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Calendarios Imprimibles Gratis 2026: Descarga y Organiza tu Año

Equipo PlantillaGratis 19 abril 2026 5 min de lectura
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Respuesta rápida: un calendario imprimible gratis es un archivo (PDF, Excel, Word o Google Docs) que descargas y sacas por tu impresora de casa o en una copistería. Para que salga bien: imprime en A4 con la escala al 100 % y nunca en «ajustar a la página», porque esa opción encoge la hoja y descuadra la rejilla; deja al menos 5 mm de margen por lado para no perder la última fila; usa papel de 100 g/m² si vas a escribir con bolígrafo y de 160 g/m² o más si lo vas a colgar. Elige el tipo según el uso: mensual (una hoja por mes, para el día a día), anual (los doce meses de un vistazo, para la pared), semanal (para bloques de tiempo, menús y rutinas) y diario (para días densos). Si vas a escribir y borrar cada semana, plastifícalo y escribe encima con rotulador de pizarra.

Un calendario visible es un calendario que se usa

Tienes el calendario del móvil, el del ordenador y el de la cuenta del trabajo, y aun así sigues llegando tarde a la revisión del coche o descubriendo el jueves que el sábado hay cumpleaños. El motivo no es que los calendarios digitales funcionen mal: funcionan de maravilla para avisarte de lo que ya has apuntado. El problema es otro. Un calendario digital solo existe cuando lo abres. Un calendario impreso pegado en la nevera, colgado sobre el escritorio o metido en la carpeta existe todo el rato, aunque no lo mires a propósito.

Esa diferencia cambia cómo planificas. En la pantalla ves una semana, como mucho un mes, y con la vista partida entre notificaciones. En papel ves el mes entero de golpe: cuántos fines de semana quedan libres, cuántos días seguidos tienes ocupados, dónde se te acumulan las entregas. Esa panorámica es lo que te permite decir «esa semana no cojo nada más» antes de que sea tarde, no después.

Hay un segundo motivo, más práctico: el papel es compartido y el móvil no. Un calendario familiar en la cocina lo lee tu pareja, lo leen los niños y lo lee quien venga a casa. Nadie tiene que instalar nada, ni aceptar una invitación, ni recordar la contraseña. En una oficina pequeña pasa igual con el calendario anual de la pared: el plan del trimestre está a la vista de todo el que pasa.

Y un tercero: escribir a mano obliga a decidir. Arrastrar un evento en una pantalla cuesta medio segundo, así que arrastras y arrastras. Tachar algo escrito con bolígrafo duele un poco más, y ese roce hace que te lo pienses antes de aceptar el quinto compromiso de la semana.

Un calendario que hay que abrir compite con todo lo que hay en la pantalla. Un calendario colgado en la pared no compite con nada: está ahí cuando pasas por delante, que es justo cuando decides.

Esto no va de renunciar a lo digital. La combinación que mejor funciona es simple: el móvil se queda con lo que necesita alarma (una cita médica a las 10:15, un vuelo, un recordatorio de medicación) y el papel se queda con lo que necesita perspectiva (el mes, el trimestre, las vacaciones, los plazos largos, las rutinas de casa). Cada herramienta hace lo que hace bien.

En nuestra sección de plantillas encontrarás calendarios gratuitos en varios formatos, y en las plantillas de Word tienes las versiones más fáciles de retocar a mano. En esta guía vas a ver qué tipo de calendario encaja con cada uso, qué tamaño de papel y qué gramaje elegir, cómo evitar los fallos de impresión que arruinan la rejilla, cómo gastar menos tinta y cómo convertir una hoja normal en una pizarra reutilizable que dure todo el año.

Tipos de calendario imprimible y para qué sirve cada uno

«Calendario imprimible» es una etiqueta que cubre formatos muy distintos. Elegir mal es el error más habitual: la gente imprime un anual de doce meses para gestionar su día a día, no le cabe nada en cada casilla y acaba abandonándolo a las dos semanas. Esta es la lista de tipos y el uso real de cada uno.

1. Calendario mensual imprimible

Una página por mes, cuadrícula de siete columnas y cinco o seis filas, con hueco para escribir dentro de cada día. Es el formato que más gente termina usando de verdad, porque el mes es la unidad natural con la que pensamos los compromisos: la revisión del coche, la reunión del colegio, el pago del seguro. Imprímelo por meses sueltos según se acerquen, no los doce de golpe: así puedes ajustar el siguiente si cambian las cosas y no acabas con nueve hojas en blanco cogiendo polvo.

Fíjate en el alto de la casilla antes de imprimir. Si la celda mide menos de dos centímetros, solo te caben tres palabras y letra de hormiga. Para un calendario de pared que solo marca eventos, con poco basta; para uno de escritorio donde apuntas tareas, busca casillas grandes o pásate al formato semanal.

2. Calendario anual en una página

Los doce meses en una sola hoja, normalmente en columnas. No sirve para apuntar (las casillas son diminutas), sirve para ver: cuándo caen las vacaciones, cuántas semanas faltan para la entrega, qué meses están cargados. Su sitio es la pared, y gana mucho impreso en A3. Se usa con rotulador o pegatinas de colores: un color por persona, por proyecto o por tipo de ausencia.

3. Calendario escolar

De septiembre a junio, siguiendo el curso en lugar del año natural. Con hueco para marcar exámenes, entregas, vacaciones y días no lectivos. Las fechas concretas de vacaciones y días de libre disposición las fija cada comunidad autónoma y cada centro, así que el archivo te da la rejilla y tú rellenas con el calendario oficial que te pase el colegio o publique la consejería de educación de tu comunidad.

4. Calendario laboral

La rejilla del año con los festivos marcados para planificar vacaciones y puentes. Aquí conviene un aviso: los festivos nacionales se publican cada año en el BOE y los autonómicos y locales, en el boletín oficial de tu comunidad y en el del ayuntamiento. Ningún archivo descargable sustituye a esa comprobación, sobre todo con los festivos sustituibles y los locales, que cambian de un municipio a otro. Si lo que buscas es específicamente ese enfoque, tienes la guía dedicada: calendario laboral 2026 en Excel por comunidad. En esta página seguimos con la parte de impresión y organización personal.

5. Calendario semanal y planificador semanal

Una hoja por semana, con los siete días en columnas o en filas y espacio de sobra en cada uno. Es el formato para quien tiene días densos: bloques de estudio, turnos, entrenamientos, citas de trabajo. Muchos incorporan además franjas horarias, lo que lo convierte en la herramienta natural para trabajar por bloques de tiempo. Se imprime el viernes o el domingo para la semana siguiente y se tira cuando acaba, sin acumular.

6. Planificador diario

Una hoja por día, dividida en horas, con una zona de tareas y otra de notas. Suena excesivo hasta que tienes un día con nueve cosas encadenadas. Funciona muy bien en A5, que cabe en cualquier bolso o carpeta, y como formato de apoyo: no lo uses todos los días, úsalo los días complicados.

7. Calendario de comidas o menú semanal

Siete días por tres o cuatro comidas, y a un lado un recuadro para la lista de la compra. Es de los imprimibles que más se nota en el bolsillo, porque compras contra un menú decidido en lugar de improvisar a las ocho de la tarde. Colgado en la nevera con un imán, además evita la pregunta diaria de qué hay de cena.

8. Calendario de rutinas para niños

La semana con pictogramas o dibujos en lugar de texto: lavarse los dientes, mochila, deberes, baño, cuento. Los niños que aún no leen bien se orientan por el dibujo y por la posición, y marcar la casilla con una pegatina les da el cierre que necesitan. Se imprime en color, se plastifica y dura el curso entero.

9. Seguimiento de hábitos

Una rejilla con los días del mes en horizontal y los hábitos en vertical. Cada día que cumples, marcas. La cadena de casillas seguidas es lo que sostiene la constancia, porque a partir de cierto punto no quieres romperla. Cabe perfectamente en media hoja A4, junto al calendario mensual.

10. Calendario perpetuo y calendario en blanco

El perpetuo no lleva año: sirve para cumpleaños, aniversarios, mantenimientos y todo lo que se repite en la misma fecha cada año. El calendario en blanco es la rejilla vacía, sin números, para que la rellenes tú a mano; es el más flexible y el mejor si necesitas empezar en un mes cualquiera, planificar un proyecto de seis semanas o montar un calendario de cuenta atrás.

11. Calendario de contenidos

Para quien publica en redes o en un blog: qué se publica, en qué canal y qué día. Lo tratamos en detalle más abajo porque tiene sus propias reglas.

Comparativa de formatos de archivo

El formato del archivo condiciona lo que vas a poder hacer con él. Un PDF sale igual en cualquier impresora pero no lo tocas; una hoja de cálculo la personalizas entera pero puede desplazarse al imprimir si no fijas el área de impresión. Esta es la comparación práctica.

FormatoVentaja principalPunto débilIdeal paraEditable
PDFSe imprime exactamente igual en cualquier equipo; tipografías y márgenes fijosCambiar algo obliga a editores específicosColgar en pared, imprimir en copistería, enviar a otra personaNo (o con limitaciones)
ExcelCálculos, colores condicionales, fechas automáticas al cambiar el añoSi no fijas el área de impresión, se parte en varias hojasPlanificación con datos, turnos, control de horas
WordEscribir dentro de las casillas sin pelearte con fórmulasLas tablas se descolocan si añades texto de másAñadir notas, eventos y textos largos
Google Sheets / DocsSe abre desde cualquier dispositivo y varias personas a la vezNecesitas conexión y cuenta; la impresión pasa por un PDF intermedioCalendario compartido de equipo o de familia
PNG o JPGSe ve al instante, se manda por mensajería sin abrir nadaPierde nitidez al ampliarlo; el texto se ve pixelado al imprimirConsultar en pantalla, compartir rápidoNo

Regla corta: si solo lo vas a imprimir, coge el PDF. Si vas a cambiar nombres, colores o fechas antes de imprimir, coge Excel o Word. Si lo van a rellenar varias personas, Google Sheets. Y evita el JPG para imprimir: lo que en pantalla se ve aceptable, en papel se ve borroso.

Tamaños de papel: A4, A3, A5 y cuál te conviene

Los tamaños de la serie A están normalizados por la norma ISO 216, y tienen una propiedad muy cómoda: cada uno es la mitad del anterior cortado por el lado largo. Un A3 son dos A4; un A4 son dos A5. Por eso puedes imprimir un mensual en A4 y luego reducirlo a A5 sin que se deforme la proporción, cosa que no ocurre con el tamaño carta estadounidense.

TamañoMedidasDónde encajaTipo de calendarioImpresora doméstica
A3297 × 420 mmPared de oficina, cocina grande, aulaAnual de doce meses, planning de proyectoSolo modelos A3; si no, copistería
A4210 × 297 mmNevera, corcho, carpeta, archivadorMensual, semanal, menú, hábitosSí, es el estándar
A5148 × 210 mmAgenda, bolso, mochila, mesillaDiario, semanal compacto, lista de la compraSí, dos por hoja A4
A6105 × 148 mmCartera, funda del móvil, marcapáginasCalendario anual de bolsillo, cuenta atrásSí, cuatro por hoja A4
Carta (US Letter)216 × 279 mmFormato habitual en AméricaCualquiera, si tu archivo viene en esa medidaSí, pero comprueba la bandeja

Cómo sacar dos A5 de una hoja A4

No necesitas papel A5. En el diálogo de impresión busca la opción de páginas por hoja y elige 2; el sistema coloca dos páginas en un A4 en horizontal y luego cortas por la mitad. Para A6, elige 4. Ojo con una cosa: al meter dos páginas en una, el texto se reduce, así que revisa que los números del calendario sigan siendo legibles. Si el original ya tenía letra pequeña, el resultado no se lee.

Cuándo merece la pena la copistería

Si quieres A3, papel grueso o plastificado profesional, la copistería del barrio lo resuelve en cinco minutos y por un importe bajo (varía mucho entre ciudades y según el papel, así que pregunta antes). Llévalo siempre en PDF y en un pendrive o por correo, nunca en un archivo de Word o Excel: si en su ordenador no está tu tipografía, el documento se recompone y la rejilla se descuadra. El PDF va cerrado y sale exactamente como lo ves tú.

Gramaje del papel: por qué el folio normal no siempre vale

El gramaje se mide en gramos por metro cuadrado (g/m²) e indica cuánto pesa y, en la práctica, cuánto cuerpo tiene el papel. El folio de fotocopiadora corriente es de 80 g/m². Sirve para casi todo, pero tiene dos pegas conocidas: transparenta lo impreso por el otro lado y se ondula si escribes con rotulador.

  • 80 g/m²: el folio de siempre. Perfecto para calendarios semanales de usar y tirar y para pruebas antes de la impresión buena.
  • 90-100 g/m²: el punto dulce para un calendario mensual que vas a escribir con bolígrafo durante todo el mes. Casi no transparenta y aguanta la goma de borrar.
  • 120-160 g/m²: cuerpo de folleto. Es lo que quieres para un calendario de pared que va a estar colgado un año, o para el calendario de la nevera con imanes.
  • 200-250 g/m² (cartulina): para calendarios de sobremesa que se sostienen de pie, marcapáginas y tarjetas de rutinas para niños. Antes de comprar, mira en el manual de tu impresora el gramaje máximo que admite y si hay que meterlo por la bandeja manual: forzar cartulina gruesa por la bandeja normal es la forma más rápida de provocar un atasco.

Un apunte sobre el acabado: el papel satinado o fotográfico da colores más vivos, pero el bolígrafo y el rotulador permanente resbalan y tardan en secar. Si vas a escribir encima, elige papel mate. Si el calendario es decorativo y no lo vas a tocar, el satinado luce más.

El 80 % de los calendarios impresos que acaban en la papelera la primera semana fallan por lo mismo: se imprimieron en el papel equivocado y en el tamaño equivocado. Un mensual en A4 de 100 gramos aguanta el mes entero; el mismo diseño reducido a media hoja no te deja escribir nada.

Márgenes y zona no imprimible: el motivo de que se corte la última fila

Ninguna impresora doméstica imprime hasta el borde exacto del papel. Los rodillos necesitan sujetar la hoja, así que queda un área no imprimible perimetral que suele estar entre 3 y 5 mm en inyección de tinta y algo más en láser, sobre todo en el borde inferior. Consulta el manual de tu modelo si quieres la cifra concreta: los fabricantes la publican.

Esto explica el fallo más repetido con los calendarios: imprimes y la última fila de días aparece cortada o directamente falta. La rejilla llegaba hasta un punto que tu impresora no puede alcanzar. Tienes tres soluciones, en este orden:

  1. Deja un margen de seguridad de 5 mm. Al exportar o configurar la página, no bajes los márgenes a cero por ganar espacio.
  2. Reduce al 95 % con la escala manual, no con «ajustar a la página». Al escalar tú mismo mantienes el control y sabes exactamente cuánto has encogido.
  3. Usa la impresión sin bordes si tu impresora la tiene (muchas de inyección sí, casi ninguna láser). Ten en cuenta que esa opción amplía ligeramente la imagen y recorta por fuera, así que no la uses si el diseño lleva texto pegado al borde.

Vista previa: el paso que casi nadie da

Antes de mandar doce hojas a la impresora, abre la vista previa y mírala entera. Comprueba tres cosas: que la orientación es la correcta (los mensuales suelen ir en horizontal y los semanales en vertical), que el documento ocupa el número de páginas que esperas y que no hay una página fantasma en blanco al final. Esa página en blanco, en un calendario anual, son doce folios tirados.

Los siete errores de impresión que arruinan un calendario

1. Dejar activado «ajustar a la página»

Es el error número uno y el más silencioso. Esa casilla, que en muchos diálogos viene marcada por defecto, encoge o estira el documento para que quepa en el papel detectado. ¿El resultado? Las casillas dejan de ser cuadradas, las líneas de la rejilla se ven de grosor desigual y, si imprimes varios meses en días distintos, cada hoja sale a un tamaño diferente y no coinciden al ponerlas juntas. Pon la escala en 100 % o en un porcentaje elegido por ti y comprueba el resultado con una regla: en un A4 vertical, el ancho útil de la rejilla debería rondar los 190-200 mm.

2. Confundir A4 con carta

Si el archivo viene de una web estadounidense estará en tamaño carta (216 × 279 mm). Es más ancho y más corto que el A4. Si lo imprimes sin tocar nada en papel A4, sobra papel abajo y falta a los lados. En el diálogo de impresión, en el apartado de tamaño de papel, selecciona A4 y elige escalar al tamaño de papel de destino solo en este caso concreto: aquí sí es lo correcto, porque estás convirtiendo entre dos tamaños distintos a propósito.

3. Imprimir en Excel sin fijar el área de impresión

Las hojas de cálculo no tienen páginas: tienen una cuadrícula infinita que el programa parte por donde puede. Si mandas a imprimir sin más, es normal que la última columna se vaya sola a una segunda hoja. La solución está en la vista de Diseño de página: selecciona el rango del calendario, define el área de impresión, ajusta la escala a «1 página de ancho» y comprueba los saltos de página en la vista previa de salto de página.

4. Olvidar la orientación

Un calendario mensual con siete columnas casi siempre pide horizontal (apaisado). En vertical, cada columna de día queda tan estrecha que no cabe ni una palabra entera. Es un cambio de un clic que la gente descubre después de imprimir.

5. Imprimir los doce meses de golpe el 1 de enero

Suena a orden, pero es despilfarro: cambian planes, cambian trabajos, y en marzo el calendario de octubre ya no refleja nada. Imprime el mes en curso y el siguiente. Con dos hojas tienes visión suficiente para planificar y no gastas tinta en hojas que van a quedar obsoletas.

6. Usar tinta que no ha secado

En inyección, si coges la hoja recién salida y la pasas por encima de la mesa, arrastras la tinta y manchas la rejilla. Espera medio minuto, sobre todo en papel grueso o satinado, que absorbe más despacio.

7. No guardar el archivo original

Descargas el calendario, lo imprimes y borras el archivo de la carpeta de descargas. En abril quieres reimprimir un mes y ya no sabes de dónde salió. Crea una carpeta llamada «Calendarios» y guarda el archivo con un nombre claro, con el año dentro del nombre.

Doble cara, ahorro de tinta y blanco y negro

Imprimir a doble cara sin liarte

Si tu impresora tiene dúplex automático, activa la doble cara y elige voltear por el borde largo para documentos verticales y por el borde corto para los horizontales. Elegir mal el borde es lo que hace que la cara de atrás salga del revés cuando pasas la hoja.

Si no tienes dúplex, se hace en dos pasadas: imprime primero las páginas impares, coge el taco tal cual sale, dale la vuelta al bloque entero sin desordenarlo, vuelve a meterlo en la bandeja e imprime las pares. El truco para no fallar es hacer una prueba con dos hojas marcadas con una cruz a lápiz, y así aprendes de una vez por todas en qué sentido come el papel tu equipo.

Un aviso: el papel de 80 g/m² transparenta a doble cara. Si vas a imprimir un calendario por las dos caras y escribir encima, sube a 100 g/m² como mínimo.

Modo borrador y escala de grises

En las propiedades de impresión tienes dos ajustes que reducen mucho el consumo: la calidad borrador (o «rápida», o «económica», según el fabricante) y la escala de grises. Un calendario es líneas y números: no necesita calidad fotográfica. El modo borrador deposita menos tinta por pasada y, en un documento de trazo simple como una rejilla, la diferencia de aspecto es pequeña y la de gasto es evidente. Cuánto exactamente depende de tu modelo y de tus cartuchos, así que no te fíes de porcentajes que veas por ahí: haz la prueba con una hoja en calidad normal y otra en borrador y decide tú.

La escala de grises tiene además una ventaja que se olvida: en muchas impresoras de inyección, imprimir «en negro» sin marcar escala de grises sigue mezclando tinta de color para componer los negros. Marcar explícitamente solo negro / escala de grises evita gastar los cartuchos de color en un documento que no los necesita.

Color o blanco y negro

El color aporta cuando codifica algo: un color por persona en el calendario familiar, uno por tipo de contenido en el de publicaciones, uno por asignatura en el escolar. El color decorativo (fondos de casillas, degradados, ilustraciones grandes) se come la tinta y no aporta nada a la planificación.

La opción más eficiente es la mixta: imprime el calendario en blanco y negro y mete el color a mano, con subrayadores o pegatinas. Gastas cero tinta en color, el resultado se ve mejor que un fondo impreso y tienes libertad para cambiar el código de colores a mitad de mes.

Reducir el fondo antes de imprimir

Muchos diseños bonitos llevan casillas con fondo de color o cabeceras rellenas. Si el archivo es editable, quita esos rellenos y deja solo el borde: la hoja se lee igual de bien y el cartucho lo agradece. En Excel se hace seleccionando el rango y poniendo el relleno en «sin relleno»; en Word, desde el sombreado de la tabla.

Plastificar y convertir el calendario en una pizarra reutilizable

Aquí está el truco que convierte un imprimible gratis en algo que dura todo el año: plastifícalo y escribe encima con rotulador de pizarra blanca. Lo imprimes una vez y lo reutilizas cada mes, cada semana o cada día, según el tipo.

Tres formas de hacerlo, de menos a más

  • Funda de plástico transparente: la clásica funda multitaladro de archivador. Metes el calendario dentro y escribes sobre el plástico con rotulador de pizarra. Coste mínimo, resultado algo endeble, pero funciona desde el primer minuto.
  • Plastificadora doméstica: con fundas térmicas queda rígido, resistente al agua y con un acabado que aguanta manipulación diaria. Es la mejor opción para el calendario de rutinas de los niños y para el menú semanal de la cocina, que se llenan de dedos y salpicaduras.
  • Marco de fotos: metes la hoja en un marco con cristal y escribes sobre el cristal con rotulador de pizarra. Queda muy limpio en una pared de salón o de despacho, y borrar es pasar un paño seco.

Qué rotulador usar

Rotulador de pizarra blanca (los de borrado en seco). Los permanentes no se van, y los de tiza líquida necesitan un paño húmedo y a veces dejan aureola sobre el plastificado. Prueba siempre en una esquina antes de escribir en el centro. Y borra con frecuencia: si dejas el mismo texto durante meses, hasta los de borrado en seco terminan fijándose un poco.

Cómo colgarlo sin estropear la pared

Masilla adhesiva reutilizable en las cuatro esquinas, tiras adhesivas de doble cara que se quitan tirando, o unas pinzas de madera clavadas en un listón. En la nevera, imanes; para hoja suelta, dos imanes arriba bastan. Evita la cinta de embalar directamente sobre la pintura: al quitarla se lleva la capa.

Cómo usar el calendario para ser más productivo

Planificación mensual

Al inicio de cada mes, imprime tu calendario mensual y marca los compromisos fijos (reuniones recurrentes, plazos, citas). Después identifica los huecos disponibles para tareas flexibles. Esto te da una foto clara de cuánto tiempo libre tienes realmente.

Seguimiento de hábitos

Usa el calendario para marcar cada día que cumples un hábito: ejercicio, lectura, meditación, estudio. La cadena visual de días consecutivos marcados es un poderoso motivador para mantener la consistencia.

Planificación financiera

Marca en el calendario las fechas de cobro, las fechas de cargo de recibos domiciliados y las fechas de vencimiento de facturas. Combínalo con tu plantilla de presupuesto para un control financiero completo.

Cuenta atrás para objetivos

Si tienes un objetivo con fecha límite (examen, evento, lanzamiento), marca el calendario con la cuenta atrás. Ver los días que quedan te mantiene enfocado y evita la procrastinación.

Hay un detalle que la mayoria pasa por alto. Y es el que marca la diferencia.

Calendario de contenidos para tu negocio

Si gestionas redes sociales o un blog, un calendario de contenidos es imprescindible. Planifica con antelación qué publicar, en qué canal y cuándo. Nuestro calendario de contenidos incluye:

  • Columnas para cada red social (Instagram, LinkedIn, Twitter, TikTok)
  • Fechas clave del año (San Valentín, Black Friday, Navidad, etc.)
  • Espacio para temas, hashtags y enlaces
  • Código de colores por tipo de contenido (educativo, promocional, entretenimiento)

Complementa tu calendario de contenidos con plantillas de PowerPoint para crear contenido visual atractivo y con plantillas de Word para redactar textos más largos.

Personaliza tu calendario

Nuestras plantillas en Excel y Word son completamente editables. Puedes personalizar:

  • Colores: adapta la paleta a tu marca o preferencias personales
  • Idioma: cambia los nombres de meses y días si necesitas un calendario en otro idioma
  • Contenido: añade festivos locales, cumpleaños, aniversarios y eventos personalizados
  • Formato: ajusta el tamaño para A4, A3, carta o cualquier formato que necesites
  • Inicio de semana: configura si la semana empieza en lunes (Europa) o domingo (América)

Para mejorar tu planificación personal y profesional, Iván Escudero comparte estrategias que te ayudarán a aprovechar al máximo cada mes del año.

Combina tu calendario impreso con un buen planificador de escritorio para tener siempre visible tu planificación diaria y mensual.

Preguntas frecuentes

¿Puedo añadir los festivos de mi comunidad autónoma?

Sí. Nuestras plantillas editables en Excel te permiten añadir cualquier festivo local. Las versiones PDF incluyen festivos nacionales.

¿Puedo imprimir en A3?

Sí. Las plantillas están diseñadas para adaptarse a diferentes tamaños. Simplemente ajusta las opciones de impresión para el formato que necesites.

¿Se actualizan cada año?

Sí. Publicamos los calendarios actualizados para cada año con los festivos correspondientes.

Descarga tu calendario

Descarga tu calendario 2026 gratuito y empieza a planificar tu año con claridad. Combínalo con nuestras plantillas de horarios para una planificación completa que cubra desde la visión anual hasta la organización diaria. Tu productividad te lo agradecerá.

Aviso de transparencia: Este articulo puede contener enlaces de afiliado. Mas informacion.

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