas colgantes impresas desde la plantilla. Admite volumen, aguanta año tras año sin deteriorarse y se guarda plegado en muy poco sitio. Es la inversión inicial más alta de los cinco formatos, pero se amortiza si piensas repetir varias temporadas: la plantilla solo aporta las etiquetas numeradas, que son lo único que se imprime.

Truco de montaje: numera las etiquetas y no las bolsas. Así el año que viene puedes cambiar el estilo de las etiquetas sin tocar las bolsas, y puedes reordenar el contenido sin que el número cosido te obligue a nada.

5. Tarjetas sueltas para imprimir: el más flexible

Veinticuatro tarjetas del tamaño de una postal pequeña, cada una con su número por delante y el contenido por detrás. Se guardan en una caja, se meten en los sobres, se pegan en un cuaderno o se reparten por la casa. Es el formato que mejor viaja: cabe en un sobre acolchado y se puede mandar por correo a alguien que está lejos, que es uno de los usos más bonitos de todo esto.

Imprime a doble cara si tu impresora lo permite, o imprime la cara con los números, dale la vuelta al taco y vuelve a imprimir. Antes de tirar las veinticuatro, haz una prueba con una sola hoja para comprobar que el reverso cae derecho: casi ninguna impresora doméstica registra el dúplex con precisión milimétrica.

Formato Tiempo de montaje Papel recomendado Admite objetos Reutilizable
Mural de pared Menos de 15 minutos 80-120 g/m², A4 o A3 No (solo pistas) Sí, si lo plastificas
Cajitas 1-1,5 horas 250-300 g/m² Sí, con volumen Regular (se abren y cierran)
Sobres 30-45 minutos 160-200 g/m² Solo cosas planas No, se rompen al abrir
Bolsas de tela 30 minutos (solo etiquetas) 200-250 g/m² para etiquetas Sí, con volumen Sí, muchos años
Tarjetas sueltas 20-30 minutos 200-250 g/m² No Sí, si no las escribes

Los tiempos son estimaciones de montaje manual con tijeras y pegamento de barra, para que puedas planificar la tarde. Si trabajas con una persona más, las cajitas bajan a la mitad porque uno recorta y otro pliega.

24 ideas de contenido para cada perfil

Aquí está el trabajo de verdad. Seis listas completas de veinticuatro, una por perfil, para que copies la que te encaje y la pegues directamente en la plantilla. Están pensadas para que ninguna dependa de comprar algo concreto en una tienda concreta: son categorías que puedes resolver con lo que tengas cerca.

Infantil (aproximadamente de 4 a 9 años)

Mezcla objeto pequeño, actividad y sorpresa. Reparte las actividades en los fines de semana, que es cuando hay tiempo para hacerlas.

  1. Una pegatina o un tatuaje temporal.
  2. Vale para elegir la película del viernes.
  3. Un lápiz o un rotulador de un color nuevo.
  4. Adivinanza navideña para resolver en la cena.
  5. Una pieza de un puzle que se completa el día 24.
  6. Vale para desayunar chocolate caliente.
  7. Una figurita del belén para colocar.
  8. Manualidad: recortar copos de nieve de papel.
  9. Vale para acostarse media hora más tarde.
  10. Una goma de borrar con forma.
  11. Salir a ver las luces del barrio esta tarde.
  12. Un sobre con un dibujo hecho por un adulto de la casa.
  13. Vale para elegir el menú de la cena.
  14. Una postal para escribir a alguien de la familia.
  15. Un lazo o una cinta para decorar el árbol.
  16. Reto: encontrar cinco cosas rojas por casa.
  17. Hoy toca hacer galletas juntos.
  18. Un calcetín de Navidad para colgar.
  19. Un chiste para contar en el colegio.
  20. Vale para invitar a un amigo a merendar.
  21. Una linterna pequeña para leer bajo las sábanas.
  22. Reto: dar las gracias a alguien hoy.
  23. Escribir la carta a los Reyes Magos.
  24. Pijama nuevo para la noche de Nochebuena.

Adolescentes y adultos

Menos objeto y más pequeño placer o pausa. Funciona mejor con sobres que con cajitas.

  1. Una bolsita de infusión o un café de especialidad.
  2. Una canción recomendada, con el motivo escrito debajo.
  3. Vale para una tarde entera sin planes.
  4. Una crema de manos o un bálsamo labial de tamaño viaje.
  5. Un marcapáginas hecho a mano.
  6. Una pregunta para pensar durante el día.
  7. Un par de calcetines de invierno.
  8. Vale para una llamada larga con quien elijas.
  9. Una tableta pequeña de chocolate negro.
  10. Recomendación de una serie o un pódcast.
  11. Una vela pequeña.
  12. Reto: salir a andar treinta minutos sin móvil.
  13. Un bolígrafo que escriba bien de verdad.
  14. Una foto impresa de un buen recuerdo.
  15. Vale para desayunar fuera un sábado.
  16. Una receta escrita a mano de la familia.
  17. Una chapa con una cita que te guste.
  18. Vale para elegir el plan del fin de semana.
  19. Un par de pendientes o una pulsera sencilla.
  20. Reto: escribir tres cosas buenas del año.
  21. Unas sales de baño o un jabón artesano.
  22. Una entrada para algo (cine, museo, concierto).
  23. Un libro pequeño o un relato impreso.
  24. Una carta larga para leer en Nochebuena.

Para tu pareja

Aquí el contenido caro sobra: lo que funciona es la memoria compartida. Escribe a mano siempre que puedas.

  1. El día que nos conocimos, contado desde tu punto de vista.
  2. Vale para un masaje de espalda de veinte minutos.
  3. Una foto nuestra que no habías visto.
  4. La canción que me recuerda a ti, y por qué.
  5. Vale para elegir plan sin derecho a réplica.
  6. Tres cosas que haces y que me gustan.
  7. Reserva para cenar fuera un día de enero.
  8. Vale para dormir hasta tarde un domingo.
  9. Un recuerdo compartido escrito en una tarjeta.
  10. Entrada doble para lo que tú quieras.
  11. Vale para que yo haga la cena una semana.
  12. Una pregunta que nunca te he hecho.
  13. Un mapa con un sitio al que quiero ir contigo.
  14. Vale para una tarde de manta y serie sin móvil.
  15. La lista de nuestros cinco mejores planes juntos.
  16. Un pequeño detalle relacionado con tu afición.
  17. Vale para que yo me encargue de la compra.
  18. Una carta escrita como si fuera dentro de diez años.
  19. Un paseo por el sitio donde tuvimos la primera cita.
  20. Vale para un capricho que no te compras nunca.
  21. Una playlist hecha para ti.
  22. Reto: un día entero sin hablar de trabajo.
  23. Un plan sorpresa para el 26 de diciembre.
  24. Lo que espero de nosotros el año que viene.

Oficina y equipos de trabajo

Regla de oro: nada que obligue a gastar dinero, nada que exponga la vida privada de nadie y nada que dé por hecho que todo el mundo celebra la Navidad. Un calendario de equipo se abre en común, en la reunión de la mañana o en el canal del chat.

  1. Pregunta para romper el hielo del día.
  2. Reconocimiento público a un compañero, por escrito.
  3. Media hora libre para usar cuando quieras.
  4. Elegir la música de la oficina hoy.
  5. Un café o una infusión a cuenta de la empresa.
  6. Reto de equipo de cinco minutos.
  7. Una foto antigua del equipo y adivinar quién es quién.
  8. Reunión de pie de diez minutos en lugar de una hora.
  9. Recomendación de lectura profesional corta.
  10. Elegir el tema del próximo desayuno de equipo.
  11. Un dato curioso del sector.
  12. Salir quince minutos antes hoy.
  13. Trivial rápido sobre la historia de la empresa.
  14. Escribe una nota de agradecimiento a otro departamento.
  15. Un atajo de teclado útil que casi nadie usa.
  16. Elegir el fondo de pantalla común de la semana.
  17. Un consejo de quien lleva más tiempo en el equipo.
  18. Proponer una mejora pequeña en un proceso.
  19. Diez minutos de estiramientos guiados.
  20. Un logro del año que casi nadie recuerda.
  21. Elegir el orden del día de la próxima reunión.
  22. Una pregunta anónima al equipo directivo.
  23. Foto de equipo para cerrar el año.
  24. Balance corto: qué ha salido bien este año.

Sin dulces ni comida

Para casas con alergias e intolerancias alimentarias, con diabetes, con hábitos de alimentación que no quieres alterar veinticuatro días seguidos, o simplemente porque el chocolate diario cansa. Ninguna de estas veinticuatro se come.

  1. Una pegatina o un sello de tinta lavable.
  2. Un lápiz de color distinto cada semana.
  3. Vale para elegir la música de la cena.
  4. Un origami sencillo con instrucciones dentro.
  5. Una pieza de construcción del set que ya tengas.
  6. Una tarjeta con un reto de dibujo.
  7. Un cordón de colores para hacer pulseras.
  8. Un adorno de madera para el árbol.
  9. Vale para un baño largo con espuma.
  10. Una adivinanza o una sopa de letras impresa.
  11. Una postal antigua o una lámina pequeña.
  12. Un sobre de semillas para plantar en primavera.
  13. Un cromo o una carta de colección.
  14. Vale para saltarse una tarea de casa.
  15. Una linterna, una brújula o una lupa pequeña.
  16. Un llavero o un colgante para la mochila.
  17. Una tarjeta con un chiste malo del día.
  18. Un ovillo pequeño de lana o unos botones de colores.
  19. Vale para una tarde de biblioteca.
  20. Una tira de washi tape.
  21. Un mapa pequeño con un lugar marcado.
  22. Una foto impresa del año que acaba.
  23. Un cuaderno pequeño de bolsillo.
  24. Una carta escrita a mano para Nochebuena.

Coste cero: veinticuatro días sin gastar nada

Solo hace falta la hoja impresa y un rato para escribirlo. Es, con diferencia, la versión que mejor recuerdan los niños al año siguiente.

  1. Poner la música de Navidad mientras se recoge la cocina.
  2. Contar cómo eran las navidades cuando los padres eran niños.
  3. Buscar cinco objetos de un color por casa.
  4. Hacer una guirnalda con papel de periódico.
  5. Llamar por teléfono a un abuelo o a una tía.
  6. Ver juntos las fotos del año pasado.
  7. Inventar una historia entre todos, una frase cada uno.
  8. Salir a mirar escaparates sin comprar nada.
  9. Dibujar la casa de los sueños llena de nieve.
  10. Cantar un villancico a pleno pulmón.
  11. Escribir una nota bonita a alguien de la familia.
  12. Hacer una batalla de cosquillas de dos minutos.
  13. Ordenar un cajón entre todos y separar lo que sobra.
  14. Cena de picoteo en el suelo sobre una manta.
  15. Leer un cuento con voces distintas.
  16. Buscar la estrella más brillante desde la ventana.
  17. Escribir la lista de lo mejor del año.
  18. Repasar juntos las fotos del móvil y borrar las repetidas.
  19. Preparar una postal para el vecino.
  20. Jugar a un juego de mesa que lleve tiempo guardado.
  21. Hacer una tarde de pijama todo el día.
  22. Buscar un lugar del mapa y contar cómo sería ir.
  23. Preparar juntos la mesa de Nochebuena.
  24. Decir en voz alta una cosa que agradeces de cada uno.
Si tienes que elegir entre veinticuatro objetos comprados a última hora y veinticuatro planes escritos con tiempo, elige los planes. El objeto se pierde en enero; el plan se recuerda.

Impresión: A4, A3, gramaje, márgenes y sangrado

Aquí se estropean la mayoría de los calendarios caseros: el archivo está bien, pero sale de la impresora torcido, cortado o con las casillas más pequeñas de lo que deberían. Cuatro decisiones y lo tienes resuelto.

A4 o A3: qué cambia de verdad

El A4 mide 210 × 297 mm y el A3, 297 × 420 mm: exactamente el doble de superficie. Traducido a casillas, en A4 cada una de las veinticuatro te queda alrededor de 4 × 5 cm si dejas márgenes razonables, suficiente para un número y una frase corta. En A3 pasan a rondar los 6 × 7 cm, que ya admiten una frase larga escrita a mano o una solapa levantable con algo detrás.

La regla práctica: si el calendario va a estar en la nevera y lo va a leer una sola persona de cerca, A4. Si va a estar en la pared del salón y lo van a mirar varios desde el sofá, A3. Y si tu impresora solo llega a A4, la opción de póster o mosaico del diálogo de impresión reparte el diseño en dos hojas A4 que después unes por detrás con cinta adhesiva. Queda una junta visible en el centro, así que colócala coincidiendo con la línea entre dos filas de casillas.

Gramaje: la tabla que evita el 90 % de los disgustos

Gramaje Qué es Para qué pieza Impresora doméstica
80 g/m² Folio de oficina normal Mural de prueba, borradores Sin problema
120-160 g/m² Papel grueso o cartulina fina Mural definitivo, solapas Sin problema
180-220 g/m² Cartulina media Tarjetas, sobres, etiquetas Usa la bandeja manual
250-300 g/m² Cartulina gruesa Cajitas plegadas Hoja a hoja, bandeja recta
Más de 300 g/m² Cartón Solo copistería Muchas no lo arrastran

Antes de comprar el paquete entero, comprueba el gramaje máximo que admite tu impresora en su manual o en la ficha del fabricante. Es un dato que varía mucho entre modelos y meterle cartulina de más a una impresora que no la traga acaba en atasco y en tarde perdida.

Márgenes y área no imprimible

Casi ninguna impresora doméstica imprime hasta el borde físico del papel: se reserva una franja de unos 5 mm arriba y a los lados, y a veces algo más abajo, donde los rodillos sujetan la hoja. Si tu diseño lleva un fondo de color que llega al borde, esa franja saldrá en blanco. Dos salidas: diseñar con un margen blanco intencionado de al menos 8 mm, que queda limpio y deliberado, o imprimir en un papel más grande y recortar después.

En el diálogo de impresión, desactiva la opción de ajustar al área imprimible o encajar en la página y pon la escala al 100 %. Esa opción activada por defecto es la que hace que el calendario salga un 3 % o 4 % más pequeño y que después las cajitas no encajen con lo que habías medido.

Sangrado: solo si vas a copistería

El sangrado es la prolongación del diseño más allá de la línea de corte, normalmente 3 mm por cada lado, para que al guillotinar no aparezcan filos blancos si el corte se desvía una pizca. Solo tiene sentido si vas a imprimir en una copistería y te van a cortar a máquina. Para impresión casera y tijeras, el sangrado sobra: lo que necesitas son unas marcas de corte discretas o directamente el borde del recuadro como guía.

Si vas a la copistería, llévate el archivo en PDF y no en Word. El PDF fija las tipografías y los márgenes; el Word abierto en otro ordenador con otras fuentes instaladas puede recomponer el diseño entero y descolocarte las veinticuatro casillas.

Montaje y materiales: la lista de la compra realista

Lo que necesitas depende del formato, pero hay un núcleo común que sirve para los cinco. Vale la pena reunirlo todo antes de empezar, porque el montaje se corta en seco cuando descubres a mitad que no tienes cinta de doble cara.

  • Tijeras y cúter con regla metálica. Para líneas rectas largas, el cúter con regla da un corte mucho más limpio que las tijeras. Usa una base de corte o un cartón grueso debajo.
  • Pegamento de barra o cinta de doble cara. Para cartulina, la cinta de doble cara es superior: pega al instante y no ondula el papel.
  • Plegadera o el canto de una regla. Marcar el pliegue antes de doblar es la diferencia entre una caja recta y una caja con la esquina reventada.
  • Pinzas de madera pequeñas y cordel o bramante. Para el formato de sobres colgados. Es lo que más aspecto de tienda le da al conjunto.
  • Etiquetas adhesivas redondas. Para numerar sin escribir sobre la pieza, que es lo que te permite reutilizarla el año siguiente.
  • Papel adhesivo transparente o funda de plastificar. Para el mural, si quieres escribir con rotulador borrable y reutilizarlo.

Un apunte sobre las luces: si vas a colgar el calendario en la pared con una guirnalda de luces alrededor, comprueba que el conjunto de luces es de baja tensión con transformador y déjalo separado del papel. Y no lo dejes encendido por la noche sin nadie despierto en casa. Es una precaución básica de sentido común con cualquier decoración de papel.

Orden de montaje que funciona

  1. Imprime una prueba en folio normal. Comprueba tamaño real de las casillas con una regla antes de gastar cartulina.
  2. Escribe el contenido antes de montar. Es muchísimo más cómodo escribir sobre una tarjeta plana que dentro de una caja ya plegada.
  3. Recorta todo de golpe, pliega todo de golpe, pega todo de golpe. Trabajar por tandas es bastante más rápido que terminar una pieza entera y pasar a la siguiente.
  4. Numera al final. Cuando ya están todas montadas y sabes cuáles han quedado mejor, asigna los números grandes (el 24, el 1) a las mejores.
  5. Carga el contenido y cierra. Y guarda el conjunto fuera de la vista hasta el 30 de noviembre.

La versión reutilizable: móntalo una vez, úsalo cada diciembre

Montar veinticuatro piezas un año para tirarlas el 25 de diciembre es un desperdicio de tarde y de cartulina. Con tres decisiones tomadas al principio, el mismo calendario te sirve muchas temporadas y solo cambias el contenido.

  • No escribas el número sobre la pieza. Usa etiquetas adhesivas, pinzas numeradas o colgantes de cartón atados con cordel. Así puedes cambiar el estilo o el orden sin rehacer nada.
  • Protege el mural. Papel adhesivo transparente por encima, o una funda de plastificar si tienes plastificadora. Con rotulador de pizarra blanca escribes y borras cada año.
  • Guárdalo plano y seco. Una carpeta de cartón rígida, una caja de zapatos o una funda de disco de vinilo grande. El papel se abarquilla con la humedad, así que evita el trastero húmedo y el altillo del baño.

Y guarda dentro de la caja un folio con el contenido que pusiste ese año. Cuando llegue el siguiente diciembre, tener delante la lista del anterior te ahorra media hora de pensar y evita repetir el mismo plan dos años seguidos, que es lo que más canta.

La versión digital, cuando la persona está lejos

Si quien lo recibe vive en otra ciudad o en otro país, el calendario físico no siempre es viable. La alternativa: imprime las veinticuatro tarjetas, mételas en un sobre acolchado y mándalo por correo a mediados de noviembre con la instrucción de no abrir ninguna antes de tiempo. Si ni siquiera eso llega a tiempo, guarda las tarjetas en un documento compartido con una página por día y manda un mensaje cada mañana. Pierde el papel, pero conserva lo único que importa aquí, que es la constancia diaria.

Adviento laico y cuentas atrás para otras fechas

La plantilla no lleva ningún símbolo religioso: es una rejilla numerada. Eso la hace utilizable tanto en su sentido original como en cualquier versión laica, y también fuera de diciembre. Estas son las adaptaciones que más se piden.

  • Cuenta atrás de invierno o de solsticio. Mismo formato, encabezado distinto, contenido centrado en el frío, la luz y los planes de casa. Encaja bien en aulas y espacios compartidos donde conviven varias creencias.
  • Cuenta atrás hasta Reyes. Alarga la numeración hasta el 6 de enero. Si en tu casa el día fuerte es el 6 y no el 25, es la versión coherente.
  • Cuenta atrás de boda. Los treinta días previos, con una tarjeta por día. Se regala en la despedida y se abre en pareja.
  • Cuenta atrás de viaje. Una casilla por día hasta la salida, con datos del destino, frases en el idioma local o cosas que meter en la maleta.
  • Cuenta atrás de cumpleaños. Los diez días previos, muy agradecida con niños que llevan mal esperar.
  • Cuenta atrás de regreso. Para cuando alguien de la familia está fuera por trabajo o por estudios: una casilla por día hasta que vuelve.
  • Cuenta atrás de fin de curso o de un tratamiento largo. Contar los días que faltan ayuda a que un periodo duro se vea finito, y ese es medio truco.

En cualquiera de estos casos, ajusta el número de casillas al número real de días antes de imprimir. Un calendario de 24 casillas para una cuenta atrás de 18 días con seis casillas vacías se ve improvisado, y se nota.

Seguridad: qué no meter si hay niños pequeños en casa

Este apartado importa más que la estética. Un calendario de adviento pone veinticuatro objetos pequeños al alcance de la mano durante un mes, muchas veces en una casa donde también hay un bebé o un niño de dos años que no es el destinatario. Con criterio se resuelve sin renunciar a nada.

  • Piezas pequeñas. Los juguetes que se venden en la Unión Europea llevan advertencia de no aptos para menores de 36 meses cuando contienen piezas pequeñas, precisamente por el riesgo de atragantamiento. Aplica el mismo criterio a lo que tú metas: si cabe entero en la boca de un niño pequeño, fuera.
  • Pilas de botón. Riesgo grave si se tragan, por las lesiones internas que pueden provocar en muy poco tiempo. Evita cualquier objeto luminoso o sonoro pequeño con pila de botón si hay niños por casa, y si lo metes, comprueba que el compartimento va atornillado.
  • Imanes potentes. Dos imanes tragados por separado pueden atraerse a través de la pared intestinal. No es un objeto para un calendario infantil.
  • Globos sin inflar, canicas y frutos secos enteros. Los tres son clásicos del atragantamiento en menores.
  • Cuerdas, cintas y cordones largos. Si cuelgas el calendario con cordel, sujeta bien los extremos y colócalo lejos de la cuna y de la cama.
  • Altura. Cuelga el conjunto por encima del alcance de los más pequeños y abrid la casilla juntos, cada día. Es lo que convierte el momento en un ritual compartido, además de resolver el problema.

Con menores de tres años, la recomendación directa es el mural con pegatina diaria o el calendario de actividades: cero objetos sueltos, misma ilusión. Y si tienes cualquier duda sobre un objeto concreto, la respuesta segura siempre es dejarlo fuera. Ante una sospecha de atragantamiento o de ingestión de una pila o un imán, hay que acudir a urgencias de inmediato.

Calendario de preparación: qué hacer cada semana de noviembre

La causa número uno de calendarios a medio montar el 1 de diciembre es empezar el 28 de noviembre. Este reparto funciona y deja margen para los imprevistos.

Cuándo Qué toca Tiempo aproximado
1ª semana de noviembre Elegir formato, descargar e imprimir una prueba en folio 30 minutos
2ª semana Escribir las 24 ideas y reunir o comprar el material 1 hora
3ª semana Imprimir en el papel definitivo, recortar, plegar y montar 1-2 horas
4ª semana Cargar el contenido, numerar y colgar el 30 de noviembre 45 minutos
Del 1 al 24 de diciembre Abrir una casilla al día, a la misma hora 5 minutos diarios

Fija una hora concreta para abrir la casilla: el desayuno o justo antes de cenar. La regularidad es lo que convierte esto en una costumbre familiar en lugar de en una decoración más. Si un día se pasa, se abren dos al día siguiente y no ocurre nada.

Errores frecuentes al montar el calendario

  • Poner lo mejor el día 1. El calendario tiene que subir, no bajar. Reserva lo más especial para los días 12, 18 y 24, que son los puntos donde más se nota el desinflón.
  • Veinticuatro cosas iguales. Si todas las casillas llevan lo mismo, el día 5 ya no hay sorpresa. Alterna objeto, plan y mensaje.
  • Contenidos que exigen tiempo entre semana. Un plan de dos horas en martes por la tarde no se va a hacer. Coloca las actividades largas en sábado y domingo, y en los días laborables deja cosas de cinco minutos.
  • Imprimir sin prueba previa. Media hoja de folio te ahorra veinte hojas de cartulina mal escaladas.
  • Montarlo con quien lo va a recibir delante. Parece obvio y se falla mucho. Elige una noche en que no esté.
  • Olvidarse del día 24. La última casilla es la que se recuerda. Que lleve algo que cierre bien, aunque sea solo una carta.
  • Que el calendario sea otra tarea más. Si montarlo te está agobiando, baja de formato: el mural impreso con veinticuatro planes escritos a boli funciona igual de bien y se resuelve en una tarde.
La diferencia entre un calendario de adviento que funciona y uno que se abandona el día 9 casi nunca está en el diseño. Está en si el contenido de los días laborables se puede resolver en cinco minutos.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas casillas tiene un calendario de adviento?

El formato más extendido en España tiene 24 casillas, del 1 al 24 de diciembre, y se abre la última la mañana de Nochebuena. También existen versiones de 25 días que llegan hasta el día de Navidad y versiones que se alargan hasta el 6 de enero para incluir la llegada de los Reyes Magos. La plantilla trae 24 casillas numeradas porque es lo que la mayoría busca, pero puedes añadir o quitar filas en el archivo editable sin tocar el diseño.

¿Cuándo hay que empezar a preparar el calendario de adviento?

Con dos o tres fines de semana de margen vas sobrado. La primera semana de noviembre imprime y decide el formato, la segunda compra o reúne los rellenos, la tercera monta y numera, y la última semana lo cuelgas ya cargado. Si lo dejas para el 30 de noviembre, el montaje de 24 cajitas de cartulina en una sola tarde se hace largo y las tiendas suelen estar con menos existencias de material de manualidades.

¿Qué gramaje de papel necesito para imprimir el calendario?

Depende del formato. Para el mural de pared que solo se cuelga basta el papel de oficina de 80 g/m², aunque queda mejor en 120 g/m². Para tarjetas sueltas y sobres, entre 160 y 200 g/m². Para cajitas, sobres troquelados y cualquier pieza que tenga que aguantar peso o pliegues, cartulina de 250 a 300 g/m². Por encima de 300 g/m² muchas impresoras domésticas dejan de arrastrar el papel correctamente.

¿Se puede imprimir el calendario de adviento en A3?

Sí, y para el mural de pared es la mejor opción: en A3 (297 × 420 mm) cada casilla queda alrededor de un 40 % más grande que en A4 y se lee desde el otro lado del salón. Si tu impresora solo llega a A4 tienes dos salidas: imprimir el archivo en dos hojas A4 con la opción de póster o mosaico y unirlas por detrás con cinta, o llevar el PDF a una copistería, que suele ser barato para una sola hoja.

¿Cómo hago un calendario de adviento sin dulces?

Sustituye el contenido comestible por experiencias, retos y objetos pequeños de uso cotidiano: una pegatina, una pieza de un puzle que se completa el día 24, una pista de una búsqueda del tesoro, un vale para elegir la cena, una manualidad, una carta escrita a mano. Funciona igual de bien y evita el problema de tener chocolate al alcance durante veinticuatro días seguidos. En la sección de ideas tienes veinticuatro propuestas sin nada comestible.

¿Es seguro un calendario de adviento con niños pequeños?

Lo es si controlas lo que metes dentro. Con menores de tres años en casa, evita piezas pequeñas que quepan enteras en la boca, imanes, pilas de botón, canicas, globos sin inflar y cualquier objeto con cuerdas o cintas largas. Cuelga el calendario a una altura que el niño no alcance solo y abrid cada casilla juntos. Para esas edades el formato de mural con pegatina o sello diario es mucho más tranquilo que las cajitas con objetos.

¿Puedo reutilizar el mismo calendario de adviento el año que viene?

Sí, si lo montas pensando en ello desde el principio. Numera las cajitas o los sobres con etiquetas despegables o con pinzas de madera en lugar de escribir el número directamente sobre la pieza, plastifica el mural o cúbrelo con papel adhesivo transparente para poder escribir con rotulador borrable, y guarda todo el conjunto plano dentro de una carpeta o una caja de zapatos con una bolsa de gel de sílice. Un mural bien guardado aguanta varias temporadas.

¿Qué pongo en un calendario de adviento para la oficina?

Cosas que no obliguen a nadie a gastar dinero ni a exponerse. Funcionan los retos de equipo cortos, las preguntas para romper el hielo, un reconocimiento público a un compañero, media hora libre, la elección de la música del día o una foto antigua del equipo. Deja fuera los amigos invisibles obligatorios, las bebidas alcohólicas y los retos que impliquen exponer la vida privada de nadie. Y recuerda que en un equipo hay gente que no celebra la Navidad.

¿Cuánto cuesta hacer un calendario de adviento casero?

El rango es enorme y depende casi por completo de lo que metas dentro, no de la plantilla. La versión de coste cero existe: un mural impreso en papel de oficina con veinticuatro planes escritos a mano no cuesta más que la tinta y la hoja. A partir de ahí, cada nivel de material (cartulina buena, sobres, bolsas de tela, pinzas, cordel, luces) suma. Marca un presupuesto antes de ir a la tienda de manualidades, que es donde se descontrola.

¿El calendario de adviento tiene que ser religioso?

No. El adviento nace como el tiempo litúrgico de preparación de la Navidad en el cristianismo, y ahí es donde tiene su sentido original, pero el formato de cuenta atrás diaria se usa hoy de forma completamente laica: cuenta atrás de invierno, de solsticio, de fin de año o simplemente veinticuatro días de planes en familia. La plantilla no lleva ningún símbolo religioso, así que sirve para cualquiera de los dos usos según lo que escribas dentro.

¿Sirve la plantilla para una cuenta atrás que no sea de Navidad?

Sí. Es una rejilla numerada, así que vale para cualquier cuenta atrás corta: los días previos a una boda, a un viaje, a un cumpleaños, a la vuelta de alguien que está fuera, al final de un tratamiento o a un examen. Cambia el encabezado, ajusta el número de casillas al número de días que faltan y listo. Es uno de los usos que más se repiten fuera de diciembre.

¿En qué formato se descarga la plantilla y se puede editar?

Se descarga en formato Word (.docx), que abre tanto Microsoft Word como LibreOffice Writer, Google Docs y Pages. Puedes cambiar textos, números, colores y tipografía antes de imprimir, o imprimirla en blanco y rellenarla a mano. Si prefieres una edición más visual, puedes recrear el diseño en cualquier editor gráfico online. La descarga no lleva marca de agua y es gratuita.

Otras plantillas de calendario que te pueden servir

Si el calendario de adviento te ha resuelto diciembre, estas cubren el resto del año y comparten el mismo criterio: editables, imprimibles y sin marca de agua.

Resumen para llevarte

Descarga la plantilla, decide el formato en función del tiempo que tengas (mural si vas justo, cajitas si quieres lucirte), imprime una prueba en folio antes de gastar cartulina, escribe el contenido antes de montar nada y reparte las actividades largas en fines de semana. Elige el gramaje según la pieza: 120 g/m² para el mural, 200 para tarjetas y sobres, 250 o 300 para cajas. Numera con etiquetas para poder reutilizarlo, y si hay niños muy pequeños en casa, deja fuera todo lo que quepa entero en una boca.

Y si algo tiene que ganar, que gane el contenido. Veinticuatro notas escritas a mano en un folio impreso funcionan mejor que veinticuatro cajas perfectas con chocolatinas dentro. Esa es toda la receta.

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